19/05/2015 cine

"Damiana" denuncia la historia de humillacin de los pueblos originarios en Paraguay

La sangrienta historia de humillación de los pueblos originarios del Paraguay, perseguidos, masacrados y vendidos como sirvientes, es denunciada por el argentino Alejandro Fernández Mouján en “Damiana”, a través del caso de una niña de la etnia Aché capturada en 1896 tras la matanza de su familia y convertida -obscenamente, incluso después de muerta- en un objeto de estudio científico en Argentina y Alemania.


La película, que se estrenará el jueves en el cine Gaumont de Buenos Aires y otras salas del país, parte de la necesidad del cineasta de responder a la mirada torturada de esa niña indígena, cuyo verdadero nombre era Kryygi, y que fue fotografiada desnuda en 1907 -poco antes de morir de tuberculosis- como parte de los estudios que luego se extendieron a sus restos óseos, llevados al Museo de Ciencias Naturales de La Plata, y a su cabeza, enviada a Berlín.

Los Aché del Paraguay oriental son un pueblo de cazadores-recolectores perteneciente a la familia tupiguaraní, son antiguos nómades de las selvas subtropicales y las últimas bandas libres fueron forzadas al sedentarismo en la década de 1970, a partir de ese momento no poseyeron más bosques para vivir en autarquía económica y seguir con sus formas de subsistencia ancestrales.

“Quería restituirle una historia a esa chica a partir de esa foto y los relatos de los antropólogos, porque después casi no hay información sobre ella. Se trataba de restituirle una historia y un nombre, y de humanizarla, ya que la habían convertido en prácticamente un objeto de estudio”, afirmó Fernández Mouján acerca del punto de partida del filme, una foto en la que Damiana mira a cámara con ojos perdidos.

En diálogo con Télam, el director recordó que “siempre estaba el riesgo de repetir el gesto del científico que la fotografió desnuda. Por eso, desde un principio quería evitar hacer lo mismo, no quería impactar ni hacer una denuncia sensacionalista, no quería repetir la misma humillación. La pregunta era cómo mostrar eso sin caer en la repetición, y poder cuestionar esa situación a partir de esa foto”.

El director de “Las Palmas, Chaco” y “Pulqui, un instante en la patria de la felicidad” sostuvo que esa foto tomada por el antropólogo Robert Lehmann Nitsche en 1907, como parte de sus estudios raciales, “es impactante, particularmente si uno piensa que esa niña de apenas 14 años está siendo obligada por hombres adultos a posar completamente desnuda en el patio de una institución psiquiátrica”.

El período histórico en el que Damiana fue capturada y convertida en un objeto de estudio científico era el mismo en que en países de Europa como Francia y Alemania existían zoológicos humanos, donde eran exhibidos indígenas llevados desde distintas colonias de América y África, y en la que -tras la denominada Campaña del Desierto- en Argentina los indios eran mostrados como rarezas al público en el Museo de La Plata.

“En ese momento estaban en pleno desarrollo las teorías antropológicas racistas, tanto acá como en Europa. Se estudiaban las diferencias biológicas y anamórficas, se tomaban medidas de todo tipo para diferenciar a los indios de los blancos, para marcar las diferencias entre razas”, explicó el cineasta y recordó el caso del cacique tehuelche Modesto Inacayal, exhibido con sus mujeres y sus hijos en 1887 en las vidrieras del museo platense.

El caso de sometimiento y humillación de Kryygi comenzó en 1896 en la densa selva paraguaya, cuando era apenas una niña de tres años y sobrevivió a la masacre de su familia, perpetrada por una familia de colonos blancos que la tomaron prisionera y que pasaron varios días buscándolos para vengar la muerte de un caballo, que los indios habían usado para alimentarse.

Tras la matanza, la niña fue bautizada por sus captores con el nombre de Damiana y obligada a trabajar como sirvienta, pero luego fue entregada a antropólogos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata en Argentina, quienes la convirtieron en objeto de interés científico en el marco de sus estudios raciales.

En 1907, a la edad de 14 años fue internada en una institución psiquiátrica, donde la fotografiaron desnuda dos meses antes de que muriera de tuberculosis, luego de lo cual -y aún muerta- los estudios sobre su cuerpo continuaron en La Plata y también en Berlín, a donde fue enviada su cabeza.

“La historia la conocía porque mi mujer es antropóloga y una de las cosas que enseñaba en la UBA era el caso Damiana. En 2010, cuando apareció la noticia de la restitución de sus restos a su pueblo, vi la posibilidad de hacer una película. Me contacté con el grupo universitario de antropología social que había encontrado sus huesos y logró la repatriación de su cabeza, que apareció en 2011 en Berlín”, señaló Fernández Mouján.

El cineasta, que viajó a Paraguay para filmar a los Aché en el momento en el que recibían los restos de la niña, dejando en evidencia la aguda desprotección que sufren frente a los avasallamientos de terratenientes y otros intereses económicos, señaló que en aquella época los científicos “creían que los Aché eran el eslabón perdido en la cadena evolutiva”.

“Era muy difícil hacer contacto con ellos y por eso lo único que podían hacer era atacarlos y tomarlos prisioneros para estudiarlos. Hay toda una discusión sobre si fue un genocidio o no el de los Aché. Es un pueblo que fue atacado violentamente y que fue expulsado definitivamente de la selva en 1978, durante la dictadura de Alfredo Stroessner”.

Fernández Mouján señaló que “los mataban, secuestraban y vendían los chicos como sirvientes, eran muy dóciles, se cambiaban por animales o herramientas. Eso fue algo muy común, había mucha impunidad, porque eran considerados como una amenaza y si los encontraban los cazaban como animales salvajes”.