18/06/2014 Ciudad

Crearn un centro de integracin para mujeres en situacin de calle

La organización Proyecto 7 abrirá este año en la Ciudad de Buenos Aires un espacio para mujeres solas o con hijos para dar respuesta a esta problemática desde un enfoque menos asistencialista.

El espacio, que se llamará Frida, en homenaje a la artista mexicana Frida Kahlo, funcionará en un edificio provisto por el Gobierno de la Ciudad pero gestionado por la ONG Proyecto 7, explicó a Télam Florencia Montes Páez, una de las integrantes del equipo.

El centro busca ser un recurso para mujeres con un formato similar al que la organización tiene para hombres desde hace más de tres años: el Centro de Integración Monteagudo.

"La mujer en situación de calle es víctima de doble violencia: Por un lado, la que es propia de estar en calle, pero también es víctima de violencia de género"


Fabiana Montes Paez, integrante de la ONG Proyecto 7
La iniciativa surgió porque "en la Ciudad de Buenos Aires existen un parador y un hogar para mujeres en situación de calle y dos refugios para mujeres víctimas de violencia de género, pero no tienen talleres, ni articulación laboral, ni contención a los niños, por nombrar sólo algunas falencias", precisó Montes Paez.

Griselda Palleres, también miembro del equipo, sostuvo que "tanto en el hogar, donde te conservan la vacante, como en el parador, donde la persona tiene que hacer cola todos los días, existe un tiempo limitado para permanecer en la institución durante el día; el centro de integración, en cambio, es de puertas abiertas".

El detalle no es menor ya que las largas colas en la calle, frente a los vista de todos, que se deben realizar para ingresar a estos dispositivos son uno de los motivos por el que las personas en situación de calle rechazan esta "alternativa".  

"La mujer en situación de calle es víctima de doble violencia: Por un lado, la que es propia de estar en calle, pero también es víctima de violencia de género. Sabemos muy bien que cuando se conforman las ranchadas, la mujer intenta hacer pareja para no estar sola, dormir sola", sostuvo Montes Paez.

"Pero sabemos que por cómo se disponen, por el consumo (de drogas), por infinidad de factores, muchas veces las cagan a palos sus propios compañeros de calle, o quedan embarazadas sin desearlo; entonces la mujer es también madre, y de más de un hijo", explicó.

Palleres señaló que "las mujeres en general son casos más extremos y vienen muchas veces de situaciones riesgosas y la calle aparece como una forma de descomprimir, de huir, de dar un corte a situaciones terribles y encubiertas".

Luego de transitar varios años la experiencia de acompañar a mujeres en la calle con la organización No Tan Distintas, Montes Paez señaló que la finalidad "es que estas mujeres puedan suspender ese proceso de repetición y de estar todo el tiempo en situaciones muy deterioradas, que puedan recuperar su historia, pensar e identificar cuál es su deseo, ver hacia donde quieren ir y laburar para eso".

El camino hacia cumplir sus deseos nunca es recto ni rápido, por eso, tanto Palleres como Montes Paez, afirman que "lo importante no es conseguir sino sostener".

"Cuando una piba está tan marcada, le faltan dientes y tiene los nombres de sus seis pibes tatuados con tinta china, decirle que va a ir a una entrevista de una empresa para telemarketer y va a quedar, es ficticio", apuntó Montes Paez.

"Por eso -continuó- desde Proyecto 7 estamos pensando en alternativas de viviendas y de trabajo como para que el egreso sea factible y que estas personas puedan sostener la realidad afuera del centro de integración".

En este sentido, el centro que tienen para hombres ha cumplido con su objetivo: cuando el Monteagudo cumplió dos años, más de 70 hombres habían logrado salir del espacio alquilando sus propias viviendas y con trabajo.

"Cuando comenzamos a soñar el nuevo proyecto pensamos en el nombre Frida Kahlo porque vemos en ella a una mujer que sufría, porque tenía mucho dolor físico, pero que a pesar de eso es capaz de crear, que desde su dolor se convirtió en una artista", explicó Florencia.

"Nosotras vemos que hay mucha potencia en el dolor. Las mujeres en situación de calle tienen el umbral de dolor muy alto lo que les permite resistir a un montón de cosas, pero esa resistencia se puede resignificar y es también la que permite transformar", afirmó.