23/06/2014 festival

Pecha Kucha, zapping cultural y el boom del relato oral

Si bien hace ocho años que funciona en Buenos Aires, el festival Pecha Kucha -por donde ya pasaron 400 artistas y creativos que le contaron al público sus proyectos en menos de siete minutos- ganó mucho peso en el último tiempo, en parte, por la necesidad de volver con fuerza a la tradición del relato oral.

Por Leticia Pogoriles

En ví­speras de la edición número 22 que será este martes a las 20 en Ciudad Cultural Konex, May Groppo, curadora cultural y co-organizadora, sostuvo que este evento creado en Tokio en 2003 y que se hace en más de 700 ciudades del mundo, es parte de "un boom" porque "hay una vuelta al relato oral".


"Pecha Kucha aparece como una contraposición a tanta conexión digital y redes sociales. Todo es super efímero, por eso, creo que hay una vuelta al relato oral, porque así­ empezó todo: con las transmisiones de anécdotas y conocimientos. De a poco fuimos perdiendo esa capacidad de verbalizar lo que nos pasaba", dice Groppo, quien junto al Konex organizan este festival que también se replica en siete provincias argentinas.

La idea, simple y concreta, pone una lupa a lo que se viene en el campo cultural. Así­, en cada edición -se hacen cuatro anualmente en Buenos Aires desde 2006- doce presentadores exponen sus ideas, proyectos o diseños a través de 20 diapositivas de 20 segundos cada una.

Los presentadores invitados pueden ser profesionales, académicos, artistas o empresarios de un abanico de disciplinas que van desde la arquitectura pasando por el diseño gráfico e industrial, la moda, la música, la fotografía, el cine, lo multimedial, la publicidad, la antropologí­a y el arte hasta el periodismo.

"Pecha Kucha aparece como una contraposición a tanta conexión digital y redes sociales. Todo es super efímero, por eso, creo que hay una vuelta al relato oral, porque así­ empezó todo"


May Groppo, curadora cultural y co-organizadora del festival
Pecha Kucha en japonés, chi-chat en inglés, cháchara en castellano, es un formato creado por los arquitectos Astrid Klein y Mark Dytham en Japón, "porque tenían poco tiempo para contar una idea", cuenta Groppo, y logró consolidarse como un espacio de "showcasing + networking" (exhibición + creación de redes) pero con personas de carne y hueso.

Y si bien, trascendió las fronteras rápidamente, Groppo le dio su impronta personal. "Quería traerlo al país como algo multidisciplinario; que en un mismo encuentro se pueda hacer de todo un poco", explica sobre esta multitudinaria cita que en cada edición reúne a más 600 espectadores.

Con la idea de collage cultural, la curadora dice: "Ayudamos a dar a luz a las tendencias más chicas, tratamos de poner la lupa en lo que se viene, de destacar tendencias que, tal vez, a nivel internacional son claras, pero queremos generar visibilidad local".

Por ejemplo, mañana estarán congregados los chicos de la editorial Clase Turista; la humorista de stand up, Malena Ginzburg; el diseñador gráfico Santiago Pozzi; Pedro Beckinschtein hablará de neurociencia y Joan Cwaik sobre nuevas tecnologí­as; los periodistas Roque Casciero y Pau Alvarado; el cantinero Federico Cuco; el creativo Raúl Manrupe y la gente de la ONG, Plato Lleno.

"Se va a hablar de los `bit coin` (moneda electrónica) y de los modos de aprendizaje virtual con Acamica, una de los plataformas más grandes de Sudamérica. Tratamos de tener ciencia, arte y diseño. La idea es seguir aprendiendo de las ciencias más duras para nutrir la innovación desde otro lugar", cuenta. 

Desde el inicio, el espíritu de Pecha Kucha también tiene aires altruistas y la organizadora sostiene que la idea fue "imponer un proyecto solidario o fundación para darle visibilidad. En esta edición estará Plato Lleno, una iniciativa que tiene por objetivo que la comida que sobra en eventos, llegue a hogares e instituciones que lo necesiten antes que se desperdicien".

Pero esta foto cultural viene con historia. Al escenario `pechacuchense` también subieron hitos como Marta Minují­n y Clorindo Testa. "Decir que lo viste a Testa en `Pecha` es como decir que fuiste a ver a los Redondos. Fueron ovacionados de pie, son í­conos de la cultura argentina que pasaron por ese formato. Fue algo muy generoso, un regalo a la audiencia", dice Groppo orgullosa.

Pecha Kucha fue testigo del inicio de las impresoras 3D, un invento que permitió fabricar manos ortopédicas. También por allí­ desfilaron el diseñador Mariano Toledo que repasó sus fuentes de inspiración y las entrocó con sus trabajos y el dibujante Liniers, quien exhibió viñetas de las 20 cosas que odia. "El formato se presta a que lo usen de la manera que cada uno quiera", aclara.

Este evento se consolida como un ágora donde convergen el arte y el conocimiento y que revela, como los formatos TED de conferencias, "un renacimiento de la transmisión oral y de la dialéctica".

Con el acento puesto en una comunicación fluida, en el intercambio de contactos y saberes y en la charla en su sentido más primitivo, Pecha Kucha en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3151) es "un punto de encuentro en la agenda cultural porteña. Mucha gente compra la entrada sin saber quiénes son los oradores. En definitiva, es un zapping cultural".