25/03/2015 destinos

Cerro San Javier, un paraso cerca de la capital tucumana

El cerro San Javier y la villa del mismo nombre que corona su cumbre, a 25 kilómetros al oeste de San Miguel de Tucumán y en medio de la yunga, conforman un paisaje ideal tanto para el turismo de aventura como para quienes buscan ocio y relax.


Su altura máxima es de 1876 metros sobre el nivel del mar (msnm), en la cumbre del Taficillo, un excelente punto para obtener las mejores vistas panorámicas de la ciudad y los diversos paisajes naturales que lo rodean.

En sus laderas escarpadas y cubiertas de la húmeda selva pedemontana, el visitante puede realizar cabalgatas en grupo o lanzarse a descubrir las postales autóctonas a través del senderismo.

La villa veraniega de San Javier, en lo alto del cerro, espera a los turistas con todos los servicios necesarios para una agradable estadía, con confortables hoteles, posadas y hostels.

Para llegar desde San Miguel se debe atravesar la ciudad de Yerba Buena, y al transitar el camino recorre un paisaje con curvas pronunciadas que permiten apreciar la exhuberante vegetación subtropical, con helechos, nogales y lapachos.

San Javier es una villa ideal para descansar y disfrutar de numerosos atractivos, con una temperatura diferente a la de la capital tucumana -entre 5 y 6 grados menos-, que sumada a sus cerros y a la vegetación la convierten a en un lugar perfecto para varias actividades deportivas.

Grandes competencias de mountain bike se realizan en la zona, con circuitos con descensos por sendas de montaña, que son los preferidos por los amantes del ciclismo, en tanto para quienes prefieren el trekking hay numerosas ecosendas en el cerro.

Una de ellas, La Puerta del Cielo, inicia su ascenso desde la zona de Horco Molle (lateral izquierdo del San Javier), y el recorrido atraviesa las yungas hasta la cima, donde se tiene una panorámica de San Miguel y alrededores.

La geografía de San Javier también esconde un apacible paraje con la hermosa cascada de río Noque, que se ubica en el Parque Sierra de San Javier y es un excelente lugar para pasar el día en familia o con amigos.

Allí se ubica un imponente pórtico instalado por el Ente de Turismo, que cuenta con paneles informativos que contextualizan el lugar, donde las sendas se encuentran perfectamente señalizadas.

El cielo también tiene un importante protagonismo en San Javier: con vuelos biplaza bajo modalidad libre y con un equipo preparado, se realizan bajadas en parapente durante todo el año en Loma Bola, donde solo hay que dejarse llevar y disfrutar de una de las mejores pistas de vuelo de Sudamérica.

Uno de los mayores atractivos del cerro San Javier es la escultura del Cristo Bendicente, obra del tucumano Juan Carlos Iramáin, que con una altura de 28 metros se convirtió en la cuarta estatua más alta del mundo de un Cristo, a 1.275 msnm.

Bajo la majestuosa obra, se ubica el Centro de Interpretación del Cristo Bendicente, una propuesta del Ente Tucumán Turismo, que invita a disfrutar y conocer los recursos turísticos de la región y la vida y obra del autor.

El centro cuenta con un paseo histórico por las Sierras de San Javier, Las Yungas, Villa Nougués, Ciudad Universitaria y Horco Molle, junto con una línea del tiempo sobre la vida de este escultor en paralelo a la historia argentina y mundial.

El paseo también incluye la exposición de una maqueta interactiva de toda la sierra y la exhibición de "El Cristo en el mundo": una serie de miniesculturas a escala que representan las diferentes estatuas del Cristo en locaciones internacionales, entre otros atractivos.

San Javier cuenta además con una excelente gastronomía y diversas opciones en hoteles, hosterías y cabañas y recorrerlo es una forma de comprender porqué a Tucumán se la denomina el Jardín de la República.