14/02/2015 Norberto Cambiasso

Una historia social del rock progresivo en Inglaterra

En Vendiendo Inglaterra por una libra, el ensayista Norberto Cambiasso, experto en las relaciones entre arte, música y contextos sociopolíticos, configura una ambiciosa historia del rock progresivo británico -dividida en tres tomos- que explora los fenómenos culturales que le dieron origen a ese movimiento artístico.

Por Juan Rapacioli



En diálogo con Télam, Cambiasso, profesor de música, comunicación, estética y crítica cultural en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Quilmes y el Conservatorio de Música Manuel de Falla, habló sobre la construcción de esta exhaustiva investigación, publicada por Gourmet Musical Ediciones. 

¿Cómo decidiste encarar este proyecto? 
Lo que me propuse fue una reconstrucción histórico-social del periodo que abarca la edad dorada de la música progresiva. A medida que hacía la reconstrucción fui apelando a varias fuentes: ficciones de la época, análisis sociales, películas, pero siempre con la música en primer plano. 

La progresiva fue anatema por mucho tiempo para la crítica, no diría para los fans, pero desde mediados de los 70 a mediados de los 90, hablar de música progresiva para un enorme sector de la crítica era una mala palabra, y para algunos fue una mala palabra siempre, como la revista Rolling Stone. 

En la segunda mitad de los 90 salieron unos libros anglosajones que recuperaban y reivindicaban al género, buena parte de esos libros tenían que ver con un análisis sobre lo que había ocurrido durante la década del 70 en el ámbito del rock progresivo. Cuando estaba escribiendo, tenía en mente esos libros, porque todos partían de la afirmación que la progresiva era una suerte de derivado de la contracultura hippie. 

¿En qué contexto sociopolítico se produce el surgimiento del género? 
Si bien la génesis de la música progresiva obviamente estaba ligada a al desarrollo del under y la contracultura de los 60, pertenecía a un tiempo que era mucho más recesivo: el tiempo en donde empiezan a incrementarse las dificultades económicas en Gran Bretaña. Un momento de radicalización de esas dificultades es en 1973 a partir de la crisis del petróleo. 

La progresiva formaba parte de una situación histórico-social completamente distinta al optimismo generalizado de los 60 y el verano del amor. La única manera que tenía de demostrar que la naturaleza de la música progresiva, al menos en Gran Bretaña, era muy diferente a su genesis era haciendo la reconstrucción general de ese periodo. 

La crisis, como en otros casos, tiene una relación directa con el nacimiento de esta expresión artística… 
Eso es una cosa que menciono al pasar y que probablemente trate de explorar en volúmenes futuros: no necesariamente bajos las mejores condiciones sociales aparecen las mejores expresiones de la cultura. Una crisis de confianza en el ámbito político redundó en una extraordinaria cultura popular. 

¿Y cuál sería la posición política del movimiento? 
En ese sentido parto de una opción ideológica que no es muy recóndita: la idea de que toda manifestación cultural es hija de su tiempo; lo que trato de demostrar es que aunque no es política en el sentido más duro del término, una buena parte de la progresiva es una perfecta expresión de lo que estaba ocurriendo en la época. 
Todo lo que tenía que ver con las hadas, el misticismo, cierto tipo de espiritualismo casi new age en el caso de algunos discos importantes de Yes o ciertas imágenes distópicas en Emerson, Lake and Palmer y un momento de critica fuerte en Genesis, justamente con el disco Selling England by the Pound, que me inspiró el nombre del libro. 

¿Cuáles son las bandas más representativas del género? 
Trabajo con un concepto de progresiva más amplio que el que en general usan las historias del género; cuando hablo de música progresiva no lo reduzco exclusivamente a las bandas de rock sinfónico que tuvieron un éxito extraordinario en Estados Unidos, pero a lo largo de los tres tomos hablo de ocho bandas fundamentales: Pink Floyd, Yes, Emerson, Lake & Palmer, Genesis, Jethro Tull, Gentle Giant, King Crimson y Van Der Graaf Generator. 

Pero por debajo de eso hubo un universo extraordinario, casi inabarcable, todo un desarrollo que es un punto interno a la tradición del folk británico pero que a comienzos de los años 70 se va transformando en lo que será el folk progresivo y hay una serie de conexiones entre la progresiva y las influencias del jazz: la música de fusión. 

¿Cómo es la evolución de King Crimson en esta historia? 
En el primer periodo de King Crimson distingo tres etapas: la primera formación, donde Robert Fripp (líder) es uno más en el grupo, con el disco “In the Court of the Crimson King” (1969), que puede entenderse como el primer disco del rock progresivo. Pero lo extraordinario de Fripp es que decide disolver ese grupo en 1974, el momento donde todos los demás grupos están en pleno éxito; lo interesante es que habla de una teoría de los dinosaurios, que será luego una de las acusaciones que el punk le va a hacer a la música de los 70 en general.
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