20/01/2015 Rolo Diez y Roberto Bardini

Cdigo Negro, una coleccin que apunta a recuperar la tradicin del policial

La colección Código Negro, de reciente aparición, irrumpe con una poderosa dosis de buena literatura policial -novelas, cuentos, ensayos, entrevistas- de autores de América Latina y España y apuesta por recuperar la tradición del género en la región en un mundo que "se parece cada vez más a una gran novela negra", según Rolo Diez, uno de sus editores.

Bajo la dirección de Diez y Roberto Bardini, Código Negro nació para "actualizar una tradición de libros policiales de bolsillo que en la Argentina se remonta a las décadas que van del 40 al 70, como la colección Sexton Blake de la editorial Tor, las ediciones de Rastros, Pistas, Cobalto y Pandora, todos libros de bolsillo, de precio accesible, que se vendían en librerías y kioscos", comentan sus responsables en entrevista con Télam.

Con esta impronta, la colección de la editorial Punto de Encuentro apareció a fines de 2013 y la recepción fue más que celebrada: sus primeras cuatro novelas ya figuran en el catálogo de Biblioteca Negra de España, el más completo de la web, y también fueron pedidas por la famosa librería Negra y Criminal de Barcelona, una de las más especializadas del ámbito hispanoparlante.

Pero además de narrativa, Código Negro publica ensayos, artículos y entrevistas vinculadas al género negro y policial, cuyos autores, contemporáneos y prometedores, provienen de España y de América Latina (Colombia, Cuba, Chile, México, entre otros). Mempo Giardinelli, Mercedes Giuffré, Vicente Battista o Guillermo Saccomanno son algunos de los argentinos que integran la propuesta.

Con la idea en el tintero desde hacía tiempo de apostar a una colección policial criminal, Roberto Bardini se embarcó en este proyecto, al que rápidamente se sumó el escritor argentino residente en México Rolo Diez. "Nos pusimos de acuerdo en tres asuntos básicos", adelanta Bardini, escritor y periodista, en entrevista con Télam.

"Primero convocar a escritores latinoamericanos y españoles; segundo, además de novelas, publicar cuentos, ensayos, artículos, entrevistas e incluso obras de teatro vinculadas con el género negro. Y tercero: recuperar y actualizar una vieja y variada tradición de relatos policiales que en Argentina se remonta a los años 40`, 50` y 60`", cuenta.

Así nació y creció esta colección que hoy cuenta con 49 títulos -algunos están en lista de espera pero próximos a publicarse-, entre los que figuran "El Gordo, el Francés y el Ratón Pérez", de Raúl Argemí­; "Que en vez de infierno encuentres gloria", de Lorenzo Lunar; "Noches sin lunas ni soles", de Rubén Tizziani, y "Chau, papá", de Juan Damonte; "Qué raro que me llame Guadalupe", de Myriam Laurini.

En apenas diez días juntaron a más de veinte autores. Las semanas siguientes la lista se engrosó, junto a sus orígenes de procedencia. "Me gusta decir que los escritores negrocriminales constituyen un club internacional de amigos, una fraternidad sin fronteras, un entusiasta grupo alejado de `la hoguera de vanidades` que generalmente debe enfrentarse a `la conjura de los necios`", sostiene Bardini.

Para Rolo Diez, "en las últimas décadas la criminalidad ha crecido exponencialmente. Hay países en los que el crimen organizado disputa el poder a los Estados y el mundo se parece cada vez más a una gran novela negra. Resulta lógico y simétrico que el público lector se vuelque a la novela negro-criminal, esa que Vásquez Montalbán consideraba `la épica de nuestro tiempo`".

En este sentido, de toda la novela negra y criminal que se publica, "la de América Latina debe ser la que mejor conjuga el tema de la violencia con aspectos sociales y políticos tales como los abusos del poder, la complicidad del crimen con la riqueza, la corrupción policial, la ineficiencia de la Justicia y el horror del terrorismo de Estado", piensa Diez, quien reside en México desde 1980, exiliado de la última dictadura cívico militar.

Sin perder de vista el lógico impacto del género en un mundo que rebalsa de criminalidad, la colección Código Negro apuesta por hacerlo con títulos de calidad que recuperan una tradición bien local, con autores reconocidos por sus plumas y sobre todo, lejos de cualquier intento de banalización austera del universo del crimen y la violencia.