24/05/2015 Semana de Mayo

El sable de San Martín es el símbolo de libertad de América Latina y debe estar "al alcance de todos"

Historiadores y personalidades de la cultura celebraron hoy la restitución del sable corvo del general José de San Martín al Museo Histórico Nacional, y aseguraron que es un símbolo de libertad latinoamericana que debe estar "al alcance de todos".

"El sable corvo de San Martín es un símbolo de libertad de toda América Latina porque acompañó al prócer en todas las guerras de independencia, que no tuvieron por objeto la ocupación sino la liberación de los pueblos, que se logra con la Ilustración y los libros", dijo el presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, Eduardo García Caffi.


En diálogo con la Televisión Pública, García Caffi explicó que "la libertad por la que luchó el Libertador tuvo características particulares" pues sus ejércitos "fueron de liberación y no de ocupación: fue un hombre que se preocupó por el destino de los pueblos y que decía que la ignorancia era la columna vertebral que sostenía al despotismo".

"Llevaba unas pocas alforjas de objetos personales en sus campañas, pero sin embargo iba con 11 baúles con más de 800 libros y fundaba bibliotecas en cada uno de los lugares que liberaba. Por eso decimos que era un libertador de los pueblos, quería que los pueblos puedan autodeterminar su futuro", apuntó.

"Sus ejércitos fueron de liberación y no de ocupación: San Martín fue un hombre que se preocupó por el destino de los pueblos


Eduardo García CAffi, presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano
El sable que San Martín compró en Londres en 1811 fue legado a su muerte al por entonces gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, y a fines del siglo XIX su hija Manuela, que residía en el extranjero, lo donó a la Nación Argentina.

Así, la pieza fue repatriada y depositada en 1897 por el presidente José Evaristo Uriburu en el Museo Histórico, donde permaneció por 66 años hasta que fue robado en dos oportunidades por la resistencia peronista, en 1963 y 1965.

En 1967, el dictador Juan Carlos Onganía decretó que fuera transferido para su custodia al Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, donde permaneció hasta hoy.

"Es muy atinado que el sable haya vuelto al Museo Histórico Nacional y esté al alcance de todos", sostuvo el historiador Gabriel Di Meglio en diálogo con Télam y afirmó que se trata de una pieza "muy importante, porque acompañó a San Martín durante toda su campaña y aseguró no sólo la independencia de nuestro país, sino la de gran parte de la región".

"El acto de restitución que vivimos hoy cierra un período de renovaciones históricas que hubo en el último tiempo; actos como éste hacen que la historia no quede cerrada, sino que se vuelva a pensar una y otra vez, y eso es sumamente atractivo y valioso", reflexionó.

Por su parte, el historiador y escritor Felipe Pigna, remarcó que "es muy lindo que haya tanta gente en la calle acompañando" la restitución del sable, pues cuando volvió desde el exterior "fue recibido en soledad porque Uriburu era un presidente anodino que no dejó nada para el país, salvo negociados".

 El autor del libro "La voz del gran jefe" recordó que el sable que "era un arma que había que usar con mucho coraje y que habla de que los jefes iban a la vanguardia".

"Era un sable de combate, muy eficiente, que se usaba entre balazo y balazo: En esas ocasiones había que usar armas cortas y eso era fundamental para salvar tu vida y atacar. Era un sable de golpe que usaba el contrafilo para golpear y luego sí lastimar o degollar", describió.

"El acto de restitución que vivimos hoy cierra un período de renovaciones históricas; actos como éste hacen que la historia no quede cerrada, sino que se vuelva a pensar una y otra vez"


Gabriel di Meglio, historiador
El orfebre Juan Carlos Pallarols, quien tuvo a su cargo la realización del calco del sable que reemplaza desde hoy al original en el museo del Regimiento de Granaderos a Caballo, aseguró que la obra a la que se dedicó "arduamente" durante dos meses "es el trabajo más importante, sacando lo religioso" que realizó hasta ahora.

"Hace dos meses me hicieron el encargo y nos pusimos de acuerdo en que no debía ser una copia o una réplica, sino un calco, que es mucho más minucioso, más lento, porque no hay que hacerlo ni mejor ni peor, sino exactamente igual, milímetro por milímetro, incluyendo cada golpe, cada tajo", dijo a Télam el artista, que ha realizado cada bastón presidencial desde la vuelta de la democracia, además de trabajos para el Vaticano y las realezas europeas.

Respecto a las características del arma, explicó que "para la época, era como la Ferrari de los sables: Napoléon tenía uno igual que usó en su campaña de Egipto".

"No quedan dudas de que el sable corvo es un símbolo patrio, como la bandera, el escudo y la escarapela", aseguró Pallarols.