06/03/2015 Piglia, Stupía y Nacht

La incertidumbre en la creación artística

El escritor Ricardo Piglia, el artista plástico Eduardo Stupía y el músico Luis Nacht son autores de La incertidumbre, un bello libro-disco conceptual integrado por textos, collages y música, marcado por la presencia del jazz, el crimen y una estética cinematográfica que se inscribe en la tradición del mejor policial negro.

Por Juan Rapacioli

 

La voz y las palabras de Piglia, las creaciones visuales de Stupía y la música de Nacht, solo con su saxo en algunos temas y con un impecable quinteto en otros, le dan forma a esta obra donde Nueva York aparece como escenario de historias crudas, extremas, con personajes solitarios, al borde, escapando de algo, siempre al ritmo del jazz. 

Extraídos de su libro Prisión perpetua (1988), los fragmentos aportados por Piglia son narrados por él mismo en el track 8 del disco, el último de la serie, generando, con la cadencia del jazz y el impacto de las imágenes, un vertiginoso efecto sobre las historias que cuenta, casi todas de corte policial. 

Editado por El Club del Disco, Ultrapop y declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación, el libro-disco se presentará en formato de exposición hasta el próximo 22 de marzo en el Museo Nacional de Bellas Artes, bajo el nombre de La Incertidumbre: Piglia + Nacht + Stupía

Stupía, que ya había trabajado conjuntamente con Piglia para el libro y la muestra "Fragmentos de un diario", en la Galería Jorge Mara-La Ruche, explica a Télam que "lo singular de esta nueva instancia es justamente la presencia musical y la inspiración de Luis Nacht, factótum de la idea original, co-intérprete y autor de la música". 

"Lo cual no significa que hayamos trabajado los tres juntos -sostiene-, pero sí en una completa sintonía de conceptos, climas y lenguajes, no intentamos que ninguna imagen acompañara el texto, ni que éste fuera una especie de prosa adosada a la música".



Según el artista, "la cuestión fue establecer una relación de contrapunto entre campos autónomos que diera como resultado un cuerpo textual, visual y sonoro físicamente sólido y conceptualmente diverso, voluble, heterogéneo". 

Sobre la oscura estética que atraviesa el libro, Stupía dice que "quizás un cierto clima que surge de los textos, algunas sonoridades a medias irónicas, a medias oscuras, y no tanto una fuerte pertenencia genérica, pudo haberme influido en la elección de algunas imágenes que parecen tópicas, y de fuerte impronta cinematográfica incluso". 

"Eso en cuanto a la iconografía más representativa que es aquella que parece conducir a una relación semántica más lógica entre texto e imagen. Pero esto es apenas un amague, que enseguida se disuelve apenas comienza a predominar la lógica del collage", explica. 



Según el artista, "estos collages pueden asociarse a los mensajes anónimos de la clandestinidad delictiva: así como en esos mensajes las palabras están compuestas con residuos de otras palabras impresas, ajenas, para diluir la identidad, la identificación". 

"Todo collage es una combinatoria de residuos, de materiales ya utilizados, caídos de otro campo, en cuya fisonomía bizarra también se disimula, se borronea, la marca personificada del autor", apunta Stupía. 

Nacht, por su parte, cuenta que trabajar con el escritor y el artista plástico fue "una experiencia enriquecedora, nueva para todos, pues partimos de la nada, o más bien de unos temas que habíamos grabado en quinteto y era la piedra para comenzar a construir. Poder trabajar y aprender de estos dos grandes artistas es un privilegio". 

"La idea de colaboración entre las tres disciplinas y las charlas entre nosotros para llegar al objeto de este Libro-Disco fue muy interesante y larga. Nos costó mucho tiempo, los textos en un principio eran otros y el criterio estético de Stupía fue mutando a medida que progresábamos en la idea, fue un año de trabajo", señala el saxofonista. 

Y explica que la música ya estaba grabada, "fue a partir de allí que se empezó a trabajar, pero luego surgió la idea de grabar a Piglia leyendo parte de los textos del libro y allí grabamos unas improvisaciones en dúo con Juan Pablo Arredondo; hicimos un trabajo de collage y edición sobre y debajo de su voz ambientando la trama del relato, como si fuese un filme policial". 

Según explica el músico, el sugerente título de la obra "lo elegimos por todo lo que significa en la vida y en la creación artística. Es un sentimiento con el que convivimos y convivir con lo inesperado y desconocido y manejarlo para crear intriga, belleza y misterio es lo que disfrutamos como artistas".