13/07/2015 crisis en Grecia

Alemania recibe duras crticas, tras imponer el tercer ajuste a Grecia

Alemania defendió el acuerdo alcanzado con Grecia para darle su tercer rescate financiero en cinco años, luego de recibir fuertes críticas internas y externas, por izquierda y por derecha, por haber forzado a Atenas a adoptar un feroz ajuste a cambio del préstamo.

Steffen Seibert, portavoz de la canciller alemana Angela Merkel, dijo a periodistas, recién llegado a su país de la cumbre de Bruselas en las que se alcanzó el acuerdo, que el texto final del pacto es bueno para Europa no contiene "nada exótico" y que sólo subraya los "principios fundamentales" del bloque comunitario.


Seibert, destacó que el acuerdo -un rescate de hasta 86.000 millones de euros para Grecia a cambio de una reforma laboral y jubilatoria y la mayor privatización de la historia del país, fue alcanzado por los 19 países de la eurozona, incluida Atenas, informó la agencia de noticias EFE.

"El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble, estaba listo para ser el enterrador de la eurozona"


Bernd Riexinger
Al ser interrogado acerca de si el gobierno de Merkel estaba preocupado por las críticas recibidas en las últimas horas en las redes sociales por el curso de la cumbre en Bruselas, el portavoz del Ejecutivo alemán sostuvo: "No comparto sus tesis".

El hashtag #ThisIsACoup (#EstoEsUnGolpe) en la red social Twitter fue de los más populares en las últimas horas en más de una decena de países, incluida Alemania, la principal potencia europea, que lidera las negociaciones entre las acreedores internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europea, Comunidad Europea) y los endeudados países como Grecia.

La etiqueta "#ThisIsACoup" sirvió a los usuarios de Twitter de todo el mundo para criticar las condiciones alemanas a Grecia y considerarlas un intento de Berlín por acabar con el gobierno de izquierda del primer ministro griego, Alexis Tsipras. 

"Al gobierno alemán parece importarle sólo que el gobierno de izquierda en Grecia tenga que irse", comentó un usuario.

"La UE demostró que ya ningún país del bloque es soberano", añadió otro. Un alemán describió de "vergonzosa" la postura de Berlín.

En Alemania, por diferentes motivos, el papel de la canciller Merkel en las negociaciones con Grecia dejaron disconformes a muchos.

"Las ventajas superan las desventajas", dijo hoy Merkel en Bruselas tras las 17 horas de negociaciones con sus pares del euro que acabaron abriendo paso al tercer paquete de ayudas a Grecia a cambio de duras condiciones. Pero no todos lo vieron así.

 El partido La Izquierda, principal fuerza de la oposición alemana, acusó a Merkel de "imponer de un modo inaceptable" su política de austeridad en Europa. "Creo que el drama griego continuará. Grecia no tiene aire para respirar", dijo su jefe, Bernd Riexinger. 

El político de izquierda apuntó sobre todo contra el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble, que sorprendió en el inicio de las negociaciones el sábado proponiendo como opción la salida temporal de Grecia del euro.

"Estaba listo para ser el enterrador de la eurozona", dijo Riexinger. "Creo que de hecho dividió la Unión Europea (UE)".

"El euro es como Guantánamo. Uno puede entrar, pero nunca salir"


Jorg Meuthen
En el extremo opuesto del arco político y por motivos diferentes, los euroescépticos de Alternativa para Alemania (AfD) volvieron a agitar la imagen de Grecia como "un barril sin fondo" para el dinero de los contribuyentes de la mayor economía europea.

"Los votantes en Alemania se sienten prisioneros del gobierno", dijo el vicejefe de la fuerza, Jorg Meuthen, que aventuró una comparación más drástica: "El euro es como Guantánamo. Uno puede entrar, pero nunca salir".

En la prensa de todo el mundo, las críticas hacia Alemania y el acuerdo impuesto a Grecia no se hicieron esperar: entre lo más compartido figuró un artículo del diario estadounidense The New York Times, en el que el premio Nobel de Economía Paul Krugman calificó de "locura" las demandas del Eurogrupo a los griegos.

"Esto va más allá de la dureza y es ya puro deseo de venganza, completa destrucción de la soberanía nacional y esperanza nula de recuperación", aseguró Krugman. 

"Uno podría decir que (Merkel) ganó en la lucha por una solución para la crisis", señaló un comentario del influyente semanario Der Spiegel, y agregó: "Pero en el fondo perdieron todos. Al menos en lo que se refiere a confianza y buen trato mutuo".

Algo similar escribió el sensacionalista Bild, el diario más leído de Alemania, que tituló su comentario sobre la cumbre: "Sólo hay perdedores", coincidiendo paradójicamente con la visión de Der Spiegel.

El diario Frankfurter Allgemeine Zeitung criticó también que se repita el mecanismo de postergar problemas obligando a Atenas a asumir compromisos que luego no podrá cumplir: "Europa no eligió el fin del horror, eligió el horror sin fin".

El Der Spiegel también publicó un primer sondeo de opinión que mostró que una mayoría de los alemanes, un 52%, apoya el acuerdo alcanzado con Grecia, aunque un 78% no confía en que Atenas cumpla con su parte.

En una cosa coincidieron todos los analistas: el legado histórico de Merkel se medirá por el resultado de la crisis del euro. 

La canciller alemana, que se jugaba por eso mucho en la cumbre del fin de semana, esquivó por el momento el desastre, aunque los desafíos están lejos de haber terminado. 

El portavoz de Merkel negó la presunta "ejemplaridad" del acuerdo para otros socios del euro y destacó que éste sólo permite "abrir el camino" a una negociación para un tercer rescate para Grecia, pero que hay unos "requisitos previos" que Atenas debe cumplir ya que "las puras declaraciones" de intenciones no bastan en un entorno en el que "la confianza se había deteriorado". 

El acuerdo alcanzado en Bruselas este fin de semana debe ser aprobado por el Parlamento alemán el próximo viernes.

Se da por hecho que será así, pero aún no está claro cuántos diputados de las filas de Merkel se rebelarán y votarán en contra. 

Un número alto de "disidentes" haría sonoro el creciente descontento de muchos miembros de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) por el goteo de ayudas a Grecia y representaría un revés político para Merkel.