19/09/2014 libro

Frankenstein desde la mirada de la ilustradora Elena Odriozola

La novela Frankenstein, de Mary Shelley, vuelve en una edición en la que sobresale las ilustraciones de la española Elena Odriozola, a partir de una especie de teatrillo de papel ubicado al principio del libro, donde deambula una mujer embarazada en un escenario desolado, mientras el telón se abre y cierra, hasta dejarnos entrever a una de las criaturas más monstruosas de la literatura.

Por Mora Cordeu

Publicado por Nórdica, la clásica historia del ser creado por el físico Víctor Frankenstein con partes de restos humanos, al que logra -desde la muerte- insuflarle vida resurge en esta versión traducida al castellano por Francisco Torres Oliver.

Ya en el prólogo la propia Mary cuenta que en el verano de 1816, en Suiza, junto a Shelley y otros amigos ingleses Lord Byron propuso que cada uno escribiera un relato de fantasmas.

"Yo también me dediqué a pensar una historia -escribe la mujer del poeta- que hablase a los miedos misteriosos de nuestra naturaleza y despertase un horror estremecedor; una historia que hiciese mirar en torno suyo al lector amedrentado, le helase la sangre y le acelerase los latidos del corazón".

El relato -situado en el siglo XVIII cuando apareció un fervor por la ciencia- se construye por las cartas de Robert Walton a su hermana, desde una expedición en el Ártico, donde el paisaje se reducía al hielo y a la nieve que lo cubría todo. Un marco ideal para contar las desventuras del doctor Frankenstein, a quien rescató con su barco, en el medio del Polo.

El hombre le cuenta su historia a Walton, desde los lejanos días de la universidad, hasta su fascinación por las teorías que comenzaban a surgir que lo llevaron a desafiar los misterios de la vida con la construcción de un cuerpo gigantesco -el moderno Prometeo-, convertido en una criatura humana cuyo aspecto horrible hizo que de manera irresponsable lo abandonara a su suerte. 

Desde ese momento el científico tendrá un sentimiento de culpa que se agudiza cuando las personas que quiere son presa de la furia de ese monstruo, que él mismo creó, mientras Frankenstein oscila entre el amor y el odio a su creador, expuesto a una existencia solitaria y al rechazo y el temor de la gente con la que se cruzaba. 

Esa situación llegará a un punto exasperante que sellará el destino tanto del científico como la de su monstruosa criatura. 


El teatrillo de Odriozola (San Sebastián, 1967) ofrece una particular visión del texto clásico que la propia ilustradora subraya en diálogo con Télam: "Tengo que reconocer que leí por primera vez Frankenstein cuando me encargaron ilustrar este libro. Supongo que el hecho de que haya un imaginario tan extendido -y por lo tanto fuera una historia que creía conocer- tuvo mucho que ver", dice sobre su lectura personal que imagina para el papel del creador de Frankenstein a una mujer.

Y reconoce que ha hecho su propia interpretación de la historia, en la que habla "de la culpa y de sus consecuencias, de la irresponsabilidad".

¿Cuál fue el disparador que la llevó a armar este teatrillo de papel que le da a la ilustración una connotación especial?
"En un principio hice unas ilustraciones que venían a ser lo mismo que luego representé, pero algo fallaba, no sabía qué. Lo veía demasiado estático. Se las enseñé a un amigo y me dijo que ahí­ tenía un teatrito. Es algo que siempre me ha gustado y no lo dudé, al instante supe que era por donde tenía que ir".

Aunque el tema del escenario está muy presente en la novela de Shelley, de los paisajes de los Alpes al frío glaciar del Artico, para Odriozola no fue la razón, "o al menos de manera consciente" de su elección, centrada en esa mujer embarazada con una larga capa, que aparece en cada escena en tonos apagados, leyendo, mirando por la ventana la nieve, totalmente sola. 

Sin embargo, el tema de la mujer embarazada, estuvo presente en muchas de las interpretaciones que tuvo la novela a lo largo del tiempo: la angustia frente al hecho de dar a luz, ese temor a la maternidad que es frecuente en muchas mujeres en todas las épocas. 

Elena Odriozola (San Sebastián, 1967)
Elena Odriozola (San Sebastin, 1967)
De sus dibujos, se desprende un clima ominoso, también oní­rico, entre brumas y nieve, con la mujer embarazada y la monstruosa criatura que se adueñan del escenario hasta que la criatura termina por devorarse a quien le dio vida... 

"En mi interpretación -comenta la ilustradora-, la protagonista es receptora de unas cartas (igual que en el libro) y por alguna razón que no sabemos y que cada cual tiene que imaginar, toma una decisión muy difí­cil y abandona a su hijo. Pero no puede asumir lo que ha hecho". 

"En realidad la criatura es una sombra, es algo que ella (la protagonista) crea y representa la culpa que la devora. El doctor Frankenstein no se hace responsable de su creación y la abandona a su suerte. Aunque creo que él traslada gran parte de la culpa a la criatura que creó, algo injusto e infantil y que no le sucede a mi protagonista", concluye en una nueva interpretación del clásico.

Frankenstein, de Mary Shelley y Elena Odriozola