05/12/2014 Ecuador

“El ordenamiento político, económico y social de América del Sur lo decidimos desde acá"

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner resaltó la solidez de la Unasur, basada en la "unidad" y "convicción de paz" de las naciones, al participar en Quito de la inauguración de la sede permanente del organismo, denominada "Néstor Kirchner", en homenaje al fallecido mandatario.

Por Martín Porto



"Hemos podido superar difíciles momentos en la unidad, en la discusión y la diversidad; los cimientos de este edificio no sólo son sólidos por el hormigón, el cemento y los ladrillos, sino porque están construidos desde la historia, la convicción de paz y la unidad", declaró Cristina en la Ciudad de Mitad del Mundo.

Allí, a pocos kilómetros de Quito, se realizó una colorida ceremonia, encabezada por el presidente anfitrión Rafael Correa, de la que participaron también el secretario general de Unasur, Ernesto Samper, y los mandatarios Dilma Ruosseff (Brasil), Juan Manuel Santos (Colombia), Evo Morales (Bolivia), Nicolás Maduro (Venezuela), Desaire Bouterse (Surinam), Donald Ramotar (Guyana) y Horacio Cartés (Paraguay).

Por el contrario, se excusaron de participar Michel Bachellet (Chile), Ollanta Humala (Perú) y José Mujica (Uruguay), quien tras asumir ayer en Guayaquil la presidencia Pro Témpore de Unasur continuó su gira rumbo a México para asistir a la Cumbre Iberoamericana.

La nueva sede "Néstor Kirchner", erigida sobre la línea imaginaria que divide al planeta en dos hemisferios, quedó formalmente inaugurada con el tradicional corte de cinta a cargo de obreros participantes de la obra, niños de las escuelas de la zona y migrantes.

En ese lugar, además, se descubrió una estatua de bronce de la figura de Kirchner, primer secretario general de Unasur, y se realizó una suelta de globos con las banderas de los países miembros, todo acompañado por canciones entonadas por niños de la Sinfónica Nacional.

En su discurso, Cristina consideró además que la nueva sede es también "memoria" de "miles de sudamericanos que desaparecieron" durante las dictaduras militares que gobernaron la región décadas atrás.

"Este edificio representa algo más que la Unasur: representa la historia sufriente de nuestros pueblos desde la misma fundación hace ya 200 años y de esta segunda batalla que estamos dando en este siglo XXI, que es la reindependencia económica y la reconstrucción cultural de nuestras naciones", destacó.

“El ordenamiento político, económico y social de América del Sur lo decidimos desde acá"


"Hoy el ordenamiento político, económico y social de América del Sur lo decidimos los gobernantes elegidos por mandato popular de nuestros pueblos", advirtió la jefa de Estado y recordó el "no" al ALCA expresado en el 2005 en la Cumbre de Mar del Plata, donde confluyeron los entonces mandatarios Kirchner, Luiz Inacio "Lula" Da Silva (Brasil) y Hugo Chávez (Venezuela).

"Quizás eso no nos perdonan, pero preferimos que nos recuerden nuestros pueblos y no que nos perdonen la vida desde otras latitudes", enfatizó Cristina, para quien "la democracia no vale" si no es ejercida con "profundas convicciones de mejorar la calidad de vida de los pueblos".

"Igualdad no es una palabra que se canta solo en los himnos, sino que debe ser una realidad de nuestros pueblos", insistió.

Previo a la ceremonia, en un clima distendido, los mandatarios habían recorrido parte de la moderna obra arquitectónica de 20 mil metros cuadrados, explanadas, espejos de agua y jardines, construidos en Mitad del Mundo como símbolo de la integración suramericana.

Allí, más tarde, la Orquesta Sinfónica Unasur interpretó el Himno Nacional de Ecuador, y se escucharon los discursos del alcalde de Quito, Mauricio Rodas, de Samper y de Correa.

También se proyectó un video de homenaje al fallecido ex presidente venezolano Hugo Chávez, principal impulsor, junto a Néstor Kirchner, de la Unasur.

Como cierre de las actividades, la VIII Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de Unasur dio a conocer un documento que proclama el "imperecedero compromiso político con los ideales de la construcción progresiva de la unidad de Suramérica".

Esa unidad, resalta el texto, está pensada como un "instrumento efectivo" para contribuir al "bienestar" de los pueblos y para proyectar a la región "como una zona de paz consolidada, que promueve un mundo multipolar equilibrado y justo".

"La paz, la democracia y la promoción de los derechos humanos son los principios rectores del proceso de integración regional, impulsados a través de las agendas social, económica, política, e institucional", subraya el documento.