14/04/2015 Museo de Bellas Artes

Muestra de Eugenio Cuttica "La Mirada Interior"

La exposición "La mirada interior" que abre sus puertas en el Museo Nacional de Bellas Artes, recorre la producción de Eugenio Cuttica desde las obras de la década del 70 hasta las más recientes, todas vinculadas entre sí ya que "logran hacer visible lo invisible y expresar aquello que las palabras no alcanzan a decir", según dijo el propio artista.

Por Mercedes Ezquiaga



La muestra -que no intenta trazar un recorrido cronológico- está estructurada en tres núcleos: "Los inicios", "El grito" y "El silencio", en los que, la producción pictórica y una serie de instalaciones y objetos, se despliegan en el espacio de la sala.

Durante la recorrida para prensa, a pocas horas de inaugurar a todo público, Cuttica consideró que "el arte no es una postura estética sino que tiene que llevar un mensaje" mientras que su "propósito ulterior como artista es mostrar la belleza interior de los demás. El arte tiene poder sanador, le hace bien a la gente, y esa es la misión de un artista".

La inmensa pintura "La mano de trece dedos y el hilo de Ariadna" reciben al espectador ni bien cruza el pasillo que conduce al pabellón de exposiciones temporarias, un desparramo de colores oscuros, trazos y texturas que se amalgama con obras como "Tormenta del desierto", de espirales rojos, amarillos y anaranjados, de poliuretano.

Sus primeras obras, presentes en "Los inicios", se exhiben dialogando con las de sus maestros: Alfredo Martínez Howard y Carlos Alonso. 



También se incluye una obra de Fernando Fader, seleccionada por el artista, como una de las pinturas pertenecientes al patrimonio del MNBA que más influenciaron su desarrollo artístico: "El arte está en el goce de la aplicación de la materia", dice Cuttica sobre esta pieza que, de joven, visitaba todas las semanas en el museo.

Cuttica fue un protagonista destacado en lo que se llamó "el retorno de la pintura" durante los años 80 y a mediados de los 90 se instaló en Nueva York. Poco después, su pintura experimentó un cambio esencial, por sus estudios de la filosofía oriental. 

Entonces, pintó los Newyorkers, retratos de personas que encontró en las grandes ciudades, presentes en la exposición, que también reúne la serie "Luna", una niña que observa inmensos y silenciosos paisajes, extensos horizontes que marcan el límite entre el cielo y la tierra.

Desde 2012, se abocó a la serie "La mirada interior", donde reitera el rostro de una mujer japonesa, realizados en resina poliester, un material transparente que permite ver el interior.



Las pinturas de Cuttica hacen visible un gran abanico de posibilidades conceptuales y técnicas, que interrogan sobre la persistencia de esta disciplina que dialoga con su propia historia, y su vigencia en la construcción de sentido. 

En este segundo núcleo de la exhibición -"El grito"- se presenta una serie de pinturas que abarcan las décadas de los 80 y los 90, mientras que en "El silencio" presenta las pinturas de los últimos años que se centran en el paisaje entendido como espacio de silencio, diferenciados en la muestra por el montaje, pero también por las paletas cromáticas. 

Sus primeras pinturas y dibujos, como así también las más recientes, son una mirada hacia el interior de la pintura como lenguaje, que explora sus elementos constitutivos y recorre los distintos géneros.

"Argentina para mí ha sido como un amor no correspondido y felizmente, después de tanto insistir, empieza a tener un retorno, esta muestra es parte de ello", dijo durante la inauguración, junto al curador Pablo de Monte y la directora del museo, Marcela Cardillo.

El catálogo que acompaña la exposición cuenta con la colaboración de Rodrigo Alonso, Julio Sapollnik y Mariela Cantú, y con ensayos realizados por el área de Investigación del museo: Pablo De Monte, María Florencia Galesio, Patricia Corsani, Paola Melgarejo, Silvana Varela y Ana Inés Giese.