04/06/2015 arteBA

Mirar arte para convertirse en mecenas, desde la ptica de Martn Sastre

Una de las obras más llamativas en esta nueva edición de arteBA, que se celebra hasta el domingo próximo en La Rural, es la videoinstalación performática “Time”, del cineasta uruguayo Martin Sastre, quien propone al público donar su tiempo mientras observa la pieza, y esa acumulación redundará luego en apoyo económico para un artista del Barrio Joven.

Por Mercedes Ezquiaga



Luces tenues, sillas transparentes y una mesa circular iluminada por dentro señala cuatro relojes digitales cuyo segundero no para de girar, y que van marcando los minutos, las horas, que el espectador aprecia la intervención, y que una vez acumuladas, se materializarán en apoyo económico –por parte de Chandon- a un artista emergente, para que pueda seguir creando.

Lo que el público podrá observar, situado en el centro de la escena, son dos inmensas pantallas que proyectan, en blanco y negro, un video rodado por Sastre en Nueva York, la ciudad donde confluyen todas las culturas, el jueves 5 de enero durante la tormenta de nieve más intensa desde 1935, aquí proyectado en reversa, ralentizado.

Sastre (Montevideo, 1976) es director del filme "Miss Tacuarembó" -adaptación de una novela de Dani Umpi-, creador del "Perfume de Pepe", en homenaje al presidente José Mujica y viene de presentar en la Bienal de Performance su trabajo "Volveré y seré performers", en el balcón de la Casa Rosada donde Evita dio su último discurso. 

La obra en arteBA -curada por Fernando Farina- que reflexiona sobre el arte contemporáneo y también sobre el valor del tiempo se encuentra ubicada en la puerta de entrada al Barrio Joven, uno de los espacios donde se suscitan muchas de las preguntas sobre la situación del arte en la actualidad. 

Télam: ¿Cuál es la génesis de “Time”?
Sastre: El tema de la donación del tiempo tiene muchas aristas pero en el contexto de una feria de arte me parecía interesante hablar sobe distintas formas de comercialización de la obra de arte que no sea solamente a través de galerías. 

Pensá que desde el siglo XV hasta ahora no cambió en nada, es una de esas estructuras inamovibles. Yo soy muy crítico con el campo del arte en muchas cosas, como por ejemplo en que hay un muro con el resto de la sociedad que es muy difícil de traspasar y a mí siempre me interesó que la gente se acerque al arte contemporáneo pero también es verdad que el campo del arte contemporáneo es el que preserva tu obra. 

Si está dentro de un museo va a seguir ahí dentro de 500 años. Entonces esta estructura inamovible es su mayor defecto pero también su mayor virtud. Y me parece que está bueno dentro de una feria plantear otra forma para que los artistas puedan profesionalizarse. Si sos artista necesitás vivir de tu obra para poder dedicarte a eso el tiempo necesario, entonces con este sistema de donación del tiempo el espectador contribuye directamente a esa profesionalización del artista para que pueda generar más obra. Si este mismo sistema se trasladara en el futuro a todos los museos del mundo, y la marca transforma ese tiempo que el espectador pasa sentado frente a la obra en una donación para el artista sería el mismo espectador el que contribuya a que el artista siga generando arte.

T: Esta idea subvierte además la idea del mercado del arte.
S: Totalmente. Estamos viviendo en una época en que el mercado del arte está sobremercantilizdo y es un buen momento para plantear otras vías. Yo creo en un mundo donde los sponsors y los artistas podamos vivir en armonía como en la Edad Media vivían los Médicis con los pintores. Justamente, el valor de mercado es el tiempo, la gente tiene que trabajar ocho horas por día.. ¿Cómo incorporamos la unidad monetaria de ese tiempo dentro del mercado del arte? Me parece curioso que no se haya planteado antes. Es una democratización del mecenazgo considerando que sin espectador, el arte no existe.
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