29/05/2015 Rock Nacional, 50 aos

10 grandes discos de la historia del rock nacional

Catálogo caprichoso, arbitrario, personal y seguramente discutible. Acá van diez entradas posibles para diez gemas de la historia de nuestro rock.

 Gillespi

Por Gillespi


Debo reconocer que mientras escribía el titulo de esta columna una euforia súbita invadió mi cuerpo, algo así como una inyección de adrenalina recorrió mis venas y me sentí preparado para soportar lo que vendrá después.

Cuando alguien comienza cualquier escrito con “Los diez mejores” automáticamente ingresa en un efecto similar al de patear un hormiguero en el medio del campo. La paz dura solo un par de segundos antes de que miles de pequeños sujetos ofendidos vengan a darme mi merecido.

¿Cómo se atreve a definir 10 mejores discos?¿Quien le dio autoridad?¿Por qué solo 10 y no 20? ¿Qué criterios ha utilizado para validar esto?¿ A quién le ganó?

Para comenzar diré que la elección es absolutamente personal y, como si fuera poco, arbitraria. Es lo que yo creo.
Los discos estarán ordenados de acuerdo a su importancia y en el primer lugar estará el mejor, así sucesivamente hasta el número diez, que será el “decimo mejor disco“, no respetaré antigüedad, estilo, ni me preocuparé si en el ranking se repiten los mismos artistas. Qué culpa tienen ellos de haber grabado varios mejores discos, en definitiva.

Artaud (Spinetta)



Este disco, que siempre figuró como de Pescado Rabioso, es en realidad un disco de Spinetta solista. Pocos meses después de disolver Pescado, el Flaco se metió en un estudio a grabar un puñado de nuevos temas y experimentos compositivos. La enorme influencia de los poetas malditos Rimbaud y Baudelaire y de dramaturgo Antonin Artaud cambiaron radicalmente su forma de escribir letras. Canciones como “Por“ muestran un ejercicio de composición consistente en enlazar palabras sin una lógica gramatical, sin embargo, su aparente falta de sentido inicial se transforma en música y termina adquiriendo una lógica distinta en nuestras cabezas. Este disco rompió todas las reglas de lo establecido. Originalmente editado en un vinilo cuya tapa tenia forma trapezoidal, irregular, con una enorme mancha color verde manzana y una pequeñita foto de Artaud (tipo foto carnet) en el ángulo superior.

Su extraña forma impedía colocarlo en las clásicas “bateas“ de las disquerías, lo cual exigía una exhibición en forma particular. Generalmente clavado en la pared o colgando. Canciones como “Cantata de puentes amarillos“ nos muestran a un autor cuyas creativas ideas brotaban sin cesar. Esta canción austeramente tocada en guitarra acústica (con algunas pocas sobregrabaciones de otra guitarra eléctrica sobre el final) es el resultado de múltiples células musicales unidas como partes dentro del tema. Es una genialidad de punta a punta. “Superchería”, “Todas las hojas son del viento“ -todo un tratado de cómo ser padre en la era del hipismo-, Bajan” y “Cementerio Club”, son otras gemas de la placa.

En el disco participan sus viejos camaradas del grupo Almendra, Rodolfo García y Emilio Del Guercio, y su hermano menor, Gustavo que toca la batería en algunos temas.. El disco fue presentado en vivo a fines de 1973 con Spinetta sentado en el medio del escenario con el solo acompañamiento de su guitarra acústica. Poco después, entraría en cuarteles de invierno para componer temas nuevos y darle forma a su nuevo grupo: Invisible.

Manal (Manal)



Este es sin lugar a dudas el primer disco de blues argentino. Difícil era componer temas sin caer en los clichés de los bluesman norteamericanos. El intrépido talento de Javier Martínez lo llevó a escribir acerca del hollín de las fabricas de Avellaneda, o la avenida Rivadavia y su larga extensión. Martínez en batería y voz, junto a Alejandro Medina en bajo y Claudio Gabis conformaron un trío con sonido jazzístico y fuerza rockera. Como resultado de las eternas zapadas en el escenario del boliche La Cueva, se termina consolidando una formación con sólidos instrumentistas y una letrística que refleja la urbanidad desangelada del Buenos Aires de los sesentas.

Invisible (Invisible)



Los experimentos instrumentales de Spinetta, ahora con Machi Rufino en bajo y Hector Pomo Lorenzo en batería (ambos ex músicos de Pappos Blues) , terminan dándole forma a un material con sofisticados arreglos y letras crípticas como “La azafata del tren fantasma“ o “Irregular“, en un país bajo el régimen militar, en plena dictadura de Videla. La veda de conciertos y reuniones populares, se transmutó en bandas que no hacían conciertos y pasaban eternas jornadas ensayando sin actuar en vivo. El resultado fueron composiciones extensas, con gran cantidad de arreglos y cambios de ritmos, propios del llamado rock sinfónico.

Divididos por la felicidad (Sumo)



¿Qué puedo decir de una banda de la cual era fan y a la que posteriormente llegué a conocer? Podría escribir diez páginas acerca Sumo. Solo diré que los conocí gracias a un compañero de la facultad (yo estudiaba Psicología en la UBA) , y gracias a un casette donde me había grabado los primeros temas como “Una noche en New York City“ (después llamado La Rubia Tarada) , “Mejor no hablar de ciertas cosas“ o “D.B.D (Disco Baby Disco)“ con los que me terminé de volver loco.

El sonido de Sumo, conformado por la omnipresente voz de Luca Prodan, los lisérgicos saxos de Pettinato, las guitarras de Germán Daffunchio y Ricardo Mollo , y la base descomunal de Diego Arnedo en bajo y Alberto “Superman“ Troglio en batería, hacían vibrar los parlantes de un modo especial. Cuando escucho las bases de Arnedo pienso en que él toca exactamente lo que yo hubiera querido tocar y no se me ocurrió jamás. Algunos dicen que Sumo no parece un grupo Argentino, y tienen mucha razón, nada se pareció a Sumo. Ni siquiera todos los que intentaron imitarlos.

También es cierto que Luca no era argentino sino italiano. Pero eso también es relativo. Un par de años caminando nuestras calles le dieron una sabiduría y un arraigo “argento” que pocos nativos tienen. El resultado musical es rock argentino.

La era de la boludez (Divididos)



Otra banda con los que toqué, aunque antes de que grabaran esta joya musical. Divididos resulta un power trío perfecto. La voz y potente guitarra de Mollo, el bajo protagonista de Arnedo y los varios bateristas que pasaron por el grupo. A comienzos de los noventa se incorporó Federico Gil Solá a la banda. Recién llegado de Estados Unidos (donde residía con su familia) Gil Sola tenía toda la música del mundo escuchada. Tocaba con la potencia de John Bonham, Led Zeppelin, y a la vez con la libertad de los grandes bateristas jazzísticos. Por si faltara algo, tenía una gran admiración por el folclore argentino, característica que combinó inmediatamente con el costado folclórico de Diego Arnedo. Este germen folclórico-rockero le dio al disco un perfume especial. Temas como “Qué ves“con acento de chacarera o la versión de “El arriero“ de Atahualpa Yupanqui, resultaron todo un un descubrimiento para el rock argentino y una forma muy interesante de relacionarse con esa otra tradición musical.

Para los árboles (Spineta)



“EL flaco es sin dudas el artista más importante de Latinoamérica“, me dijo hace un tiempo el músico brasilero Ed Motta. En aquel momento le pregunté si Spinetta era más que Caetano Veloso o Gilberto Gil. Las canciones del disco “Para Los Arboles“ resultan una mezcla de sonoridades que van desde el electrónico “drum and bass“ como en el tema que abre el disco (Sin Abandono) hasta el sonido vintage onda “Pescado Rabioso“ del tema Miro tu amor.
Acompañado de su sólida banda con Javier Malosetti en bajo, Daniel “Tuerto“ Wirtz en batería, Claudio Cardone en teclados, también brilla en el disco la angelical voz de Graciela Cosceri. También aparece allí un juvenil Rafa Arcaute, que se encarga de algunos teclados y sonidos electrónicos. (hoy es el productor latino más importante, trabajando con Calle 13, IllyaKuriaki y otros)

Volumen uno (Pappos Blues)



El talento de Pappo Napolitano venía pidiendo “pista“ a comienzos de los setenta. Ya había tocado la guitarra en la súper banda “Los Gatos, también había participado con Billy Bond y la pesada del rock and roll, y en el grupo de Spinetta de “Spinettalandia y sus amigos”. Como si fuera poco, fue el cuarto integrante de Manal durante un puñado de shows. Ahora llegaba el tiempo de hacer su propio disco. Acompañado por el multifacético David Lebon en bajo y Black Amaya en batería, graban este puñado de muy buenas canciones como “Algo ha cambiado“, “El hombre suburbano“ y “Adonde esta la libertad”.
La guitarra incendiaria de Pappo se abre paso en cualquier contexto siempre. Dueño de un sonido único reconocido hasta por el mismísimo BB King. Qué más puedo agregar.

Clics Modernos (Charly García)



Dejé estos dos discos de Charly cerca del final, precisamente porque en la vorágine me dejé llevar por otros que aparecieron antes en mi memoria emotiva. Clics Modernos es para muchísima gente el mejor disco de rock argentino. No lo puedo discutir. Es así. Charly ha sabido pintar nuestra idiosincrasia mejor que nadie y a sus inspiradas letras le agregó las mejores orquestaciones. Ya de muy joven era un genio musical, concertista clásico de piano y con oído absoluto. (¿algo más?) . Su iniciático proyecto Sui Generis rompió todos los moldes con un sonido intimista, con reminiscencias de música folk y clásica. La histórica despedida en el Luna Park los mostró en excelente estado y con un sonido cada vez más potente y rockero. La Máquina de hacer Pájaros fue el otro proyecto donde el virtuosismo como tecladista lo elevó a la categoría de Dios musical. En Brasil formó el súper grupo Seru Giran junto a su amigo David Lebon, Oscar Moro y el joven talento Pedro Aznar en bajo. Ya en su etapa solista Charly volvió a privilegiar el formato canción, sin sobrecargarlas de arreglos. Clics Modernos, grabado íntegramente en la ciudad de New York junto al productor Joe Blaney y su sonido resultó toda una revolución en el rock local. Siempre sonó distinto a todo.
Temas como “No soy un extraño“ o “Nos siguen pegando abajo“ muestran a un Charly en su mejor forma musical.

Yendo de la cama al living (Charly García)



Este disco en realidad es anterior a Clics Modernos. Fue grabado a poco de disolver su banda Seru Giran , en tiempos de la guerra de Malvinas y donde se vislumbraba el fin de la dictadura militar. La música parecía perder solemnidad y las ganas de salir a la calle a bailar eran incontenibles. Con una mezcla de canciones pop y baladas magistrales, Charly impone su nueva sonoridad con pianos glamorosos y baterías tocadas sintéticamente (bombo y tambor apenas), un sello que marcaria la nueva etapa post Seru Giran. Los músicos invitados ilustres Spinetta, León Gieco, Pedro Aznar, Nito Mestre le agregan talento a este gran disco que incluye clásicos como “Yendo de la cama al living“, “No bombardeen Buenos Aires“ y “Yo no quiero volverme tan loco”. La presentación oficial de este disco fue en un estadio de Ferrocarril Oeste completamente colmado de gente. Charly entró al escenario en un enorme Cadillac rosa ante el aullido de sus fans. El escenario y la puesta estuvieron a cargo de la artista plástica Renata Schussheim y el final con falsos misiles impactando en el escenario mientras tocaban “No bombardeen Buenos Aires“ será algo difícil de superar en otro concierto de algún artista local.

Ahía Vamos (Gustavo Cerati)



¿Qué e decir de este genio? Deberíamos poner este disco en contexto. En primer lugar mencionar que su banda Soda Stereo fue la banda más importante de Latinoamérica. Se cansaron de llenar canchas de fútbol en todos lados y sus canciones se convirtieron en verdaderos himnos de cada país. La separación de Soda fue un trago amargo difícil de superar para millones de fans.
Gustavo Cerati en solitario editó varios discos. El primero “Amor Amarillo“ fue grabado entre Buenos Aires y Santiago de Chile durante los meses de embarazo de su mujer Cecilia Amenabar. Es un disco de hermosas canciones concebidas en formato intimista.

Después vendría “Bocanada“, un experimento sonoro con altas dosis de electrónica. Por aquellos años me hice amigo de Gustavo y pasábamos horas hablando de aparatos de estudio, sintetizadores y samplers. Aquella fascinación por los “bellos instrumentos“ inunda este disco de modernidad y sonidos otoñales.

“Siempre es hoy“ es otro disco donde Cerati combina la electrónica con las aguerridas guitarras pop, aunque sin abandonar su zona de confort . Ya consolidado como artista solista, Gustavo sorprende a todos con este disco, con un simbólico titulo que parece decir “prepárense que les vamos a volar la cabeza“ y precisamente eso es lo que sucede al escuchar el disco.

Con una producción inédita, este disco cuenta con un minucioso trabajo de composición, preproducción y grabación de años. El resultado de tan buen trabajo fue acorde a las intenciones originales. El disco fue un fenómeno de ventas en toda América, ganó discos de Platino y de Oro en México y lo catapultó a Cerati como artista internacional con giras que incluyeron Estados Unidos, Inglaterra, España.

“Ahí vamos“ contó con un seleccionado de músicos argentinos como Richard Coleman, Tweety Gonzalez, Fernando Samalea, Fernando Nale y Leandro Fresco, entre otros. Temas como “Al fin sucede“ o “La excepción“ muestran a Cerati como dueño de una fuerza musical inédita. El sonido rabioso de discos como “Canción Animal“ o “Dinamo“ retorna trasmutado en guitarras desaforadas. Baladas como “Crimen“ o “Adiós“ (donde debuta su hijo Benito como co-autor) llegan a emocionar a quien las escucha. Sin dudas un disco inolvidable y difícil de superar.
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