16/10/2014 satlite

El 50 por ciento del satlite est hecho con piezas de fabricacin nacional

Lo confirmaron el presidente de la empresa, Matías Bianchi, y la jefa del proyecto satelital desde Invap, Ana Caumo. Esta participación está dentro de lo estándares internacionales, dijeron.

Por Eduardo Barcelona



El nivel de participación de los componentes argentinos en los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2 está en el orden del 50 por ciento, según confirmaron el presidente de ARSAT, Matías Bianchi, y la jefa del proyecto satelital de la compañía constructora Invap, la ingeniera electrónica, Ana Caumo.

"En Francia, uno de los países con mayor experiencia en la construcción de satélites, también está en ese porcentaje", aclaró Bianchi, quien manifestó la intención de que en los próximos satélites "todo el diseño de la carga útil esté a cargo de la Argentina", además de los componentes.

"Es un proceso largo y complejo de adquisición de experiencia tecnológica", explicó.

La empresa rionegrina Invap diseñó y construyó los ARSAT-1 y 2, pero la "carga útil" a la que alude Bianchi fue importada de Francia, de la compañía Thales Alenia Space (TAS), que en el caso del primer satélite el componente esencial de telecomunicaciones fue enganchado por técnicos galos y observado por los argentinos.

En tanto, en el ARSAT-2 -que ya está terminado-, la carga útil de origen francés fue ensamblada en la nave por los técnicos argentinos del Invap y monitoreado por los fabricantes.

Un satélite de comunicaciones, ubicado a 36.000 km de la Tierra en posición geoestacionaria, exige un nivel de preparación superlativo respecto de la experiencia adquirida por la Argentina con los de observación, como son los de la serie de SAC-A hasta el D.



Para tener una idea al respecto hay que decir que del lado en donde el satélite reciba los rayos del sol, la temperatura ascenderá a una térmica que irá de 150 a 200 grados, mientras que del lado de la sombra, tendrá grados bajo cero.

Esta diferencia térmica entre una cara y la otra, cuya distancia es de dos metros, hubo que estudiarla y ponerla a prueba para no lamentar problemas a futuro, ya que ante un desperfecto "no hay servicio técnico que llegue a 36.000 km de altura", ironizó Bianchi.

Para hacer los ensayos ambientales con las mismas condiciones de servicio en el espacio, se constituyó el Centro de Ensayos de Alta Tecnología (Ceatsa), una empresa conjunta entre ARSAT e Invap, ubicada al lado de la constructora en Bariloche.

El problema que hubo que resolver fue cómo se disipa el tremendo calor acumulado, dado que en el espacio no funciona un ventilador. Para ello hubo que diseñar y probar amplificadores que transformen el calor en corriente.

La ingeniera de Invap, Caumo, señaló que cada pieza o componente de la serie ARSAT-1 y 2 no se compró en el mercado internacional, sino que se diseñó y se pidió al fabricante que la pusiera a prueba antes de ser entregada.

"Tuve que escribirle al fabricante hasta los ensayos que quería que le hicieran a la pieza antes de que la enviaran para su ubicación"


Ana Caumo
"Las especificaciones y requerimientos cubrieron hasta los ensayos. Yo tuve que escribirle al fabricante hasta los ensayos que quería que le hicieran a la pieza antes de que la enviaran para su ubicación. Tuve que pedir a qué temperatura debían ser producidas, a qué niveles de presión, a qué ensayos mecánicos debían ser sometidas", detalló Caumo.

La jefa del proyecto en Invap describió que "fueron kilos de hojas de documentos los que se enviaron porque eso es lo que iban a fabricar, ni más ni menos. Es un trabajo arduo".

La empresa lanzadora elegida es la francesa Arianespace, propietaria de la base Kourou, en Guyana Francesa. Según Bianchi, se la eligió por precio, experiencia y por estar cerca de la línea del ecuador, que en el caso de los satélites geoestacionarios es lo más conveniente por la ventana de oportunidad que se abre cuando un cohete salta al espacio.

Arianspace es una compañía integrada por el Centro Nacional de Estudios Espaciales francés y todas las empresas espaciales europeas.

ARSAT contrató el cohete Ariane 5, uno de los más grandes y poderosos para poner al primer satélite geoestacionario en órbita. La confiabilidad en Arianespace está fuera de duda, tanto que la estadounidense Directv pactó compartir el mismo vuelo que el del ARSAT-1. 

Comentarios