14/08/2014 muestra

"Soberana del uso", un itinerario sobre las apropiaciones de los objetos en la escena contempornea

Un cúmulo de relatos, desechos, recuerdos, resabios, herencias y hábitos con los que se convive todos los días es evocado en las instalaciones de artistas argentinos conforman la exposición, en el Espacio de Arte Fundación Osde.

Por Mercedes Ezquiaga


Una cruz, un mantel, un libro, una fotografía, un alfiler de gancho, un blister de remedios vacío, un vaso, una mesa de luz, un globo blanco, una tetera, una cama, un paquete vacío de mentitas... elementos tan distintos como triviales integran el imaginario de estas obras de arte que se resignifican y ofrecen una nueva lectura, ya sea de devoción, de preciosismo, o de evocación.

Federico Baeza y Sebastián Vidal Mackinson realizaron la afilada curaduría de esta muestra que reúne obras realizadas en los últimos 15 años y que abren tanto universos personales al tiempo que se ofrecen como un muestrario de los consumos y desperdicios más comunes y compulsivos de la humanidad.

Los objetos y obras desplegados a lo largo de la sala hacen foco en las huellas que se van dejando en ellos, pero además dan cuenta de una reinterpretación que a veces habla de un "tesoro" pero otras adquiere carácter de "carga", como en la pieza de Ana Gallardo, un cuadernito sobre una silla, que hay que ir leyendo de a pequeñas dosis y que exorciza con su relato una violación dentro de la familia.

Con una impronta diferente, pero en la línea de lo familiar, el artista Gabriel Baggio también alude a su entorno, y coloca, dentro de dos vitrinas, en una suerte de homenaje sin serlo, los materiales de trabajo que describen los oficios de sus abuelos: el crochet, la aguja, ovillos de lana, la madera, el martillo, piezas de carpintería.

"Algunos de estos artistas piensan que la vida cotidiana es también una escenificación, como un teatro, un lugar de la ficción", explican a Télam los curadores, Baeza y Vidal Mackinson, durante una recorrida previa a la inauguración.

Allí se enmarca el trabajo de Florencia Levy, quien reconstruyó un cuarto de hotel donde se alojó en viajes ficticios, cuando decía a su familia y amigos que salía de la ciudad, pero en verdad se hospedaba en hoteles de avenida de Mayo, y desde allí enviaba postales, o Verónica Gómez, quien anotaba en su diario, y a veces ficcionalizaba, los sucesos que ocurrían en la casa de sus abuelos en su obra titulada "Casa museo", que despliega por toda la pared aquellas hojitas personales y mecanografiadas.

Aunque el recorrido es libre y el montaje está pensado sin módulos, para que el espectador se sienta libre de observar en el orden que prefiera, hay ciertos elementos que vinculan las diferentes zonas: "en el inicio está presente el núcleo de lo familiar, luego, prima lo doméstico, y al final, un vinculo más fuerte con los espacios públicos, con la ciudad, con el recorrido peatonal", puntualiza Baeza.

Con objetos más precarios, Leopoldo Estol construye una casilla, de ladrillos grafiteados con la leyenda "urbanicemos las villas" y en su interior, una particular guitarra de madera con tres llaves de luz, que al mejor estilo rockstar elemental se puede tocar y hace funcionar, a su turno, algo diferente: un ventilador, una aspiradora, una luz del techo.

Una torre desproporcionada de adaptadores, larguísima y absurda, de Diego Bianchi, conduce a una vieja radio mal sintonizada, en un "trabajo que va contra lo diseñado, lo planificado, con otra lógica, con cierto carácter de escisión", describen los curadores.

En su obra, "Días en que todo es verdad", la artista Mariana Tellería coloca sobre distintos estantes varios objetos como una tetera de porcelana, un globo blanco perlado, hojas secas de un árbol, un cuaderno desplegado: "piezas en las que encuentra analogías visuales, afinidades, relaciones cromáticas, con un gran nivel de preciosidad", describe Vidal Mackinson.

El carácter misterioso que adquieren algunos objetos en esta `mise-en-scene`, la evocación de los recuerdos de la infancia, los secretos no dichos, los detalles que se perciben en el recorrido urbano si se presta mucha atención también sobrevuelab esta muestra que se completa con obras de Andrés Aizicovich, Toia Bonino, Eugenia Calvo, Alan Courtis/En la Terraza, Gabriel Chaile, Daniel Joglar, Cynthia Kampelmacher, Leticia Obeid, Amalia Pica y Leandro Tartaglia.

De alguna manera, en palabras de los curadores, esta exposición es una reivindicación contemporánea del "hágalo usted mismo" (do it yourself), "un mosaico variopinto de emparches, ocurrencias, chapuzas, combinaciones insólitas, relatos y lecturas imprevisibles".

Se podrá visitar la exposición hasta el 18 de octubre en Suipacha 658 primer piso, de lunes a sábados de 12 a 20 con entrada libre y gratuita.