23/05/2015 retrospectiva

El imaginario de Vik Muniz llega por primera vez a la Argentina

El artista plástico y fotógrafo brasileño Vik Muniz, responsable de ese juego de distancias que cambia la percepción de las obras que realiza con "lixo" (basura) y materiales no convencionales, llegó por primera vez a Argentina, con una muestra que podrá verse hasta el 14 de septiembre en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) del Museo de la Universidad de Tres de Febrero (Muntref).

Por Dolores Pruneda Paz



La exposición "Vik Muniz - Buenos Aires", una retrospectiva de 25 años de trabajo del reconocido paolista que hoy vive entre Nueva York y Rí­o de Janeiro y está entre los latinoamericanos mejor cotizados en el mundo del arte, incluye la primera exhibición de la obra "Buenos Aires", en el marco de la serie "Postales de ningún lugar", que revela el paisaje porteño construido con infinidad de fragmentos fotográficos de otros lugares.

Materiales no convencionales como chocolate, azúcar, diamantes y restos de basurales -desde paraguas a ventiladores, latas, tapas de inodoros- su trabajo consiste en recuperar lo descartado y hacer con eso una virtuosa obra artística -puede recrear el retrato de Elizabeth Taylor con diamantes, "El beso" de Gustav Klimt con pigmentos o permitirse un acercamiento a Andy Warhol con objetos de desarmadero- que desaparecerá tras ser fotografiada.

"Mi arte no conlleva mensajes especí­ficos o ideas a priori, no termina al salir del estudio, ocurre precisamente allí­ donde la mirada se encuentra con la imagen y las preguntas comienzan a fluir", se lee en negritas sobre una pared del antiguo Hotel de los Inmigrantes, interrumpiendo el blanco persistente del lugar, que tras las ventanas amplias revela el rí­o y, bien cerca de la mirada, pasto alto y galpones ruinosos.

"Buenos Aires es una urbe ideal porque para mí es como 'Las ciudades invisibles' de Italo Calvino, todo lo que conozco de aquí es más bien literario, nunca cosas muy estereotipadas u obvias: un café, un barrio, un paseo, es una ciudad muy fragmentada y por eso funciona tan bien" para la serie realizada con postales del mundo, dice a Télam Muniz sobre la obra que inauguró en el edificio de Antártida Argentina 1355.

La elección de piezas "fue muy empírica y accidental -continúa-, una cosa va llevando a la otra, pero aquí está reunido lo más icónico, obras muy abiertas que funcionan tanto para el director de un museo, como para la abuelita que no sabe qué hacer a las tres de la tarde o para su nieto".

Muniz trabajó tres años en Jardim Gramacho, uno de los basurales más grandes del mundo, de donde viene la serie "Imágenes de la basura" que se ve en el museo, y la película que alli también proyectarán, "Waste Land" (Tierra baldía), dirigida por Lucy Walker.

"Buscaba una imagen atrayente y repugnante y así llegué allí, buscando trabajar con lo que queremos esconder o dejamos de lado", señala, pero encontré gente que vivía de los desechos de otra gente y una panorámica monumental: "Movían 200 toneladas de basura por día, muchos de ellos trabajando hasta 16 horas diarias".

"Eran como un hormiguero humano", bosqueja. Y en el registro de esa actividad, como en toda su obra, la distancia lo cambia todo: "Una narrativa que se vacía en la aproximación", sostiene el artista.

"Al aproximarme empecé a ver a la gente viviendo en un ambiente tan desagradable -describe- para convertirlo en algo mejor e invité a varios a hacer sus propios retratos en una escala monumental de estudio, lo que cambió la vida de ellos y la mía".

"Arte para mí es negociar las cosas, el artista no ofrece soluciones sino problemas inspiradores, capaces de hacerte imaginar la vida", explica el artista nacido en una favela paolista hace 54 años.

"Vengo de una familia muy pobre, mi padre fue mozo, mi madre telefonista y yo crecí con mi abuela", rememora. 

Con su abuela aprendió a leer como ella había aprendido: memorizando frases y palabras enteras, sin comprender las letras por separado, lo cual fue parte del encuentro con su arte. 

"Una fuerte dislexia me impidió escribir hasta el noveno grado y entonces dibujaba, eran como jeroglíficos del ala egipcia del Metropolitan Museum -grafica-. Dibujitos casi obsesivos que me llevaron a retratar muy bien a mis compañeros de niño y a ganar una beca a los 14 para dibujo académico. Tuve una trayectoria muy directa, pero nunca pensé en ser artista".

Muniz es responsable de iniciativas como la Escola Vidigal, una escuela carioca de arte y tecnologí­a para niños de bajos recursos; embajador de la Unesco y ganador del Premio Cristal del Foro Económico Mundial.
"El universo de los niños es muy rico pero están condicionados a ser consumidores, por eso la idea es darles una chance -dice, y pisa con fuerza un paso más adelante de donde está parado- para que entiendan y sientan que pueden ser actores, ser parte de los procesos que hacen este mundo, cambiar las cosas".

Un disparo adelantó su nacimiento en San Pablo en 1961 y una bala perdida al salir de un evento lo llevó a mudarse Estados Unidos, donde vivió décadas y adonde su obra trascendió fronteras, desde el Museo Victoria and Albert de Londres, al Instituto de Arte de Chicago o el Paul Getty.

"De regreso de Estados Unidos y ese ambiente un poco glamoroso de vernissages a Brasil, sentí una grieta muy grande entre la vida de mis padres y la mía. La primera vez que ellos entraron a un museo fue para verme en una exposición en 1999 y eso me chocó mucho. Por eso tardé tanto en mostrar mi obra en Brasil, donde el contraste de clases es mucho más fuerte y yo pertenecía a ambas", cuenta Muniz.

Así es que ese año comenzó a trabajar con objetos sociales, "fue una forma de volver a mi cultura natal y recuperar la relación con el niño que fui" y marcó "la diferencia básica, ética y política, de un trabajo que busca promover la meditación sobre la visualidad del mundo contemporáneo". 

"Mi intención es mostrar algo que parece que uno muchas veces ya vio, devolver la familiaridad para romperla y crear un diálogo, porque a partir de ese cuestionamiento de la imagen, además de estar viendo las cosas, estás pensando cómo las ves. El arte acontece cuando hay un espectador frente a la obra", concluye.

Con entrada gratuita, la muestra podrá visitarse de martes a domingos de 11 a 19, y los fines de semana contará con visitas guiadas previstas para las 17, tras lo talleres de fotografí­a y collage para niños que desde las 15 ofrecerán artistas como Eduardo Stupí­a, Rosanna Schoijett y Gabriel Di Giuseppe; en paralelo, los sábados, a la proyección del filme "Waste Land", enfocada en el trabajo de Muniz en la favela de Jardim Gramacho.

Los interesados podrán encontrar más información en el sitio de Internet www.untref.edu.ar/muntref.