18/10/2014 Leticia Martin

Proyecto outsider: la frontera durante

En La frontera durante, la escritora Leticia Martin arma un texto que recuerda al diario de viaje, la crónica etnográfica, la novela familiar del neurótico y la colección de poemas o haikus en una suerte de experimento digital que incluye en un pie de igualdad a sus colegas Ana Ojeda, Yamila Begné, Analía Medina, Natalia Zito y Flavia Pantanelli.

Por Pablo E. Chacn

El libro, publicado por la editorial Outsider, incluye también presentaciones de Luciana Ravanazzi, Sandra Buenaventura, Daniel Gigena, Juan Diego Incardona, Mariana Komiseroff y Bea Lunazzi.
 
Leticia Martin nació en Buenos Aires en 1975. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación y docente; administra la revista digital Tónica.
 
Esta es la conversación que sostuvo con Télam.

T : ¿Cómo nació este proyecto colectivo, y en cualquier caso, por qué es colectivo?
M : Outsider era una editorial que imprimía libros en papel y hacia fines de 2014 estaba a punto de desintegrarse. Valeria Iglesias, Francisco Cascallares y Jorge Churio tuvieron la intención firme de reinventarla  digitalmente;  y lo hicieron. Fui convocada -igual que el resto de las autoras de la antología- para participar de una especie de experimento digital que se proponía explorar las fronteras de los géneros y quebrar los límites geográficos que impone el libro de papel. La propuesta me resultó viable y me sumé.
 
T : ¿Cuánto de tributario tiene el libro de ese campo de pruebas que es la revista Tónica?
M : No creo que La frontera durante tribute nada a nadie. Revista Tónica es una revista digital que agita el campo de un modo arbitrario, de acuerdo a intereses particulares y deseos grupales. Si su existencia, como la de tantas otras revistas digitales, hubiera conformado una especie de espíritu de época capaz de alentar las ideas de los creadores de Outsider, me sentiría muy feliz. Pero no asumo que haya sido exactamente así.
 
T : Ni el libro ni la revista resultan declaradamente feministas, aunque la cuestión siempre está rondando. ¿Cómo pensás la relación entre literatura y feminismo?
M : Debería escribir un ensayo sobre ese binomio y no lograría agotar la cuestión. Me interesan ambos campos, aunque me asumo escritora y no feminista. Por suerte nadie nombró, aún, el literaturismo, movimiento del que intentaría no formar parte desde el primer minuto en que sus bases fueran instituidas. Los ismos implican siempre una cuota de fanatismo que resulta dañina para todas las causas. Escribo desde el género, sí. Pero desde el género humano. Escribir me sirve para pensar. No para cerrar ideas o bajar línea. Me importa abrir el juego, poner en tela de juicio, debatir, discutir, no tomar por dadas todas las ideas que me llegan. Me encantaría romper las palabras y ver qué tienen adentro.
 
T : ¿Cómo fueron armando el texto? ¿Discutían las ideas y cada una iba a su casa, intercambiaban, elegían o alguna otra manera?
M : Como en todo proyecto serio, cada autora trabajó su texto de modo individual y luego se hicieron las correcciones y trabajos editoriales correspondientes.
 
T : ¿Cómo ves la edición independiente en la Argentina de hoy?
M : No me podría haber tocado un mejor momento editorial que el presente.