26/05/2014 literatura

Memoria, destino y muerte sobrevuelan la historia del ruso Gazdanov

El escritor ruso Gaito Gazdanov (1903-1971) durante la guerra civil rusa se unió al ejército blanco, una experiencia que aparece como un relámpago en su novela "El espectro de Alexander Wolf", para urdir una trama vibrante, alejada de los campos de batalla pero no de la memoria, el destino y la muerte.

Por Mora Cordeu

Un combatiente de 16 años, solo en el bosque, ve venir a un jinete  que le dispara y mata a su caballo; sin tener tiempo de pensar, el joven dispara a su vez y cae muerto el jinete; un hecho más en una contienda bélica que el protagonista nunca olvida: "Nada influyó más en mi vida como la única muerte que cometí­".


Así­ comienza la novela, publicada por La Bestia Equilátera y traducida por Miguel Calzada, que en pocas páginas despliega el nudo de esta historia trasladada años después a Parí­s, donde el otrora joven se topa con un libro, "Vendré mañana", que incluye una narración inquietante titulada "Aventura en la estepa".

Su lectura es una copia fiel de aquella experiencia traumática vivida a los 16, salvo porque está contada desde la perspectiva del muerto.

Y a partir de ese momento, la búsqueda de Alexander Wolf se convierte en una obsesión para el narrador, aquel joven que nunca pudo enterrar el recuerdo de esa muerte absurda que siempre lo ha perseguido. 

El autor formó parte de la denominada "generación rusa desapercibida", fue valorado por Máximo Gorki y su obra fue calificada de "hipnótica" por el historiador británico Antony Beevor

Paso a paso se articula la trama que incluye las reflexiones del protagonista sin nombre sobre las consecuencias que implica esa acción tan lejana y que de nuevo adquiere nitidez mientras una serie de hechos se suceden en un camino que retrotrae todo al comienzo de la historia.

Con la aparición de Wolf, que se perfila en sus ambivalencias, y su relación con esa muerte tan próxima y escurridiza, cuya memoria ha incidido en su vida con un significado distinto a la experiencia del narrador, la novela adopta un cariz filosófico y fatalista.

Una impresión que refuerzan las propias reflexiones de Wolf: "A cada hombre le espera una muerte determinada, a pesar de que él pueda formarse un idea errónea. Yo, por ejemplo, estoy convencido de que tendré una muerte violenta y súbita, casi igual que en nuestro primer encuentro. Estoy convencido, a pesar de que la vida que llevo en la actualidad, tranquila y pací­fica, haga que esto parezca poco verosí­mil".

En una parte del libro, la descripción minuciosa de un combate de box, round a round, que el narrador relata en su rol de periodista, marca un parangón inevitable con su propia vida, sacudida por una temprana certeza, que se diluye en el suceder de los acontecimientos.

Es en esas circunstancias que aparece un tercer personaje, Yelena Nikolayevna, una mujer rusa que conoce esa noche de boxeo, alguien que alberga un misterio, difí­cil de dilucidar, presente como una sombra entre las páginas.

Así­ como el inicio de la narración recorta de manera precisa el instante y la contundencia de la muerte, los hechos posteriores desdibujan un escenario donde todo aparece sumergido en la confusión, en la indecisión de los personajes que parecen dirigirse fatalmente a un lugar inevitable, aunque no previsto de antemano.

Gaito Gazdanov (1903-1971) se unió al ejército blanco a los 16 y luchó en la guerra civil rusa. Exiliado desde la década del 20 en Parí­s, trabajó circunstancialmente como conductor de taxi, pero pronto adquirió prominencia en la escena literaria como novelista, ensayista y escritor de relatos breves.

El autor formó parte de la denominada "generación rusa desapercibida", fue valorado por Máximo Gorki y su obra fue calificada de "hipnótica" por el historiador británico Antony Beevor.