29/06/2015 “Auxilio, el bebé no llega”

Una guía sobre la búsqueda de un embarazo para “no infertilizar el resto de la vida”

Auxilio, el bebé no llega es el primer libro de difusión científica para entender problemas y tratamientos a la hora de buscar un embarazo, que, de la mano de las especialistas Silvia Jadur y Viviana Wainstein, echa luz de manera amena en las formas alternativas de concepción humana en este siglo, pensando siempre que ante la angustia que supone la no concreción de ese deseo, las personas “no 'infertilicen' el resto de la vida”.

Por Leticia Pogoriles



Lejos del clásico lorquiano "Yerma", que representa “la imagen de la fecundidad castigada a la esterilidad” según alguna vez definió su propio autor, hoy se sabe que "el 99 por ciento de los casos de infertilidad es por una causa orgánica, que el diagnóstico es central y que no siempre es fácil encontrar, hay aún muchas zonas oscuras en relación a la concepción humana", dice Wainstein, quien junto a Jadur y Constanza Duhalde fundaron el Centro Argentino de Psicología y Reproducción. 

Publicado en la colección "Ciencia que ladra" de Siglo XXI Editores, "Auxilio..." es un libro de divulgación para entender "los diferentes modos de concebir un bebé" en parejas heterosexuales y homosexuales o en hogares monoparentales, centrándose en tratamientos simples y de alta complejidad, donación de 'gametas' (óvulos o espermatozoides) e incluso la adopción. 
Con lenguaje coloquial, Jadur y Wainstein explican los vaivenes de la reproducción, los modos para saber qué funciona mal, las posibles causas de infertilidad y los diagnósticos; desmontan mitos y ayudan a desdramatizar situaciones dolorosas: "Hasta el año 2012 nacieron cinco millones de niños en todo el mundo gracias a las técnicas de fertilización asistida", escriben. 

Y aclaran que Argentina "es un país donde hay un excelente recurso técnico, que no tiene nada que envidiarle a Europa, ni a Estados Unidos porque el nivel científico es maravilloso". 

Si bien la Ley Nacional de Reproducción Médicamente Asistida para acceder a los tratamientos permitió que los problemas de reproducción se hablen más, el tema sigue siendo complicado porque "está relacionado con la sexualidad y da pudor mostrar algo de la intimidad, además de no poder cumplir con mandatos familiares, sociales o culturales", explica Jadur en una entrevista con Télam

Télam: ¿Por qué un bebé a veces no llega?
Viviana Wainstein: La principal causa es que la maternidad tiene un tiempo biológico, que no coincide con los tiempos actuales de las mujeres en relación al emparejamiento. Encontrar una pareja, armar un proyecto relativamente estable para aceptar el desafío de un hijo pocas veces sucede antes de los treinta y pico, momento en que lo biológico ya está entrando -por más que nos duela- en una curva descendente en tanto la posibilidad de concebir feliz, natural y espontáneamente en la cama.

Silvia Jadur: Podemos, pero con ayuda científico-técnica. Por supuesto que hay causas masculinas, causas orgánicas aún en mujeres muy jóvenes, hablamos que en la torta general de causas, hoy, un porcentaje importante se lo lleva la maternidad llamada añosa. Si bien el promedio de vida se extendió, esta es la paradoja humana actual: tenemos mucho tiempo, pero los procesos biológicos siguen siendo los mismos. 

T: ¿Qué tan común es no poder tener hijos?
VW: Según la Sociedad de Medicina Reproduciva Argentina, una de cada diez parejas que busca un hijo encuentra dificultades. Es un porcentaje alto. 

SJ: Se habla poco de que no se puede, siempre hay una excusa social para explicar, pero muchas veces no se puede y cuesta mostrarse al mundo y decir 'no podemos'. Esto es más común de lo que uno piensa. Tiene que ver con lo cambios, no sólo en el pensamiento, sino también con el tipo de vida, la alimentación, las adicciones, cuidados de la salud reproductiva, hay mucho en juego. Pero es mucho más común, cualquier persona puede tener estos problemas y, por suerte, puede solucionarlos. 

T: ¿Es más difícil decir 'no podemos' o 'no queremos'?
SJ: No queremos. Porque también está esa elección. Pero a veces en el 'no querer' también está escondido el 'no poder', porque es un atajo para no mostrar justamente lo que no se puede. 

T: ¿Qué mitos desmonta su libro?
VW: El primero y principal es que con irse de vacaciones o pintar la casa, no se soluciona el problema. Esto no tiene que ver con que estén ansiosos y por eso no se embarazan. En el 99 por ciento de los casos es una causa orgánica. Es muy culpógeno decir que cuánto más lo deseas, menos lo vas a encontrar. No siempre es así. Instaurar esa idea es llenar de culpa a personas que, además, están queriendo con muchas ganas tener un bebé. 

-SJ: La cuestión de la cabeza son efectos emocionales del problema. Uno internamente tiene la fantasía de que cuando se quiere, se puede. Y en realidad no es así, porque la naturaleza también es azarosa. Es importante juntar el deseo y las ganas de tener un hijo con el deseo y las ganas de ser padres, se tienen que complementar. La cabeza no es tan fuerte como para inhibir un embarazo. 

-VW: También la gente que está muy angustiada por esta búsqueda tiene menos encuentros sexuales y si vamos a pensar en cuál es la mejor manera de quedar es haciendo el amor. Las estadísticas muestran que las parejas metidas en tratamientos tienen pocos encuentros sexuales o están supeditadas a las fechas de ovulación. Está el mito de que aquellos que adoptan, luego, se embarazan, pero no es magia, sino porque vuelven a tener una frecuencia sexual normal. Cuanto más se intente, más chances van a tener de hacer bingo.

T: Durante siglos en parejas heterosexuales las mujeres cargaron el estigma de la infertilidad, ¿Cómo es esa relación ahora?
-VW: Partamos de que en la tradición judeocristiana, la asociación mujer y madre es muy fuerte; no voy a decir que padre y hombre no, pero posiblemente ellas se angustian con la no-maternidad y los hombres tienen más resto para acompañar. Para las mujeres suele ser difícil la dificultad de no tener hijos. Solemos ver al hombre que acompaña y cuando ella está más fuerte, aflojan y sufren. 

-SJ: En la mujer se nota cuando no se puede porque no hay embarazo, está más expuesta, y sigue funcionando el imaginario colectivo de lo femenino relacionado a ser madre. Eso también culturalmente está cambiando. Hoy el empoderamiento abarca otros deseos, pero hay que ver qué es lo que cada una se permite. 

-VW: También está el mito masculino de que paternidad y virilidad vienen asociadas. Un hombre con 'azospermia' (ausencia de espermatozoides) siente que eso baja su potencia sexual y no tiene nada que ver. Un hombre puede ser muy fértil y tener una disfunción eréctil. Así como a las mujeres les socava el autoestima la relación madre-mujer, en el hombre está la cuestión de la potencia sexual. 

-SJ: En cuanto a la infertilidad, el factor masculino cada vez se investiga más, alrededor de un 30 por ciento son causas femeninas, otro 30 por ciento masculinas, un porcentaje igual en ambos, y hay de un cinco a diez por ciento de lo que se llama 'esterilidad sin causa aparente'. 

T: ¿Qué temores se juegan a la hora de no quedar?
VW: No poder nunca es el principal, la sensación de pánico de que el tiempo va pasando y que no se consigue. Hay que ofrecer tranquilidad, siempre se puede armar una familia, siempre. 

SJ: Hay muchas puertas para abrir, distintos tratamientos, desde sencillos a los de alta complejidad; cuando no hay óvulos que tengan capacidad de ser fertilizados o espermatozoides, se puede recurrir a la donación de gametas; y otra puerta para abrir es la adopción, que es otro camino para ser padres.