25/09/2014 lesa humanidad

Los primeros testigos en declarar complicaron a los acusados en el juicio de Monte Peloni

La tercera audiencia del juicio por crímenes de lesa humanidad que se desarrolla en Olavarría incluyó por primera vez la declaración de los testigos, que complicaron la situación procesal de los cuatro represores acusados en este proceso.

Los sobrevivientes, Carmelo Vinci y Osvaldo "Cachito" Fernández (hermano de Jorge Fernández, cuya muerte se juzga) relataron la experiencia que vivieron durante su cautiverio en Monte Peloni ante el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata.

Vinci, titular de la Comisión por la Memoria de Olavarría contó que durante su cautiverio estuvo "tabicado" y que no pudo reconocer a sus captores.

Sin embargo, el integrante de la APDH intuyó que estaba en Monte Peloni porque sabía que en el casco de la estancia donde funcionaba ese centro clandestino de detención había un generador, y él lo escuchó.

"Una vez me quise sacar las vendas para ver dónde estaba, para espiar a mis captores, pero me dieron una paliza tan grande que no me animé a intentarlo. Pero escuché cómo las personas que me tenían detenido se llamaban por sus apodos: 'Jefe, Cuaco, Negro Pájaro'", relató.

Luego, contó como salió de Peloni y fue sometido en diciembre de 1977 a un Consejo de Guerra en Tandil, donde le leyeron una declaración que no pudo firmar, y fue trasladado a la Unidad Penitenciaria 9 de La Plata hasta que lo liberaron en 1982, a disposición del Poder Ejecutivo.

Por su parte, Fernández, quien lucía la foto de su hermano Jorge Oscar, narró cómo lo capturaron de la casa de los abuelos de su novia.

"Me encapucharon, me subieron a un camión y junto a otros detenidos me trasladaron a la Brigada de Investigaciones de Las Flores de la Policía bonaerense. Ahí me picanearon en una cama metálica", recordó.

En sus declaraciones, ambos coincidieron en señalar que en Monte Peloni "existían tres guardias: "Una neutra, otra blanda y una tercera durísima, que torturaba con mucho sadismo".

Juan Pablo Villeres testificó también ante el Tribunal y contó contó como fueron secuestrados sus padres, Rubén y Graciela Folloni.

Antes de caer en manos de los represores, la pareja llevó a Juan Pablo con su abuela, Pura Leopolda Puente de Villarres, quien le tapó la cabeza al pequeño con una sábana "para que no viera más".

Tras el testimonio de Juan Pablo, su abuela, Pura, se sentó en el estrado para declarar ante el Tribual con un pañuelo blanco, el emblema de las Madres de Plaza de Mayo, que le cubría la cabeza.

Fue entonces que Claudio Castaño, abogado del imputado Horacio Rubén Leites, pidió a los jueces que ordenaran quitar el pañuelo de Madres, por no ser "un símbolo patrio como la bandera y el crucifijo".

En medio de abucheos, el presidente del Tribunal, Roberto Falcone pidió silencio y desestimó el pedido del letrado, quien en la primera audiencia le había advertido al mismo juez que "dentro de 20 años tendrá que responder por estos juicios".

Tras estos incidentes, la audiencia retomó la calma y Pura revivió el calvario que atravesó para buscar a los padres de su nieto, a los que nunca pudo hallar.