07/09/2014 Leonardo Huebe

Dos, de Giselle Aronson

Dos (Milena Caserola, 2014, con prólogo de Juan Martini), de Giselle Aronson, es una novela que narra un par de historias paralelas. La de Carmen, la esposa del intendente de Río Calmo, y la de Silvia, empleada de mantenimiento de una escuela.

Por Leonardo Huebe

Las historias de estas dos mujeres separadas por educación, status social y exposición de cada una de ellas al chusmerío en la hora de la siesta, se van acercando con el discurrir de sus vidas hasta convertirse en una. Definitivamente en una. 
 
Y es que las aguas de Río Calmo sólo se ven así en la superficie. Debajo, las corrientes son impredecibles y traicioneras; extremadamente turbulentas.
 
Un cuerpo.
Piel, pelos, uñas. Huesos, músculos, cartílagos.
Membranas, flujos, órganos, nervios, arterias, venas. Saliva, semen, heces, orina.
Sangre.
Un arma.
Aluminio, acero, plástico, madera. Cañón, gatillo, tambor. Balas.
Pólvora.
Dos planos. Siempre hay dos planos. El que da y el que recibe. El que habla y el que escucha.
Dos.
Quien uno es y quien elije ser.
De un lado, alguien empuña el arma. Del otro, alguien muere.
Dos: todo se determina por quién esté de qué lado.
 
Así, comienza Dos, la primera novela de Giselle Aronson. Es una novela potente, cargada de silencios que esconden secretos, humillaciones y rencores, silencios que se suman a falsedades públicas y a apariencias mantenidas por décadas que un día, de repente, llevan a alguien por el escabroso sendero de la locura.
 
Carmen
Carmen Sarthel de Foglia es la protagonista de esta novela. Es la esposa del intendente de Río Calmo. Es una mujer distinguida y culta, que se preparó desde la adolescencia para ser la compañera de Sergio, el hombre que se convertiría en la persona más importante de la ciudad.
 
La acción de Dos comienza cuando ese matrimonio ya está en una etapa de declive, cuando Sergio está por finalizar su segundo mandato al frente de la comuna, cuando ya no viaja con Carmen porque prefiere la compañía de otras personas, cuando ya no le interesa contarle a su esposa lo que hace o piensa, cuando ella, para él, de manera lenta pero inequívoca, ha pasado de ser la mujer que amaba a ese elemento decorativo que tiene a su lado en los actos públicos.
 
Silvia
Silvia es empleada de mantenimiento en una escuela de Río calmo. Vive en un barrio periférico junto a Ramón, un hombre que tras perder su empleo decidió sentirse derrotado para siempre. Ramón se emborracha en el bar, vuelve a su casa, se acuesta junto a Silvia pero en lugar de intentar tener sexo con ella prefiere masturbarse. Un día Ramón lleva a la casa un revólver, y al ver a Silvia disparar con precisión se asusta, tanto como para un día, sin aviso ni explicaciones, abandonarla.
 
 
 
Giselle
Giselle Aronson nació en Gálvez, provincia de Santa Fe, vivió en Rosario y actualmente reside en la localidad bonaerense de Haedo. Es Licenciada en Fonoaudiología y, además de Dos, es autora de los libros Cuentos para no matar y otros más inofensivos (Macedonia Ediciones, 2011) y Poleas (Textos Intrusos, 2013). En el año 2012 se estrenó la obra de teatro Cuentos que te hago...para no matarte basada en sus textos y con la dirección de Miguel Dao.
 
Varios de sus relatos fueron traducidos al inglés, francés, italiano y hebreo.
 
En Dos, Aronson describe el mundo íntimo femenino con precisión y sin concesiones. Demuestra cómo más allá de que Carmen este instalada en lo más alto de la pirámide social y Silvia en el escalón más bajo, el transcurrir de sus historias terminan siendo similares. Por eso, cuando apenas se conocen personalmente a través de un cruce de miradas durante un acto público, la mujer anónima entiende el sufrimiento de la mujer pública, y la mujer pública, en una especie de epifanía, intuye que aquella mujer anónima la respeta, admira y comprende.
 
A partir de ese momento, la autora, de manera exquisita y oscura, une a esas dos almas para siempre.
 
Se aprecia en la escritura de esta novela el talento y oficio de Aronson en la creación de cuentos breves. No hay en Dos una palabra que sobre, y cada párrafo, maquillado de un falso costumbrismo, oculta en lo que no dice una tormenta perfecta. Se nota que en cada capítulo hay una obsesión por lograr que estos sean individualmente una unidad cerrada y sin fisuras, y que se acoplen a esa historia larga que la autora quiere contar.
 
El resultado es una novela contundente y profunda, de impecable escritura y con un final que sorprende.
 
Para culminar, la contratapa de Juan Martini: Los prejuicios del infierno grande, la solidaridad instantánea entre dos mujeres que pertenecen a diferentes segmentos sociales y que no se conocen, la humillación pública y privada, el rendirse ante los hechos consumados y una especie de locura liberadora actúan con sincronización ejemplar para hacer de esta novela, también, un relato al que no le tiembla el pulso cuando llega la hora de asomarse al borde del abismo y, si es necesario, dejarse caer.

Lectura de Giselle Aronson