10/11/2014 Irregularidades en la AGN

Denuncian que Despouy contrata a tuiteros para atacar empresas y organismos estatales

"No es que ahora trabajemos menos, sino que los que no están son los empleados que supuestamente deberían haber ingresado y no vienen a trabajar", confió hace días un trabajador que lleva casi dos décadas en la Auditoria y que pidió estricta reserva de identidad.

Trabajadores de la Auditoria General de la Nación (AGN) denunciaron que, durante la gestión del radical Leandro Despouy, la planta permanente del organismo creció de una forma “indiscriminada” con trabajadores a los que no se les conoce tareas y se contrató tuiteros para que embistan contra empresas y organismos estatales.

"No es que ahora trabajemos menos, sino que los que no están son los empleados que supuestamente deberían haber ingresado y no vienen a trabajar", confió hace días un trabajador que lleva casi dos décadas en la Auditoria y que pidió estricta reserva de identidad.

"Esto de los ñoquis ya trajo varias discusiones entre los auditores generales, porque ninguno se hace cargo de los ingresos", agregó.

Según datos publicados por la propia AGN, en la última década el personal aumento más de un 140 por ciento, mientras que la productividad del ente que debe asistir al Congreso Nacional en el ejercicio del control externo del sector público pasó, en diez años, de un informe cada dos empleados a uno cada cinco.

En total, cada uno de los informes de la AGN le cuesta al Estado más de un millón y medio de pesos.

Asimismo, otro empleado de la AGN, quien también pidió estricta reserva de identidad por miedo a represalias por parte del director de la AGN, el radical Leandro Despouy, acusó directamente a los máximos responsables de la AGN de "financiar con dineros públicos" a usuarios de la red social Twitter "nombrados por la actual gestión" y que, según indicaron, no se presentan en la sede de la oficina "ni para retirar su recibo de sueldo".

Entre los “Tuiteros rentados” se destacan algunos bastante conocidos y con intensa actividad en las redes sociales, como Esteban Amadeo Schmidt, quien es planta permanente la AGN desde hace años.

Si bien Schmidt, debe cumplir en el organismo un trabajo tiempo completo como integrante del área de prensa, se pasea por el mundo sin pedir licencia y escribiendo para diferentes medios.

Por ejemplo, la revista Rolling Stone, para la que en marzo de este año fue a entrevistar a Javier Mascherano auspiciado por la empresa Nike.

Asimismo, pese a que debiera trabajar tiempo completo en el organismo, también  fue contratado para manejar la campaña del candidato radical Ernesto Sanz para la presidencia.

A su vez, Schmidt, tiene una amistad de años con Franco Victorio Rinaldi Torres, a quien llevó a trabajar a la AGN, primero como contratado y más tarde, en 2013, con la planta permanente.

El mes pasado, Rinaldi publicó un libro dedicado a Aerolíneas Argentinas, empresa del Estado que debería controlar de manera imparcial, y a su actual conducción, a cargo de Mariano Recalde.

En el libro, Rinaldi, publica material de primera mano de la línea de bandera, sin embargo jamás aclara, ni en la biografía ni dentro del libro, que trabaja en el organismo dedicado a controlarla.

Las acciones de Schmidt y Rinaldi violan varios incisos del artículo 2 de la Ley de Ética Pública, que la AGN enarbola como su mantra. Por ejemplo, el c, que indica que los funcionarios del Estado deben "velar en todos sus actos por los intereses del Estado, orientados a la satisfacción del bienestar general, privilegiando de esa manera el interés público sobre el particular".

Rinaldi, además, ignora el inciso "f" de dicho artículo, que lo conmina a "abstenerse de utilizar información adquirida en el cumplimiento de sus funciones para realizar actividades no relacionadas con sus tareas oficiales o de permitir su uso en beneficio de intereses privados".