27/02/2015 premio Bologna Ragazzi

La editora Ruth Kaufman habla del libro "Abecedario"

La editora Ruth Kaufman, ganadora junto a Diego Bianki y Raquel Franco del Premio Bologna Ragazzi Award 2015 en la categoría New Horizons por el libro Abecedario de Pequeño Editor, desgranó las características singulares de este libro, y de un sello que a poco más de una década va dejando una impronta imborrable en la literatura infantil.

"Es un super empujón, una alegría, pero no una sorpresa, porque desde el primer año que participamos de esta Feria hubo una muy buena respuesta de los editores extranjeros a nuestros libros, y ahora con el premio, mucho más", cuenta Kaufman en un diálogo telefónico con Télam.

El Bologna Ragazzi Award es uno de los reconocimientos más prestigiosos del mundo editorial y en el cual participan sellos de todo el mundo. El premio evalúa el diseño gráfico y editorial de las obras que participan y las clasifican en cuatro categorí­as: Fiction, Non-Fiction, New Horizons (libros de paí­ses no europeos) y Opera Prima.

¿Cómo surgió la idea de este libro?
Yo trabajo sobre algunos temas de educación y un día una colega, Bea Diuk -investigadora del Conicet y experta en alfabetización-, me dijo que el abecedario era un género que se publicaba mucho en inglés, muy valioso para la alfabetización inicial. Me quedó picando esa idea y en la editorial empezamos a pensar qué podíamos sumarle de distinto. 

Así surgió nuestro Abecedario (Abrir, bailar, comer y otras palabras importantes) con el agregado de un verbo a cada letra aunque chocamos con el inconveniente de las pocas que no tienen verbo: K, Ñ, W y X, y ahí sumamos un sustantivo.

¿Cuál es la función que ustedes le asignan al libro? 
La función de ayudar a los chicos que van a aprender a leer y a escribir a relacionar el sonido (fonema) con el símbolo que es el grafema o la letra. Ese proceso se llama específicamente adquirir el código escrito. 

En castellano este proceso es muy simple, nuestra lengua es muy transparente si la comparamos con el inglés -por ejemplo-, donde suena una cosa y se escribe otra. Salvo la h, la g o la j que tienen dos sonidos o la c, muy pocas excepciones.

¿Por qué tienen tanta importancia las ilustraciones? 
En este diccionario las letras están con cuatro representaciones, pero siempre tuvimos presente que leer no solamente es adquirir un código, es mucho más que eso. Y ese plus está dado con las ilustraciones y su relación con el texto que es mínimo. Le agregan humor, tal el caso con la ll, utilizamos el verbo llorar a mares (y la ilustración interpreta literalmente esta metáfora) por eso la riqueza máxima del libro está ahí, en esas más de 300 viñetas realizadas en pincel y témpera. 
Lo que tiene el verbo es que solo convoca a todos alrededor. Uno dice comer y aparece todo un mundo: cómo, que, quién come...



¿Está todo dentro del verbo?
El verbo es como que nos abrió el mundo, de ahí pensamos que fueran chicos de todas las latitudes, que se notara la diversidad; que mostraran acciones que tenemos en común con los animales o con las plantas, y otros aspectos: algunas personas comen con palitos, otras con las manos, o con cubiertos.

¿Este Abecedario lo mostraron antes de presentarlo en Bolonia?
Sí lo llevamos a un encuentro en San Pablo (Brasil) y ya vimos que tenía muy buena recepción, nadie había hecho un abecedario con verbos, un tipo de libro que siempre funciona.

La edición es muy cuidada y buscaron también una encuadernación alternativa.... 
La tapa dura es muy cara, se dificulta la llegada al público, por eso lo de esta encuadernación que simula una tapa dura quedó muy bien. 

Desde el principio ustedes como sello Pequeño Editor buscaron diferenciarse ¿Fue una manera de irrumpir en el escenario tan diverso de la literatura infantil?
Sí, empezamos hace más de una década con unos libros fuelles que eran preciosos pero la gente se los llevaba sin pagar, eran muy chicos, los dejamos de hacer. El libro no es un mundo facil, las librerías, los distribuidores, la imprenta... 
En estos tres años han nacido muchas editoriales. Cuando lo hicimos nosotros los libros álbum sólo venían del Fondo de Cultura Económica, pero eso está cambiando. Adriana Hidalgo, por ejemplo, está comprando derechos, haciendo libros muy lindos.

¿Hay alguna propuesta para traducir este diccionario a otros idiomas? 
En Bolonia nos contactamos con una editorial polaca, también en Brasil, implica de por sí un trabajo de redibujar algunos verbos, no todos pero hay que hacer modificaciones pensando en la traducción, también en la elección de algún verbo diferente si no coinciden las letras. El que más trabajo va a tener es Diego que es el ilustrador. Sería lindo que salga en otros idiomas.
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