30/05/2015 msica

La Tpica de Agustn Guerrero pone a sonar su tango del siglo "XXI"

La Orquesta Típica Agustín Guerrero (OTAG) lanzó su segundo disco "XXI", una propuesta atractiva e innovadora que reúne piezas instrumentales de compositores contemporáneos y de su joven director, y que apuesta a abrir el juego a partir de una búsqueda sonora que toma elementos del género sin atarse a sus cánones estéticos.

Antes de presentar al sucesor de "Resurgimiento" en un concierto gratuito, mañana domingo 31 a las 17.30 en la Usina del Arte (Caffarena 1 y Pedro de Mendoza) de La Boca, Guerrero habló acerca del camino musical que transita la orquesta, del vínculo con la Orquesta Fernández Fierro, de su necesidad de hacer una música representativa del presente y de la influencia de Horacio Salgán.

Aunque sólo tiene 26 años, Agustín tiene mucha experiencia, ya que a los 16 años creó y dirigió la Orquesta Cerda Negra, algo que lo enriqueció para madurar como arreglador, tecladista, compositor y director de la OTAG.

A partir de una iniciativa propia, convocó a nuevos compositores de tango como Sonia Posetti, Pablo Agri, Diego Schissi y Fernando Otero, para adaptar piezas de esos autores a la agrupación y así mostrar un panorama del tango actual en "un disco que fuera un compilado del tango del siglo XXI", comentó en charla con Télam.

"El lenguaje tiene que ver con la técnica de composición de la música del siglo XXI, es una mezcla de una orquesta y un ensamble de música contemporánea. Lo presento como una propuesta tanguera pero dejo abierta la posibilidad: lo que hago es tango y para muchos es algo nuevo", indicó el músico.

Consultado sobre cuánto tiene de tango esta placa en relación a lo estrictamente musical, Guerrero explicó que se trata de una formación típica con instrumentos agregados, "la mayoría son del tango".

"En la orquesta mantenemos dos cuestiones que son propias del tango: una que tiene que ver con los acompañamientos rítmicos (la utilización del marcato y la síncopa, por ejemplo) y la otra, esencial, ligada a la manera en la que se articulan las melodías. De alguna forma ambas están presentes".

El disco abre con el homónimo "XXI", tema que dura más de nueve minutos y que, conducido por un piano tocado a cuatro manos por el mismo Guerrero y Loza Subia, plantea el espíritu libre y arriesgado con el que está encarado todo el álbum.

Guerrero prefiere despegarse de los elementos simbólicos con los que usualmente se relaciona al tango, y piensa a la propuesta de su orquesta como "piezas construidas para ser escuchadas, como música de concierto".

En cuanto al trabajo de adaptación que hizo de los temas originales, entre las que también se cuentan obras de Osvaldo Suárez, Néstor Ibarra y Silvina Shifman, el músico contó que no todos necesitaron grandes cambios.

"'Bailongo' es un tango tradicional de Pablo Agri y yo hice una versión para la orquesta, en otras piezas tuve que hacer pequeñas revisiones; y en el caso de 'Globalización', de Fernado Otero, hubo un trabajo de orquestación, originalmente era para dúo", ejemplificó.

Tras la presentación de este domingo en La Usina del Arte, la OTAG ofrecerá un concierto el viernes 5 de junio a las 21 en el CAFF (Bustamante 764), un espacio que para la agrupación es como su segunda casa.

"Me siento parte del CAFF, ya que tengo un vínculo con la Orquesta Fernández Fierro desde muy chiquito, siempre los iba a escuchar, tenía 10 años -evocó- cuando fui a ver el segundo concierto que dio Fernando Branca, antes que muchos miembros de la orquesta”,

En relación a la influencia que tuvo la Fierro a la hora de encarar su propuesta, Guerrero sostuvo que no tuvo tanto que ver en el plano musical, sino en el lugar "de los valores, el trabajo conjunto y de autogestión, la idea de trabajo mancomunado".

Guerrero contó que si bien aprendió mucho de Aníbal Troilo, Carlos Di Sarli, Osvaldo Pugliese y Astor Piazzolla, su máximo referente es el pianista Horacio Salgán, a quien le rindió homenaje en su disco anterior con una suite en tres partes (tango, milonga y vals).

- ¿Cómo recordás la experiencia de haber dirigido una orquesta siendo tan joven?
-Fueron cosas muy lindas porque fuimos a Alemania, pero yo sentía mucha presión, era muy chico y todo era un poco estresante, tuve mis momentos de crisis. Disfruté mucho todo el proceso de mi orquesta por estar más preparado en todo sentido, no sólo desde el conocimiento técnico.
Creo que se hizo bien el trabajo con Orquesta Cerda Negra, pero sentía que iba a explotar, cuando terminé sentí que me sacaba de un peso de encima.


-¿Sentís que hay un público ávido para la música que propone la OTAG?
-Hay un público que está atento y que participa de estos conciertos yendo a escuchar, pero es lógico que no sea algo tan multitudinario porque requiere mucha atención. A lo que apunta esta corriente es a abrir espacios para otros lados, festivales de jazz, de rock y de música contemporánea.
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