07/06/2014 entrevista

Eduardo Berti, primer latinoamericano miembro de Oulipo

"Oulipo no es una escuela literaria, sino una suerte de laboratorio al servicio de la literatura", dijo Eduardo Berti, primer escritor latinoamericano elegido para formar parte de Ouvroir de Littérature Potentielle, el célebre Taller de Literatura Potencial fundado en 1960 por Raymond Queneau y François Le Lionnais.

Por Juan Rapacioli

El Taller, centrado en la experimentación lúdica con el lenguaje, reunió desde sus comienzos a escritores y matemáticos que pensaron una nueva forma de concebir la escritura a partir de experiencias creativas como el Colegio de Patafísica de Alfred Jarry o el Club de los Savanturiers, fundado por el propio Queneau y Boris Vian.

Georges Perec, Marcel Duchamp, Italo Calvino, Marcel Benabou, Paul Fournel y Jacques Roubaud son algunos de los autores que integran el excéntrico club literario, donde la única forma de renunciar es un acto suicida que debe cumplirse en presencia de un escribano público, y resulta válido únicamente si el motivo del mismo es el deseo de abandonar la comunidad oulipiana.

Berti (Buenos Aires, 1964) es autor de las novelas "Agua", "La mujer de Wakefield", "Todos los Funes", "La sombra del púgil" y de los libros de cuentos "Los pájaros", "La vida imposible" y "Lo inolvidable".

Su última novela es "El país imaginado", ganadora del premio Emecé 2011 y el Premio Las Américas 2012.

Además del autor argentino, el escritor, periodista y matemático francés Hervé Le Tellier, miembro del grupo desde 1992, anunció a otro integrante nuevo: el español Pablo Martín Sánchez, inaugurando los dos primeros miembros de habla castellana en el famoso taller.

- ¿Qué significa haber sido elegido para formar parte de este grupo?
- Además de la innegable alegría que me dio la noticia, lo vivo como una especie de reconocimiento y como una mezcla de estímulo y desafío. Uno de los propósitos centrales del Oulipo consiste en pensar y proponer formas y estructuras nuevas para que luego sean usadas por los escritores.

Todo esto siempre me interesó individualmente, pero la perspectiva de debatir estas cuestiones en el marco de un grupo, con compañeros de tamaño calibre, es apasionante.

- ¿Qué es lo más destacable de este grupo literario?
- Su creatividad, sin lugar a dudas: su voluntad de jugar con el lenguaje y con las formas. Su antiacademicismo. Su talento para introducir conceptos a veces complejos de manera no erudita. Su antiverticalismo como grupo. Y también, entre otras cosas, su apertura al mundo: aunque francés en su origen y en su médula, Oulipo tiene o tuvo integrantes como los norteamericanos Harry Mathews y Daniel Levin Becker, el italiano Italo Calvino, el alemán Oskar Pastior o el inglés Ian Monk.

- ¿Se trata de una forma de concebir la escritura?
- Exactamente: Oulipo no es una escuela literaria, sino una suerte de laboratorio al servicio de la literatura. Si algo define su concepción es que aquí no caben la noción de azar o irracionalidad ni, mucho menos, la idea romántica de "inspiración". Si algo ha pintado bien a Oulipo es su espíritu lúdico pero, al mismo tiempo, su rigor científico y experimental. Su mezcla de ambas cosas. Su forma de "jugar en serio".

- ¿Cómo ha sido la progresión del taller a lo largo de su historia?
- A la etapa de los fundadores (Raymond Queneau, Le Lionnais) le siguió entre fines de 1960 y principios de los 70 una segunda etapa: el ingreso decisivo de Georges Perec, la incorporación de Marcel Benabou, Paul Fournel y Jacques Roubaud, entre otros, y la publicación del primer libro colectivo: "La literatura potencial", que de entrada tuvo gran repercusión y hasta una edición de bolsillo. La etapa más reciente incluye a integrantes como Hervé Le Tellier, Jacques Jouet, Frédéric Forte, Anne Garréta y otros.

- ¿Qué es la literatura potencial?
- Una metáfora que se emplea con frecuencia es la siguiente: una literatura en la que el autor construye, como un ratón, su propio laberinto del que luego se propone (se impone) salir. Pero no todas las formas que propone Oulipo son tan restrictivas. En cualquier caso, se trata de nuevos puntos de partida.