07/04/2015 este jueves

La diputada Liliana Mazure presenta un libro sobre su gestin en el Incaa

“La creatividad desatada-Gestión Audiovisual 2008/2013” es un trabajo que reúne lo ocurrido en todo ese tiempo en forma de relato en primera persona, junto con una profusa información estadística así como de cientos de imágenes. La presentación será el jueves 9 a las 19, en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de La Nación.

Claudio D. Minghetti

Por Claudio D. Minghetti

La decisión de una edición sorprende porque para los argentinos es difícil aceptar que un o una funcionaria pueda, después de seis años de labor en un mismo ámbito, construir tanto que pueda quedar estampado en las páginas de un extenso libro, que pesa no solo por el papel en que está impreso sino por lo que esas mismas páginas reflejan de un momento clave de nuestra cultura.

 
En este libro, que implicó una tarea compleja por la profusa compilación de datos y fotos -que contó con la participación de Rodolfo Hermida y el historiador Raúl Horacio Campodónico-, Mazure expresa con palabras propias el agradecimiento a las políticas públicas respaldadas, primero, por Néstor Kichner y después por Cristina Fernández, en el sentido de que es ese mandato y apoyo el que le permitió resolver temas y alcanzar metas que para muchos eran parte de la utopía.

Desde su creación como entidad del Estado destinada a apoyar y promover el cine argentino, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) tuvo tantas idas y venidas, es decir avances y retrocesos como procesos políticos se vivieron, en muchos de los casos contradiciendo los verdaderos fines para los que había sido creado, o simplemente poniendo en marcha buen voluntarismo.

Más allá de sus breves tramos en los que algunos hechos puntuales pudieron resultar significativos por permitir que aquellos pilares sobre los que se había construido, relacionados con la caída de la industria local tras el golpe militar de 1955, nunca antes del periodo iniciado en 2003 se había podido resolver con tan buenos resultados, la compleja relación entre el organismo, la industria local y el público.

Tras la primera etapa consolidada por Jorge Coscia y la incertidumbre de un corto interregno luego de su partida al Congreso, el oportuno nombramiento de la hasta entonces especialista en animación y productora Liliana Mazure permitió al Incaa consolidar buena parte de aquellos sueños imposibles respecto a la industria audiovisual local, precisamente en una etapa donde los procesos de transformación se dan a toda velocidad.

Mazure inició su gestión como presidenta del Incaa a principios de 2008 y finalizó a finales de 2013, cuando asumió como diputada nacional por el Frente para la Victoria, donde desde entonces integra la Comisión de Cultura de la cámara baja, tarea que alternó con la preparación de este libro de 314 páginas que sintetiza, en forma precisa, lo realizado en esos seis años.

“La creatividad desatada”, no escatima agradecimientos, destinados al inmenso equipo que en forma permanente u ocasionalmente colaboraron con Mazure en la tarea de convertir a una estructura con cientos de debilidades de todo orden heredadas de 40 años con numerosos vaivenes, en un organismo capaz de cumplir con una misión pero que a la vez requiere de una innovación permanente.

Por sus páginas desfilan el Fondo de Fomento y su entramado, con el fin de clarificar a quienes sin conocimiento alguno usan el facilismo de atacarlo con el solo fin de denostar políticas nacionales y también echa luz sobre la federalización de la producción que en los últimos tiempos ha sido clave, incluso como antesala de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Precisamente, en sus páginas hay lugar para echar una primera mirada al fomento a la producción de TV a partir de 2010 y el fomento a la coproducción con el mundo, las políticas públicas de formación audiovisual, el registro de los juicios por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar, así como las políticas de preservación del audiovisual nacional.

Desfilan también la recuperación del Gaumont y ciclos de cine en todos los Espacios Incaa, así como festivales de cine en todo el país, los Encuentros de Comunicación Audiovisual y el Programa de Digitalización de Salas de Cine, y la distribución digital-satelital que incluye la relación entre el Incaa y Arsat, y el aporte de IncaaTV.

Otro repaso importantes es el de la participación del cine nacional en festivales del exterior, así como los premios recibidos, el mercado local y regional Ventana Sur, relacionado con el del Festival de Cannes, Argencine y Madridcine, el Mipcom de 2013, con Argentina como invitada especial.

“Fueron 6 años de trabajo intenso y apasionado”, resumió Mazure el día de su asunción como diputada, en 2013, y agregó: “Años en los que pude llevar adelante muchos de los sueños que recorrían mis deseos más ancestrales y mi temprana militancia, aquellos que, quizás, heredé de mis antepasados”, aseguró.

Ese recorrido está transparentado en este extenso informe que sirve, además, de paseo por uno de los más relevantes períodos de respaldo al cine nacional de parte del Estado, iniciado en 2003, en absoluta libertad.