11/07/2014 proyecto

Buenos Aires Poetry, diseo editorial al servicio de la literatura

Buenos Aires Poetry es un proyecto literario que nació como sitio virtual, se estableció como revista impresa y ahora se consolida como una editorial que difunde, con un impecable diseño, material inédito en español, poesía argentina, inglesa y norteamericana, así como ensayos de diversos movimientos culturales.

Por Juan Rapacioli


Los responsables de este proyecto literario y estético, que de alguna manera remite a la célebre Poetry Foundation de Chicago, son el poeta y ensayista Juan Arabia, y la diseñadora gráfica Camila Evia, una pareja que vive en Buenos Aires y trabaja con la premisa de mostrar novedades locales, investigaciones críticas y autores no publicados en nuestro país.

Una de las novedades más fuertes de este proyecto, incluida en el primer número de la revista, es el reportaje realizado por Arabia al poeta estadounidense John Ashbery, máximo exponente de la escuela poética neoyorquina, quien, además, ofreció el poema "Hotel Lautréamont" -inédito en español-, traducido por el editor para la revista.

La publicación incluye, además, un poema del novelista estadounidense Dan Fante, hijo del escritor John Fante -mentor de Charles Bukowski-, y un estudio crítico sobre Jack Kerouac, el Rock´n Roll y la influencia de Walt Whitman, así como una entrevista al director de la Fundación Raymond Williams, Derek Tatton.

A su vez, el poemario "La Tarde del Elefante", de Luis Benítez, inauguró la colección "Pippa Passes" -un homenaje al drama en verso del poeta inglés Robert Browning-, seguido por "Love Song", de Florencia Abbate, y "A Gin-Pissing-Raw-Meat-Dual-Carburetor-V8-Son-Of-A-Bitch from Los Angeles", un texto inédito en español de Dan Fante. 

Por su parte, la colección "Ortodoxia", dedicada al ensayo, se inaugura con "PosData a la Generación Beat", del propio Arabia, que reúne ensayos sobre Kerouac, Fante, Salinger, entre otros autores, para establecer cómo la irrupción de un movimiento contracultural permite esclarecer cierta discontinuidad respecto a un proceso específico de dominación.

¿Cómo surgió Buenos Aires Poetry?
 Surgió dentro de un formato virtual, con la idea de publicar cosas de mi autoría y de otros escritores argentinos. La empecé yo sólo con algunos colaboradores, como Luis Benítez, que me ayudó a importar autores de Escocia e Inglaterra. Así se fue conformando, con ensayos, reseñas críticas y estudios culturales. Luego, el impulso para armar la revista impresa se lo dio Camila, con una impronta estética clara.  

 ¿Cómo fue la experiencia de entrevistar a Ashbery?
Venía pensando que faltaba alguna nota fuerte para el primer número de la revista y se me ocurrió contactar a Ashbery, lo cual parecía una locura porque nadie tenía el contacto. Entonces me comuniqué con su editorial en Inglaterra, me presenté, les dije lo que hacía, les mandé la página (www.buenosairespoetry.com) y los diseños, y me escribieron al otro día diciéndome que les había encantado el sitio y que le iban a mandar un mail a Ashbery para la entrevista. A los tres días recibí la sorpresa: un mail de Ashbery diciendo que iba a ser un honor hacer la entrevista y que lo ponía muy contento tener lectores en Buenos Aires.

 ¿En qué consistió la selección de todo el material?
 El inicio de todo se dio con el libro "John Fante. Entre la niebla y el polvo", que escribí en 2011, donde trabajé todo lo que es la generación perdida. Ese libro fue una apuesta ideológica de toda la literatura norteamericana que actuó como formación de la obra de Fante, con temas contemporáneos, como la escuela culturalista inglesa, quienes abordaron los movimientos de la cultura obrera. Fante siempre trabajó sobre eso. Algo extraño es que el padre de Fante estaba por venir a la Argentina a vivir y, por algún tipo de infortunio, terminó yendo a Estados Unidos. Lo que me quedó pendiente en ese libro fue todo lo que vino después: los Beatniks, Salinger, Burroughs; por eso escribí la posdata, ahí se reúne todo lo que faltaba, y se incluyen ensayos sobre Coleridge y otros autores que marcaron el siglo.

 Muchos de los autores, sobre todo Walt Whitman y T. S. Eliot, fueron revisados en muchas ocasiones por Borges... 
Borges es nuestro gran maestro. Pero llegó hasta cierto momento. Además creo que era un poco conservador en cuanto al canon literario, entre Verlaine y Rimbaud se quedaba con Verlaine; entre Whitman y Dylan Thomas, elegía Whitman, y así. Su gran escuela fue Eliot y un poco de Ezra Pound, pero después nada más. Los Beatniks lo atravesaron en vida y nunca dijo nada sobre ellos.