30/03/2015 ciudad

Barracas suma a su potencial turstico novedosos emprendimientos comerciales y culturales

El barrio porteño de Barracas se recicla sin perder su esencia: pone en valor sus calles y pasajes, pero conserva sus bares notables y sus construcciones del siglo XVIII, además de preservar su espíritu tanguero, que sobrevive reflejado en auténticas milongas.

Por Antonia Corrado


Por su parte, el edificio Central Park y el Centro Metropolitano de Diseño le aportan un perfil de modernidad a un barrio que se puede recorrer a pie, en bus turístico o en bicicleta.

Debe su nombre a los galpones que se fueron construyendo a fines del siglo XVIII a orillas del Riachuelo, para almacenar cueros, cereales, maderas, carnes saladas y lanas, productos que arribaban o salían de Buenos Aires.

El barrio limita con La Boca, San Telmo, Constitución y Parque Patricios. El puente Pueyrredón lo conecta sobre el el Riachuelo con la ciudad bonaerense de Avellaneda, antiguamente llamado "Barracas al Sur".

En sus comienzos fue lugar de residencia de la alta sociedad porteña, como los Balcarce, Guerrero, Álzaga y Díaz Vélez, que construyeron allí sus lujosas mansiones y quintas. Pero a fines del siglo XIX, la epidemia de fiebre amarilla provocó el éxodo de estas familias hacia la zona norte de la ciudad.

Barracas comenzó entonces a poblarse de obreros e inmigrantes, que al bajar de los barcos se fueron instalando en los caserones y edificios abandonados, con lo que comenzaron a aparecer conventillos repletos de criollos, españoles, italianos, polacos y sirios.

Actualmente, su amplia red de transportes y autopistas han convertido a Barracas en una zona de múltiples emprendimientos. La Avenida Montes de Oca, una de las principales, contiene en su primer tramo al Hospital Pedro Elizalde (ex Casa Cuna) y el Palacio Díaz Vélez, cuyo parque posee epecies centenarias.

La plaza Colombia, bordeada por un gran centro comercial y delimitada por la Avenida Montes de Oca y las calles Isabel la Católica, Pinzón y Brandsen -donde antaño era la quinta de los Álzaga- tiene hoy una frondosa arboleda de araucarias, tipas y plátanos, con juegos para niños, bancos y mesas con tableros de ajedrez y varias obras artísticas.

La Iglesia de Santa Felicitas, creada para honrar la memoria de Felicitas Guerrero, una de las mujeres más bellas de su tiempo, fue erigida en un estilo neorromántico por el arquitecto Ernesto Bunge frente a la plaza Isabel la Católica; bajo sus cimientos hay unos misteriosos túneles que los turistas pueden conocer mediante visitas guiadas.

Comprometida para casarse en segundas nupcias con Samuel Sáens Valiente, Felicitas fue muerta el día anterior a la boda por otro pretendiente despechado, Enrique Ocampo, quien le pegó un tiro y luego se suicidó. Dicen que el espíritu de la mujer recorre por las noches la iglesia y que a veces se la escucha llorar.

En Brandsen 1444 está el templo israelita Or Torah. Inaugurado en 1930 y construido por la comunidad judía de Barracas y La Boca, esta edificación cautiva a los visitantes por su estilo oriental.

Otro lugar digno de admirar es el Pasaje Lanín, a la vera de las vías del ferrocarril Roca. Son cuatro cuadras, entre las calles Suárez y Brandsen: sus aceras son empedradas y sinuosas y las fachadas de las casas están cubiertas por azulejos y mosaicos con estampados de colores, obra del artista Marino Santa Maria.

Este pasaje pintoresco, que estaba casi oculto y olvidado, hoy figura en las guías de turismo de Buenos Aires gracias a la iniciativa de artistas y vecinos que lo rescataron de su letargo y lo pusieron en valor.

A metros de allí, en la esquina de Suárez y Arcamendia, está el cafetín La Flor de Barracas, que fue renovado cuidando los lineamientos de su estilo original, con persianas de colores y una vieja barra de madera, las mismas que tenía cuando lo visitaban Quinquela Martín y el Polaco Goyeneche.

Sobre la calle Algarrobo 1041, donde funcionaba el Mercado del Pescado que cerró sus puertas en 1983, funciona desde 2010 el centro Metropolitano de Diseño. Con una superficie de 14.000 m2, es el más grande de Latinoamérica.

Se trata de una institución pública, que contribuye en gran medida al desarrollo de la zona sur y cuyo cometido es el de apoyar y estimular iniciativas privadas o públicas vinculadas al diseño.

En 2014, alrededor de 3.000 personas pasaron por sus Escuelas de Oficios, capacitándose en talleres de alta costura y participando en cursos de indumentaria, marroquinería y muebles.

El edificio Central Park, situado sobre la avenida 9 de julio, bajada Iriarte, consta de una fachada policromática, creada por el artista Pérez Celis.

Reciclado por el arquitecto Bernardo Fernández con cierto estilo neoyorquino, abarca dos manzanas y son varios edificios alrededor de un patio central, donde conviven inmensos lofts de diferentes artistas plásticos junto a más de 120 empresas.

En el portal www.turismo.buenosaires.gob.ar se encuentran los cronogramas para las visitas guiadas, con sus fechas y horarios.
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