21/01/2015 teatro

Modernizada y abreviada, "Otro estilo de vida" conserva el espritu burln de Nol Coward

Lía Jelin es la feliz directora de "Otro estilo de vida", del autor inglés Noël Coward, que con el concurso de Inés Estévez, Marco Antonio Caponi y Alberto Ajaka narra las vicisitudes de un peculiar triángulo amoroso y que acaba de estrenarse en el teatro Tabarís.

Por Hctor Puyo


Fuera de una interesante propuesta que hizo Santiago Doria hace tres temporadas con "Mix", adaptación de la comedia "Fallen Angels", fue difícil en los últimos años encontrar un Coward no ya en estado puro sino por lo menos comprendido por dirección e intérpretes.

Hubo por aquellos mismos días un vergonzoso montaje de "Vidas privadas", a cargo de un exitosísimo José María Musicari, dedicado a masacrar obras clásicas, cuyos protagonistas, hábiles comediantes populares, no merecían padecer.

Es que Coward fue un conspicuo asistente de la escena británica durante casi todo el siglo XX que escribió obras brillantes como "Espíritu travieso", "Fiebre del heno" y "Desnudo con violín", en algunos casos llevadas al cine.

Pero era también un diletante, una persona que disfrutaba la vida bohemia de los artistas y enarbolaba su homosexualidad como bandera, y su esnobismo iba en paralelo con sus intereses dramáticos, que le dieron empero buen rédito económico y respeto de la crítica.

Todo el teatro de Coward es de una extrema liviandad que no debe confundirse con intrascendencia; lo que hace es reflejar las cuestiones burguesas e individualistas de su clase, y esa labilidad es lo que algún director puede confundir con nadería.

Lo que hace "Otro estilo de vida" es narrar la tumultuosa vida en común de una aspirante a decoradora de vanguardia (Estévez), un pintor (Caponi) y un dramaturgo (Ajaka), desde sus momentos de pobreza en París hasta el triunfo conjunto en Londres y otros lugares.

De lo que se trata es de describir con los cuidados de la época ese "ménage à trois" de forma equilátera, donde el desprecio por los celos y la posesión de la mujer va del brazo con una relación homosexual implícita de los varones.

Se ve que en los albores del siglo pasado los artistas no sólo buscaban nuevas formas expresivas, bebían ajenjo y experimentaban con drogas fuertes, sino que en su fórmula de vincularse entre sí figuraban esas libertades de comportamiento, y ésta no es la única obra que lo expresa.

Ya en 1920 parece que a Coward le censuraron una pieza con dos mujeres y un hombre sin problemas de competencia, y 30 años más tarde el francés Henri-Pierre Roché ubicó en esa década las novelas análogas "Jules y Jim" y "Las dos inglesas", que François Truffaut llevó a la pantalla.

Todo el teatro de Coward es de una extrema liviandad que no debe confundirse con intrascendencia; lo que hace es reflejar las cuestiones burguesas e individualistas de su clase


El texto de "Otro estilo de vida", de una duración original de casi cuatro horas, fue felizmente podado por Jorge Schussheim hasta llegar a una extensión pasable y modificado con proyecciones (de Tito Egurza, también responsable de la escenografía y la iluminación) y pasajes explicativos por parte del inefable Dan Breitman.

Esos cambios son, en su bifurcación dramática, una de las partes más endebles de la puesta, que tiene sin embargo en Jelin a una directora capaz de salvar cualquier escollo y a Caponi y Ajaka como disfrutables protagonistas, aunque a Estevez se la vio insegura y desorientada, por lo menos en la primera parte.

Por allí también anda un millonario homosexual (Fabián Arenillas), que el actor sirve con solvencia y que sobre el final influirá fuertemente en la trama, además de una desopilante mucama a cargo de Dan Breitman, muy capusottiana, que desvía la atención de la platea y es despedida con aplausos en cada mutis.

Daría la impresión de que cuando declina la tensión dramática, cuando se estanca el fluido de ambiciones, encuentros y desencuentros del trío, ese personaje aparece para levantar los ánimos y reencausar el relato.

Aparecen también Paola Lusardi -muy correcta, en dos papeles- y Damián Salomón, al que le toca un "hueso" que salva con holgura; y en el plano visual se destacan los cambios escenográficos y de luz de Egurza, del mismo modo que el vestuario de Renata Schussheim, dueña de ese "toque" que lo hace inconfundible.

"Otro estilo de vida" se ofrece en el teatro Tabarís, Corrientes 829, de miércoles a viernes a las 21, sábados a las 20.30 y a las 22.45 y domingos a las 20.30.
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