22/08/2014 Exposición

“Sangre derramada”

La nueva muestra de Nora Patrich en el Museo Evita hace foco en la historia de la tragedia argentina a través de su propia iconografía pictórica, la mujer.

Por Viviana Ponieman

"Volveré y seré millones" mural.
"Volveré y seré millones" mural.


A partir de una variedad de técnicas como la cerámica, la escultura, el grabado, el mural y por supuesto la pintura, la artista hace un recorrido por el pasado y a su vez reivindica las luchas que siguen vivas aún.

Nora Patrich circula por nuestra historia de tragedias colectivas.
Recoge el guante de la consigna repetida una y otra vez en los años 70, un coro, una promesa que reclamaba por los militantes asesinados, por Trelew...
“La sangre derramada no será negociada” aseveración, anhelo que evoca la artista y lo transforma en obra.

Pero también se remonta al bombardeo de la Plaza de Mayo con más de 400 muertos, un suceso que ha sido oculto durante mucho tiempo. Resalta la figura de Evita y sus acciones, advierte el desgarro de los terrorismos de estado, el exilio y los centros clandestinos de detención, con la obra "Mujeres en la ESMA", hasta su último trabajo donde reúne dos mitos populares, Evita con el Gauchito Gil.

La mujer es siempre el centro, el hilo conductor con una fisonomía semejante, como un ícono que se confunde en el rostro de Eva, de algún modo representando a todas las mujeres y a una sola.
Como si nos dijera todas somos Evita. O todas podemos ser como ella.

En las obras recientes se aventura en la escultura, con el mosaico de una Eva sonriendo, y con unos collages donde aplica partes de fotos integradas al trabajo, que entonces, adquiere una dimensión diferente.



“Sangre derramada es un muestra apasionada y vibrante relato vivo de la lucha y el sufrimiento de un pueblo y una mujer, icónica y real,  Eva Perón, que entregó su vida por esa pulsión de cambio”. Nos dice el texto de presentación.

Nora Patrich nació el 3 de junio de 1952 en Florida, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Comenzó como estudiante de arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Estudió pintura en el atelier del gran dibujante  argentino Martínez Howard.
Muy joven, encuentra una motivación en los principios del importante movimiento artístico argentino Espartaco, trabajó en el taller de Ricardo Carpani y realizó varios murales con el maestro Juan Manuel Sánchez.

Hacia 1976 tuvo que salir al exilio, su grupo familiar-de pertenencia y militancia- hermanos y cuñados fue diezmado. Sólo quedaron tres mujeres y es por eso que la figura femenina se constituye en el eje central de su obra. A través de ella expresa su pensamiento, sus angustias, sus anhelos.

Durante su forzado exilio, vivió en Israel, España, Cuba y México, donde estudió en la Escuela de Arte y Dibujo.
Finalmente Nora se instaló en Vancouver, Canadá donde sus padres habían “mudado” su galería de arte. Que albergaba y difundía principalmente artistas latinoamericanos. 


Monumento por las víctimas del bombardeo a Plaza de Mayo
Monumento por las víctimas del bombardeo a Plaza de Mayo
En el año 2006 arriba a la Argentina para inaugurar su monumento “Del cielo los vieron llegar” en recuerdo  y homenaje a los argentinos asesinados por las bombas lanzadas sobre Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955.
Un encargo de presidencia, primer homenaje y reconocimiento del Estado argentino ante esa masacre.  La escultura que lleva los nombres reconocidos de los que fueron asesinados, víctimas del bombardeo,  está emplazada al lado del Museo del Bicentenario detrás de la Casa Rosada.

En esta exhibición se pueden ver los bocetos del monumento, unas pequeñas y exquisitas réplicas, como maquetas en miniatura de bronce y de plata, y el proceso de elaboración a partir de máscaras de yeso.

Incluso como contexto hay documentos, diarios de la época y hasta una esquirla de gran porte rescatada del lugar. Material del archivo de Roberto Baschetti.

En esas vitrinas también se expone una foto del presidente Néstor Kirchner junto a Eduardo Luis Duhalde mirando estos bocetos.

En forma paralela la artista ha realizado innumerables murales, que evocan la memoria del pasado reciente como el realizado en el Hospital Militar de Campo de mayo: “por las mujeres secuestradas-desaparecidas en dicho nosocomio luego de dar a luz a sus hijos”. 

Muchos sobre la figura de la abanderada de los humildes, como el  Mural sobre Eva Perón “Volveré y seré millones” para la Fundación Aieta de Gullo en el  Barrio de Flores, y del que se exhibe una gran reproducción en esta oportunidad.

A lo largo de su carrera, Patrich ha obtenido premios y menciones, entre ellos destacan la Distinción de la Cámara de los Comunes de Canadá (Ottawa) en 1995, Lautenents Governor , una de las distinciones más importantes que otorga el gobierno de Canadá en 1996 y en el 2001, su nominación al premio Mujer Distinguida del año (YMCA de Vancouver, Canadá), y en 2012 Ilustres de la Patria otorgado por la Secretaría de Cultura de Presidencia de la Nación Argentina.

Las mujeres son la fuente misma de la inspiración dibujística de la autora. Mujer signo y símbolo que como Evita llevan la historia a cuestas y representan un paradigma de cambios.

La narrativa de la artista se despliega a través de sus retratos, un mestizaje de inmigrantes y autóctonas, que en plácidas poses contradicen de algún modo el dramatismo llevado por los títulos. 

Una poética que a veces recurre a las canciones populares como en “angelitos de mi pueblo”, que evoca a los “angelitos negros”, a “doña flor” o al “santoral argentino” donde conviven Evita y el Gauchito Gil.

"Sangre derramada"
"Sangre derramada"


Como una música de fondo, el pulso lo lleva el color, para digerir esos rojos encarnados en la flor del ceibo, o la bandera argentina manchada de sangre que envuelve y abrazan estas mujeres. Para “torear la sangre”.