09/11/2014 teatro

"El" crtico teatral de Santa Fe se jubila y detalla los secretos de la profesin

Roberto Schneider está por jubilarse y dejará su puesto en el diario El Litoral, de la ciudad de Santa Fe, donde tiene a su cargo el suplemento cotidiano "Espectáculos & Sociedad", pero además es profesor universitario, conduce el programa de TV "La cuarta pared" y participa como invitado estrella con su columna "Fila 10" en un programa de LT10 Radio de la Universidad del Litoral.

Por Hctor Puyo


La jubilación de Schneider no significa en absoluto su retiro, porque además de sus apariciones por radio y TV seguirá publicando críticas sobre la escena local en El Litoral y además porque es "el" crítico de la ciudad de Santa Fe, autor de libros sobre el tema, organizador de lo que sea y el perfecto anfitrión de sus colegas de todo el país, como sucedió durante el Argentino de Artes Escénicas que acaba de finalizar.

A eso se debe sumar que está por ser incorporado al Consejo de Notables de la UNL por su enorme versación sobre los temas culturales, por sus vínculos académicos y porque también, hasta hace unos años, fue actor.

"Yo empecé de muy joven haciendo crítica de cine pero mi verdadera pasión era el teatro -dijo en diálogo con Télam-, tuve que esperar que quien lo hacía se jubilara y cuando hice mi primera crítica teatral ese gran crítico que era un maestro, don Jorge Reynoso Aldao, me llamó por teléfono y me dijo: 'El trono ha sido muy bien ocupado'."

Schneider recordó que cuando en 2013 se presentó su libro "II inventario del teatro independiente de Santa Fe" una periodista tituló con algo que lo identifica como "La historia hermosa de una pasión" ya que la historia de su vida y el teatro pasan por ese sentimiento.

"Soy un apasionado y no me avergüenzo, creo que la pasión es antes que nada un compromiso con la vida, con la ética, con el hecho político -señaló-; creo que todos esos elementos suman a la hora de una crítica de teatro. Yo no entro virgen a una sala de teatro: entro con una mochila cargada con mi historia de vida vivida y con mis conocimientos."

Y agregó: "Voy a cumplir 65 años en pocos días y vengo con 40 años de ver teatro, ver teatro y ver teatro, porque no hay otra escuela mejor; se puede enseñar a hacer crítica, uno puede guiar a un otro que quiera aprender ese oficio, pero no se puede inducir la pasión".

Dijo que se trata de un oficio muy difícil "porque somos los 'cucos' del teatro cuando hacemos críticas adversas y cuando las hacemos favorables somos hermosos y divinos, porque la gente de teatro se confunde y no entiende que quien cierra el fenómeno del teatro es el público, no el crítico. La crítica es un elemento más, si yo creo que estoy cerrando el círculo de un espectáculo soy un tonto, estoy masticando vidrio".

"Los viejos críticos argentinos de cartel se creían Papas, determinaban qué estaba bien y qué estaba mal; me parece que uno tiene la felicidad de poder construir el propio discurso poético (lo dice Roland Barthes), porque el hecho creativo tiene que ver con encontrar un propio discurso poético y hacer que sea lo más asequible", señaló.

Dijo no escribir para la gente de teatro, ni siquiera para el lector de El Litoral, "sino para el cliente que compra El Litoral, porque de los directivos del diario me he ganado el espacio necesario en el entendimiento de que la cultura sí es importante en Santa Fe". 

"Pensemos en que en 1958 Fernando Birri fundó el Instituto de Cinematografía de la UNL y en la década del 60 José María "Cocho" Paolatonio creaba unos festivales musicales y de coros que eran fantásticos; hasta el Sodre, de Montevideo, venía a actuar en Santa Fe, y el teatro siempre estuvo en plena actividad", se explayó.

Schneider lamentó que "la historia negra de la dictadura hiciera mermar todo eso como sucedió en todo el país; pero el teatro santafesino siempre se renueva y tiene una característica distintiva en el panorama de las artes escénicas de la Argentina, tiene una dramática propia que lo marca sobre el resto del país".

"Aquí hay muchos autores de teatro que entienden que la creación parte propiamente del texto, más allá de los resultados -apuntó-; lo cierto es que hay muchos dramaturgos y muchas dramaturgas y eso es auspicioso."

Agregó que no sabe si el público se guía por lo que dicen los críticos, que habría que consultar con los elencos: "Lo que sí puedo decir es que un día entré a una verdulería y vi una docena de huevos envueltos con una crítica mía. ¡Fue un verdadero bajón!", confesó.
etiquetas