07/08/2014 crisis

Alarmante avance islamista desata un gran xodo de cristianos en Irak

Milicianos islamistas radicales tomaron la ciudad cristiana más grande de Irak y zonas circundantes, provocando la huida de decenas de miles de familias y un "desastre humanitario inmenso" que alarmó al papa Francisco y a la comunidad internacional.


Con este avance, uno de los acontecimientos más dramáticos en una ofensiva de dos meses, el grupo Estado Islámico (EI), considerado más radical que Al Qaeda, extiende su control del norte de Irak y se sitúa ahora a un paso del terrritorio semiautónomo de los kurdos iraquíes, el Kurdistán iraquí, y de su capital, Erbil.

Combatientes del EI ingresaron a Qaraqosh, la ciudad cristiana más grande de Irak, en horas de la noche, tras la retirada de las fuerzas de seguridad del Kurdistán iraquí, o "peshmergas", que intentaban detener su avance, dijeron fuentes de seguridad y sacerdotes.

El EI también capturó otras localidades mayormente cristianas de la zona, como Telkif, Bertala, Al Hamdaniya y Karamlesh, entre otras, dijeron las fuentes de seguridad y el arzobispo católico caldeo de Kirkuk, Jospeh Thomas.

Miles de familias abandonaron sus hogares y huyeron hacia el vecino Kurdistán en busca de lugares más seguros, según las fuentes, que aseguraron que hasta el momento se desconoce la cifra de víctimas de los ataques de los yihadistas, dijeron las fuentes de seguridad a la agencia de noticias EFE.

El patriarca caldeo Louis Sako, líder de la mayor comunidad cristiana de Irak, estimó que hasta 100.000 cristianos dejaron sus casas y escaparon por la ofensiva nocturna del EI, agregando que los islamistas ocuparon iglesias, retiraron las cruces y crucifijos y quemaron más de 1.000 manuscritos, informó BBC.

Varias de las localidades quedaron totalmente vacías, agregó.

Desde el Vaticano, Francisco urgió a la comunidad internacional a ayudar a los cristianos de Irak, que han emigrado en masa en la última década debido a sucesivos espasmos de violencia en el país árabe

 Desde el Vaticano, el papa Francisco urgió hoy a la comunidad internacional a ayudar a los cristianos de Irak, que han emigrado en masa en la última década debido a sucesivos espasmos de violencia en el país árabe.

En un comunicado, la Santa Sede dijo que el papa argentino está viviendo "con preocupación las dramáticas noticias que llegan desde el norte de Irak".

En París, el gobierno de Francia, a través de una nota de su canciller Laurent Fabius, pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU "para que la comunidad internacional se movilice para oponerse a la amenaza terrorista en Irak y para aportar ayuda y protección a las poblaciones amenazadas".

En junio pasado, el EI se hizo con el control de Mosul, la segunda ciudad de Irak, y a partir de entonces continuó con su conquista hacia otras regiones y ciudades, entre ellas la noroccidental Sinyar, lo que le acerca al último paso fronterizo con Siria que le falta por dominar.

Con su último avance, el EI se ubica ahora a distancia de tiro del Kurdistán iraquí, en algunas zonas a apenas 20 kilómetros de sus fronteras y a 40 de Erbil.

Esta semana, el primer ministro iraquí, el chiita Nuri Al Maliki, ordenó a la Fuerza Aérea dar apoyo a los peshmergas, en un inusual gesto de cooperación entre Bagdad y el Kurdistán que refleja la gravedad de la crisis, la mayor desde la retirada de Irak de las fuerzas militares estadounidenses, en 2011.

Al hacerse con el control de Sinyar hace tres días, el EI desencadenó una crisis humanitaria que ha sido denunciada por la ONU, ya que los residentes de la ciudad tuvieron que huir a las montañas de los alrededores, donde permanecen atrapados.

Se calcula que unos 200.000 civiles se encuentran desplazados, la mayoría de ellos kurdos pertenecientes a la comunidad religiosa yazidí, que se han refugiado en las montañas cercanas.

Hoy, el portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, David Swanson, dijo a EFE que los desplazados huidos al monte Sinyar necesitan urgentemente agua, comida, refugio y medicinas.

La UNICEF denunció el martes que al menos 40 niños habían muerto en las montañas "como consecuencia directa de la violencia, el desplazamiento y la deshidratación que sufrieron en los últimos dos días" y pidió ayuda urgente para los cerca de 25.000 menores "atrapados en las montañas que rodean Sinyar".

Swanson señaló que las 200.000 personas que se dirigen al Kurdistán se sumarán a los más de 300.000 desplazados y 230.000 refugiados sirios que ya se encuentran allí, lo que hace de esta situación un "desastre humnitario de proporciones inmensas".

Las fuerzas de seguridad kurdas al parecer replegaron hacia Erbil a algunas de las unidades que habían enviado a tierras en disputa con Bagdad que habían ocupado durante el desbande inicial del Ejército iraquí, en los primeros días posteriores al inicio de la ofensiva del EI.

También reforzaron la seguridad en Kirkuk, su conquista más importante durante el caos de junio, pero la ciudad, que queda fuera del Kurdistán, se vio sacudida hoy por un coche bomba.

La explosión tuvo como blanco una mezquita chiita donde se habían refugiado cientos de desplazados, y al menos nueve personas murieron y 50 resultaron heridas, informó la policía local.

Desde que el EI inició su ofensiva, varios coches bomba han sido detonados en Bagdad y otras ciudades, incluyendo varios que ayer dejaron 61 muertos en barrios chiitas de la capital, según cifras actualizadas hoy por las autoridades, que ayer habían reportado 42 víctimas fatales.

Hoy, un atacante suicida mató al menos a 14 personas e hirió a otras 25 al detonar un coche bomba cerca de un control policial en el norteño barrio chiita bagdadí de Kazimiyah, dijeron fuentes policiales.  
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