25/02/2015 Derechos Humanos

Comienza el juicio que develar el accionar de los servicios de inteligencia del Batalln 601 durante la dictadura

El ex agente Leandro Sánchez Reisse comenzará a ser juzgado este jueves por integrar una banda que durante la última dictadura cívico militar cometió secuestros extorsivos con el propósito de financiar las actividades ilegales del terrorismo de Estado.

Sanchez Reisse está imputado, junto a Rubén Bufano y Arturo Ricardo Silze, de conformar "una asociación ilícita que en los últimos años de la dictadura se dedicó a cobrar importantes rescates dinerarios destinados a sostener la denominada lucha antisubversiva".

Así lo entendió el juez federal juez federal Sebatián Casanello, quien instruyó el expediente y lo elevó a juicio oral el año pasado.

Sanchez Reisse está imputado de conformar "una asociación ilícita que en los últimos años de la dictadura se dedicó a cobrar importantes rescates dinerarios destinados a sostener la denominada lucha antisubversiva"

En tanto, Luis "el japonés" Martínez, quien era el restante integrante de esta banda de agentes del Batallón 601, quedó al margen de este proceso en función del delicado estado de salud que reviste.

El debate oral estará a cargo de los jueces María del Carmen Roqueta, José Martínez Sobrino y Julio Panelo que deberán analizar la responsabilidad que estos hombres tuvieron en los secuestros de los empresarios Ricardo Tomasevich, Alberto Martínez Blanco y Carlos Koldobsky.

Sin embargo, quedará fuera de este juicio el caso del empresario Fernando Combal, debido a la absolución que el juez Eduardo Daffis Niklison dictó en favor de Sánchez Reisse en 2000.

Combal, que había armado una sociedad con Sánchez Reisse, fue una de las primeras víctimas de esta banda, al ser secuestrado en 1979 y tener que pagar 200 mil dólares para lograr su liberación.

La historia pública de este grupo de agentes de inteligencia, abocados tanto a la represión como al delito, salió a la luz en 1981 en Suiza, cuando fueron detenidos en Ginebra al intentar percibir el rescate por Koldobsky, un financista uruguayo que tenía una casa de cambio.

Ese caso sirvió de punto de partida para la investigación "La Pista Suiza", del periodista y sobreviviente de la ESMA, Juan Gasparini, que relató las actividades de la banda durante los años del terrorismo de Estado.

"Cuando lo entrevisté para el libro me pareció un fabulador profesional. Reconocía que se había dedicado a los secuestros, pero alegaba que lo había hecho para combatir a la subversión económica", repasó en diálogo con Télam Gasparini, quien reside actualmente en Ginebra.

Aunque la Justicia argentina reclamaba a estos hombres por el secuestro de Combal, Suiza los condenó por chantaje en 1983, pero dos años después, Sánchez Reisse violó la libertad condicional en la que se encontraba y se dio a la fuga.

"Durante su permanencia en Suiza, los agentes intentaron brindar información sobre el destino de los desaparecidos. Alguno habló sobre los vuelos de la muerte y se ofrecieron a dar datos sobre el destino del escritor Haroldo Conti. Eran todas pistas falsas", apuntó el periodista.

Se cree que Sánchez Reisse estuvo en España protegido por un antiguo camarada de la represión ilegal: Raúl Guglielminetti, con quien había montado empresas en Florida, Estados Unidos.

En ese país resultó detenido y para demorar su extradición a Argentina se ofreció a declarar en el marco del escándalo Irán-Contras, una operación orquestada por la CIA para suministrarle armas a los grupos que combatían la revolución sandinista en Nicaragua.

"Cuando trabajé en el libro me acercaron una foto en la que se ve a Sánchez Reisse en un aeropuerto, presumo que era Honduras. Era una prueba de que había estado en Centroamérica como parte de los asesores enviados por la dictadura a la región a principios de los '80", agregó.

Ante los congresistas estadounidenses, el espía afirmó haber lavado 30 millones de dólares a través de distintas empresas que fueron a parar a la contra nicaraguense.

En 1987, Sánchez Reisse, Bufano y Martínez se presentaron ante los tribunales argentinos y aunque la causa tenía varios cuerpos, el juez Luis Cevasco dictaminó que no había pruebas para procesarlos.

Once años después, Sánchez Reisse y Bufano son detenidos nuevamente por el secuestro de Combal y liberados en 2000 por el juez Niklison, quien fundamentó su decisión con una curiosa sentencia: "Creo que la verdad de lo ocurrido quedará en la memoria de sus participantes".

"Eran todos hombres que trabajaban para la estructura que había armado el general Guillermo Suárez Mason, ex jefe del Primer Cuerpo de Ejército durante la dictadura", señaló Gasparini, que declaró ante Casanello en la causa y aportó su libro como prueba en el expediente.

"Por motivos laborales no podré estar en Buenos Aires para declarar en este juicio, pero estoy dispuesto a hacerlo a través de una video conferencia si el Tribunal así lo dispone", puntualizó Gasparini.