01/07/2015 escalada de violencia

Yihadistas del Estado Islmico sacudieron a Egipto con una matanza sin precedentes

Al menos 70 egipcios, en su mayoría soldados y policías, murieron en ataques simultáneos contra puestos de control y una comisaría en la península del Sinaí perpetrados por decenas de yihadistas leales al Estado Islámico (EI), informaron autoridades del país norafricano, que calificaron las acciones terroristas como los más graves de los últimos cuarenta años.

Los atentados contra las fuerzas de seguridad aumentaron en Egipto, principalmente en el Sinaí, desde el golpe militar de julio de 2013 contra el entonces presidente constitucional y dirigente de la Hermandad Musulmana, el islamista Mohamed Mursi, del que el próximo viernes se cumplirán dos años.

La cadena de ataques ocurrió dos días después de que el fiscal general egipcio, Hisham Barakat, ejecutor de una fuerte campaña gubernamental de represión del islamismo radical, muriera en un atentado con coche bomba en El Cairo, en el primer asesinato de un funcionario en Egipto en un cuarto de siglo.

Las fuerzas de seguridad egipcias respondieron a los ataques en el Sinaí, que marcan una gran escalada en la estratégica península ubicada entre Israel, la Franja de Gaza y el Canal de Suez, con una contraofensiva que causó la muerte de casl un centenar de milicianos del grupo Wilaya Sina, leal al EI.

El grupo yihadista reivindicó los ataques, que constituyen la ofensiva más mortífera en décadas de los extremistas en Egipto y que evidencian la dificultad de las autoridades para frenar la insurgencia, que en los últimos años provocó la muerte de cientos de policías y soldados, en su mayoría en el Sinaí.

El portavoz del Ejército egipcio, Mohamed Samir, dijo que unos 70 yihadistas atacaron cinco puestos de control en la ciudad de Sheikh Zuweid, en el norte de la península, aunque una fuente de seguridad dijo que la cantidad de milicianos alcanzaba a unos 300 y que portaban armas pesadas y arsenal antiaéreo.

Uno de los ataques fue perpetrado por un suicida que hizo estallar un coche bomba en un puesto de control en la zona de Abu Rifai, en Sheikh Zuweid, dijeron fuentes de seguridad.

Los yihadistas atacaron también la comisaría de Al Arish, capital de la provincia del Norte del Sinaí, y otros puestos de seguridad, agregaron las fuentes.

Efectivos del Ejército y la Policía respondieron de inmediato matando a una veintena de milicianos y destruyendo tres de sus vehículos.

Poco después, aviones militares y helicópteros fueron desplegados en la región y respaldaron con bombardeos a las fuerzas que luchaban sobre el terreno, en combates que se prolongaron durante horas.

Fuentes de seguridad dijeron que en los ataques y los posteriores choques, los yihadistas usaron granadas y proyectiles de mortero, ametralladoras antiaéreas y artefactos explosivos.

Wilaya Sina afirmó en un comunicado difundido en internet que "los leones del califato atacaron de forma simultánea más de 15 posiciones del Ejército apóstata" y aseguró que sus hombres tomaron el control total de varias posiciones y repelieron la aviación del Ejército y proseguían combatiendo a los militares.

Horas después del letal ataque, policías mataron a nueve miembros del movimiento islamista Hermandad Musulmana en la localidad de Guiza, vecina a El Cairo, entre ellas el abogado de la cofradía y antiguo miembro del Parlamento, Naser al Hafi.

Según fuentes policiales, se produjo un intercambio de disparos entre las víctimas y las fuerzas de seguridad cuando estas se disponían a arrestarlas en un edificio.

Abdel Fatah al Sisi, el actual presidente egipcio y líder del golpe contra Muris, el primer presidente elegido democráticamente en Egipoo, declaró la provincia del Norte del Sinaí zona de exclusión militar, impuso el toque de queda e impidió el acceso a los medios de comunicación, informó la agencia de noticias EFE.

La ola de ataques constituye una escalada en el conflicto que enfrenta al gobierno con los yihadistas, pero también sucede en un climas de hostilidad, ya que en los últimos meses los tribunales egipcios sentenciaron a muerte a cientos de seguidores de la Hermandad Musulmana.

El propio Mursi y otras importantes figuras de la agrupación centenaria también enfrentan la pena de muerte luego de haber sido sometido a polémicos juicios cuestionados por varios países y por organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Según analistas, el gobierno de Al Sisi no distingue entre la ahora ilegal Hermandad -que dice llevar a cabo un activismo pacífico- y los grupos armados.

Hoy mismo, el gobierno aprobó varias remodelaciones legislativas relacionadas con la lucha antiterrorista para endurecer las medidas y acelerar los procesos judiciales contra las personas acusadas de estar implicadas en ataques y atentados.

Egipo es el único país árabe que tiene un acuerdo de paz con su vecino Israel, firmado en 1979, en épocas de Hosni Mubarak, que gobernó con mano dura durante más de 30 años el país norafricano, hasta que fue derrocado en 2011 por una revuelta popular en la denominada Primavera Árabe.

Estados Unidos, que aporta 1.500 millones de dólares al Ejército egipcio, la mayoría de su presupuesto, condenó hoy los ataques yihadistas y aseguró estar con Egipto, según palabras del portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Ned Price.