20/08/2014 Michael Somoroff

“No hay límites a la hora de manipular una fotografía cuando es al servicio del arte”

Su muestra “Ausencia de sujeto" se exhibe en el Centro Cultural Recoleta y es un homenaje a “People of the 20th century”, el monumental trabajo del legendario fotógrafo alemán August Sander, y uno de los platos fuertes del Festival de la Luz.

Por Mercedes Ezquiaga


En una entrevista exclusiva con la agencia Télam, Somoroff (1957) -quien nació y reside en la ciudad de Nueva York- se refirió así a esta exposición en la que se vale de la manipulación digital para quitar de la foto un elemento esencial del retrato: el sujeto, y que marca un contrapunto entre la obra de ambos creadores.

El ejercicio consiste en mirar primero una foto tomada por Sander (1876–1964), quien se preocupó por trazar -a través de sus retratos que integran la serie ”Gente del siglo XX"- un perfil representativo de la sociedad alemana durante la República de Weimar, y luego, junto a ella, la misma foto retocada digitalmente por Somoroff.

El fotógrafo estadounidense -quien estudió en Europa junto a eminencias como Gyula Halász (más conocido como Brassaï) y Andre Kertész- borró el sujeto del retrato, y dejó sólo su fondo; una imagen que ofrece una atmósfera tan misteriosa como particular e igual de atractiva.

El fondo de la imagen se vuelve así el motivo principal, en esta suerte de duplicado fantasma que Somoroff compuso a raíz de una selección de 40 fotografías originales de Sander, una larga serie de retratos meticulosamente compuestos que hablan del orden jerárquico de la sociedad alemana presentando a los sujetos no tanto como individuos sino de acuerdo a sus ocupaciones, profesiones y clases.

En esta operación poética realizada mediante software, "los fondos de las imágenes, antes considerados fragmentos secundarios, ahora se convierten en los motivos principales. Han sido traducidos en imágenes totalmente reconcebidas que justamente pertenecen al idioma 'post moderno'", explica Diana Edkins, curadora de la exposición junto a Julian Sander.

Michael Somoroff es hijo de Ben Somoroff -un prestigioso fotógrafo estadounidense-; ya exhibió la serie "Ausencia de sujeto" en la bella Plaza San Marco, durante la Bienal de Venecia de 2011 y sus trabajos fueron adquiridos por importantes colecciones de arte como la del Museo de Arte Moderno de Nueva York; el Museo de Bellas Artes de Houston (Texas) y la Smithsonian Institution de Washington.

-Télam: ¿Cómo nació la idea de realizar este tributo a August Sander?
-Somoroff: Visité una exposición de August Sander en el Museo Metropolitano de Arte (Met) en el 2003 y me sentí muy conmovido por sus fotografías. Inmediatamente me pregunté: “¿Por qué estas imágenes me interpelan?”. Y me di cuenta que esa proximidad con el sujeto es algo que no encontrás en la mayoría de los retratos. Esa cercanía era mágica. Era única para la fotografía. Y decidí honrarla removiendo al sujeto. Los retratados ya no están más. Este paralelo entre los trabajos de Sander y los míos dan la prueba de la presencia permanente de la vida. Estoy honrando los logros de Sander y de la vida en sí misma, es puramente un gesto imaginativo.

-T: ¿Qué posibilidades ofrece la tecnología hoy?
-S: La tecnología te da la posibilidad de hacer lo que sea. Somos capaces de grabar una idea, directamente desde nuestra imaginación, en el mundo, lo que representa una diferencia crucial en la fotografía desde que nació como registro de las personas. Hoy en día no hay límites a la hora de manipular una fotografía si es al servicio del arte. Lo que importa hoy es el concepto, hacer honor a lo artesanal y a la imaginación. No hay trabas para plasmar una idea propia. Esto nos permite caminos más metafísicos para expresarnos. Podemos compartir nuestros sueños de forma más directa con los demás.

-T: ¿Qué ocurre cuando el contexto se convierte en lo central de una fotografía?
-S: El arte es contexto, siempre en la búsqueda de la verdad, todo es automáticamente contextual.

Organizada por Admira (Milán) en colaboración con FEROZ Galerie (Bonn) y el Goethe-Institut, la muestra cuenta con el auspicio de la Embajada de Alemania y se podrá visitar hasta el 21 de septiembre en Junín 1930, de lunes a viernes de 13 a 20; sábados, domingos y feriados de 11 a 20, con entrada libre.