22/11/2014 recital

Gustavo Cordera no par de nacer en su 26to. Luna Park

El cantante se rodeó anoche de miles de incondicionales que comprobaron esa suerte de regreso con la que fue anunciado su show en ese estadio como sede de la resurrección definitiva y varios de los éxitos de su pasada Bersuit como banda de sonido de esa vuelta.



Presentado por Andy Kusnetzoff, que hizo un repaso de “los momentos en los que el Pelado la pasó mal” y celebró que después de “ver tanta gente que no lo bancaba, está bueno ver el contraste que es esta fiesta”, Cordera tocó y cantó por más de dos horas, en las que lanzó decenas de guiños a un público incondicional como pocas veces.

“Me la juego a morir” fue el tema con el abrió la fiesta, que había sido publicitado por el mismo Luna Park con la idea de que “todo artista verdadero se atreve a morir y a nacer muchas veces en su obra” y que lo de Cordera era “una aventura cíclica”.

La excusa para el recital fue la presentación de su nuevo DVD y CD “Cordera vivo”, el cuarto del hombre de Lanús desde que se alejó, en el 2009, de la Bersuit Vergarabat, y desde que armó La Caravana Mágica, la banda que ahora lo secunda y que sostiene cierto viraje en sus composiciones, más cercanas a la canción.

No podía haber más mensajes sobre ese aparente renacer: la tapa el nuevo disco muestra el cuerpo de un bebé de meses, pero con la cara del cantante, de 53 años.

Pasado el relato de una anécdota con Kevin Johansen (“se cortó la luz en un recital, así que empezamos a hacer un streptease”),  Cordera se dio anoche dos gustos familiares: cantó con su hija Yanella “No hay monstruos invencibles”, y con su hermano “el Bocha” hizo “El baile de la gambeta”.

“La Caravana y la Bersuit, un mismo corazón”, leyó Cordera en una bandera. Y fue entonces con muchos temas de su nuevo grupo: “Huguito”, “La bomba loca”, “Agua de río” y “Ansiedad de buscar”, los más festejados.

En una pausa, el cantante dejó el escenario y volvió minutos después con su pijama -el uniforme oficial de la banda que ahora conserva el nombre pero sin él- para hacer “Sencillamente”, el paso inicial de un repaso por algunos clásicos del grupo: “La soledad”, “Qué pasó” y “Mi caramelo”, entre otros, casi una ratificación de que ya no expulsa a quienes le piden canciones de épocas pasadas.

Cuando parecía que “Soy mi soberano” marcaba el final -y hubiera estado muy bien como declaración de vida-, el Pelado volvió al escenario para otra ratificación de amor pleno: “Un pacto”, fervorosamente cantado por el público, partícipe absoluto de la fiesta con la que Cordera completó el 26to. Luna Park que asumió en su historia.