22/11/2014 seales

Una experta sostiene que la maestra es una de las primeras personas que advierten que un nio es abusado

La maestra es una de las primeras personas que puede advertir las señales que da un niño que está siendo víctima de abuso sexual, y que puede hacer un diagnóstico presuntivo, ya que muchas veces los adultos no se dan cuenta lo que les puede estar pasando a sus hijos, aunque la mamá, una tía o una abuela son en general una pieza clave en esta problemática.

Experta sostiene que la maestra es una de las primeras personas que advierten que un nio es abusado


"Como la gente está tan productora de trabajo y tan preocupada por determinados temas, no necesariamente los padres y los familiares están atentos mirando y escuchando a los hijos e hijas; están conviviendo, pero es necesario estar alertas porque los indicios que da un niño abusado sexualmente suelen ser bastante significativos, y como en la mayoría de los casos se da en la familia, la mamá tiene que estar alerta", expresó Eva Giberti, especialista de larga trayectoria en la lucha contra la Violencia Sexual.

Remarcó que tomando la escuela como el espacio infantil "son las maestras las primeras que realmente hacen un diagnóstico correcto, presuntivo", porque pueden ver los cambios de comportamiento en los chicos cuando les está pasando algo.

En este sentido, se refirió a la responsabilidad de la maestra en informar a la directora y ésta a su vez a la inspectora para hacer la denuncia, y mientras tanto se llama a la mamá; "lo que no puede suceder es que se hagan corrillos con esa información y que no se haga nada".

Cuando un familiar siente que está pasando algo "hay que tratar de entrar lateralmente en la conversación con el chico y, de a poco, acercarse a él y ver quién tiene alrededor".

Destacó que "el problema es cuando el chico no puede simbolizar, cuando no puede darse cuenta o tiene mucha vergüenza porque cree que él es el responsable y empieza a tener terror de hablar, porque los abusadores amenazan, aterrorizan a los chicos, y por eso los chicos callan".

Al referirse a las señales que dan los niños, se refirió a una nena pequeña "que reiteradamente se lleva las manitos a la vulva pero no para masturbarse sino porque le duele, o dice me arde; con los varones es igual; o en niños de 4 ó 5 años, por ejemplo, cuando aparece un estado de retraimiento o no quieren hablar, o no quieren jugar, o dicen 'soy malo'".

"Y lo que siempre hay que tener en cuenta -continuó- es cuando dicen de un adulto 'me molesta', que puede ser el papá, el abuelo, un tío, un primo, o cuando no quieren quedarse con alguien". Que empiecen a perder amigos en la escuela, pierden socialización con el juego, tienen pesadillas".

Giberti le dio especial importancia al hecho de que "el abusador, que es un seductor, se cuida de no hacer una maniobra violenta sino tierna, suave, entonces con cierta frecuencia consigue que el chico responda al estímulo con una vivencia de satisfacción".

Explicó que de este modo "el abusador dice: - 'pero a él le gustaba', pero no, no le gustaba, el sujeto lo que hace es desatar un reflejo en el chico, porque hay zonas genitales que son muy sensibles que responden al reflejo, entonces el chico siente una vivencia de satisfacción que no está preparado para procesar mentalmente y siente que le pasa algo que no le disgusta pero que no entiende, esto hay que tenerlo en cuenta porque el desarrollo del erotismo de un niño empieza desde que nace".

No obstante, aclaró que "tampoco hay que llegar a la paranoia de que todo es abuso sexual; lo que pasa es que, no es todo, pero es mucho".