13/01/2015 Sara Gloria Levita

Ordenar, comprender y sanar la propia historia a través de las constelaciones familiares

"En el alma está todo el saber", asegura la psicóloga Sara Gloria Levita, quien en su libro "Constelaciones familiares" explica cómo funciona eso de 'ordenar en otros planos, conflictos de esta y otras generaciones" a partir de esta terapia alternativa basada en la idea de que los sujetos están predeterminados por una trama de preocupaciones y comportamientos de sus antepasados que reaparecen como un malestar del presente.

La metodología de las constelaciones consiste en la reunión de un grupo de personas alrededor de un espacio central denominado "campo" y un constelador. En ese marco, los participantes pueden -o no- "constelar" su problema.

Uno de los participantes plantea su conflicto y elige al azar a otros asistentes para que "representen" elementos que componen la dificultad a tratar: conflictos laborales, económicos o relacionados con la maternidad o la amistad, entre otros, integran el menú de opciones.

Según como se desarrolle el entramado de roles y situaciones, la "puesta en escena" deja al descubierto un problema, que luego es analizado por el terapeuta a cargo de la actividad.

"Las constelaciones son un abordaje sistémico que colabora para poder mostrar la información que trae el alma y que subyace a la problemática planteada en una consulta, esa información puede ser hasta transgeneracional", explica Levita a Télam.

El creador de esta terapia alternativa es el psicoanalista alemán Bert Hellinger (1925), quien ya a los cinco años decidió convertirse en sacerdote y en los 30 -cuando Adolf Hitler tomó el control de su país- fue capturado en un campo de prisioneros en Bélgica. Con el tiempo renunció al sacerdocio y tras estudiar psicología se interesó en explorar la idea de un "guión secreto" que según su mirada guía la vida de las personas.

Ese guión del que habla Hellinger no es sólo personal, ya que no comienza con el nacimiento ni termina con la muerte sino que involucra todo un sistema: "Todos somos parte de un sistema. Un papá y una mamá que forman una familia que tiene que responder a una sociedad, que a su vez responde a un país, continente, un mundo, un sistema planetario", sostiene Levita. 

"Cuando hablo de alma, no lo hago desde un punto de vista religioso. Me refiero a aquello invisible, intocable que es lo esencial de la vida: eso que explica todo lo que podemos registrar como sensaciones, percepciones y emociones que nos atraviesan a cada momento, tales como cuando un niño expresa una alegría indescriptible al mirar a sus padres o como cuando el corazón late al amar a una pareja", asegura.

"En el plano del alma conservamos la información de nuestra historia personal pero también la información de nuestros ancestros en cuanto a sus destinos, experiencias, pérdidas, incluso traumas", revela.

Hasta llegar a las constelaciones familiares, la autora recorrió un largo camino en buscar "algo más", ese plus que encontró en la teoría de Hellinger, no sin antes pasar por la Universidad de Buenos Aires, por la escuela Jungiana y la astrología humanística, entre otras.

En su libro, editado por Ediciones B, Levita hace un repaso de su nueva disciplina a partir de segmentos como "Las leyes universales"; "Constelando: de la teoría a la práctica", "La madres: donde todo comienza"; "El amor interrumpido", "Sentimientos adoptados"; "El camino a la salud" y "La línea de hermanos", entre otros tantos temas.

"La física cuántica dice que a través de un concepto que definen como 'campos mórficos', todos nosotros somos parte de campos de información y esos campos nos atraviesan y nos condicionan sin saberlo", asegura.

¿Qué pasa durante una sesión de constelaciones familiares? "Una vez acomodados en el 'campo' se van formando 'imágenes' de conflictos y yo, como consteladora, las describo", resume. 

Levita aclara que se trata de un taller y no una terapia ya que no hay un seguimiento del paciente: "Acá una persona puede venir una sola vez y volver al tiempo o no volver nunca más porque las constelaciones no responden a un encuadre formal terapéutico -analiza-. Lo que hacemos los consteladores es tener una mirada neutral".

Con esa misión, los consteladores describen esas "imágenes sanadoras" que el consultante comienza a ver y le permite alcanzar el orden buscado para permitir la liberación de lo que no le pertenece: "Esas imágenes comienzan a trabajar en el interior, quizás en el afuera nada cambie, pero lo que se modifica es la mirada, y entonces la experiencia es lo que cambia. De esta manera, hay cosas que se acomodan en el interior, o se acomodan en el afuera", afirma.

¿Acuden más hombres o mujeres a los talleres? "La misión del género femenino es ser portales para que el hombre llegue a tomar lo pendiente. Desde que se creó el mundo nosotras tuvimos la virtud de quedarnos en la cueva, en el adentro y los hombres salieron en busca del alimento. A partir de una memoria filogenética, el hombre miró siempre el afuera y nosotras el adentro, por eso hoy vienen más mujeres en busca de una solución y son las mismas que se encargan de traer al hombre", explica. 

¿En qué áreas prevalecen las consultas? "Las relaciones entre padres e hijos, pareja, salud... hay mucha gente que viene preguntando síntomas físicos, laborales, problemas económicos, relaciones entre hermanos, depresiones, y casos puntuales que preguntan sobre temas jurídicos o pedagógicos", enumera la psicóloga.

¿Los chicos pueden hacer este tipo de terapias? "Cuando un niño trae un desorden en algún aspecto de su vida, responde a lo sistémico -aclara-. Trabajo entonces con los padres y cuando ellos logran su orden interno, liberan al hijo y eso genera una solución en la historia del niño".

¿La gente sigue sufriendo por amor en estos tiempos? "El amor sigue siendo el problema fundamental -aclara la psicóloga formada también en la Escuela Gestalt y Transpersonal- porque todo es amor y cuando hay amor, el alma se ordena y todo fluye", indica.

"Nuestras dificultades y postergaciones se dan por las lealtades invisibles que tenemos con los que son parte del sistema y eso nos llevan desesperadamente desde el alma a buscar lo que somos en esencia, que es amor", explica la consteladora.