25/05/2014 novedades discogrficas

Gilberto Gil homenajea a la samba y El Bordo cambia de ropas

Gilberto Gil lanzó un exquisito homenaje a la samba brasileña, los rockeros argentinos El Bordo publicaron su muy buen disco “Hermanos” y el combo Feria de los Pájaros vuelve con su coctelera alternativa en “La Hermandad”.

GILBERTO GIL, "GILBERTOS SAMBA"

Se acaba de editar en Argentina "Gilbertos Samba", un exquisito disco en el que Gilberto Gil recorre el lado más elegante del samba brasileño, la bossa nova, con interpretaciones austeras a guitarra y suaves percusiones escobilladas, con alguna pequeña intervención electrónica, o quizás unas palmas.
En este placer sonoro que Gil grabó con técnicas analógicas y con  producción artística de Moreno Veloso -hijo de Caetano- y Bem Gil, su propio hijo, la gracia interpretativa del bahiano se pone de relieve en toda su relevancia.
Notables, cercanas, frescas, versiones de clásicos de la bossa como "Desafinado", "O pato", "Doralice" o "Voce e eu", pueblan las pistas de un material que se disfruta de principio a fin y que incluye la bellísima "Desde que o samba e samba", de Caetano, y tres canciones propias de Gil (“Um abrazzo no Joao", "Eu vim da Bahia" y "Gilbertos").
Gil en guitarra y voz, Domenico Lancelotti en batería y percusiones, Moreno Veloso en percusiones, palmas y electrónica, conforman el núcleo instrumental duro del álbum que tiene también participaciones de Mestrinho en acordeón, Danilo y Dorival Caymmi, Rodrigo Amarante, Bem Gil y Pedro Sa, entre otros.
El disco es un implícito reconocimiento a Joao Gilberto, creador de la bossa, y al influjo que el autor de "Chega de saudade" tuvo en la vida musical de Gil, ya que el autor de "Realce" tocó desde chico el acordeón, siguiendo al popular rey del baiao nordestino Luis Gonzaga y se pasó a la guitarra a los 16 años, cuando escuchó por primera vez a Joao.
Con 71 años y 50 de carrera musical, su revolucionaria creación del tropicalismo, la cárcel y el exilio durante la dictadura militar, su cargo como ministro de Cultura y una carrera que lo llevó por el funk, el reggae y distintas rítmicas del nordeste de su país, Gil vuelve, en estatura mayúscula, para seguir tributando a la libertad creativa desde este álbum maravilloso.

EL BORDO, “HERMANOS”

Séptimo Disco para esta banda porteña que decidió ponerse en manos del prestigioso Alejandro Vázquez y cambiar radicalmente su sonido, sin perder un ápice de garra y polenta. Allí esta el hard rock que caracteriza al Bordo, pero con un sonido más alternativo, las guitarras, bases y voces procesadas y microfoneadas de otra manera.
Para estos amantes de Pearl Jam, Neil Young y Foo Fitghters, llegó la hora del cambio y recurrieron a Vázquez, responsable de los últimos discos de Carajo, Richard Coleman y Massacre, pero sin resignar su esencia, su ADN.
El disco abre de entrada con la poderosa “Existir” que comienza con unos rasgueos de guitarra y luego se mete toda la banda, con las violas bien alternativas y los teclados sobrecargando el sonido. Mientras tanto Ale Kurz cuenta una historia apocalíptica pero la abre con una pregunta que tranquilamente puede vincularse con los cambios, “podrán decirme si este es el momento de quitarnos los restos y así existir”.
Inclusive el solo de “Existir” pasa por otro pedales y hay un intermezzo medio beatle, mientras que “Instinto” abre con acordes bien alternativos y se convierte en un medio tempo, donde los cambios se profundizan más, aparecen arreglos de teclados, pero el Bordo sigue sonando bien power, ya no hay yeites ni clishés, toda la ropa es nueva.
“Sobrio” abre impecable, con arreglos de piano y un beat, bien bailable y la canción recuerda a los brasileños de Legiao Urbana o a las Pelotas en su faceta más new wave, y a medida que todo el grupo construye la canción, esta se va convirtiendo en una de las más interesantes del disco. Una exquisitez.
La base integrada por el baterista Miguel Soifer trabajó con otro sonido en los parches, otras afinaciones, mientras que Pablo Spivak desde el bajo, puso el groove bien adelante para darle mayor expansión al sonido del grupo.
Desde las guitarras, los hermanos Ale y Diego Kurz trabajaron de otra manera, buscaron otros sonidos, pedales, micrófonos y son la clave del cambio sonoro, y Leandro Kohon en piano y teclados dejó de ser una figura decorativa y hoy su aporte es esencial.
Inclusive “Madre Tierra” que se vincula con la versión más tradicional del Bordo, suena diferente y Vázquez hizo un gran trabajo con el grupo para dejar plasmados en “Hermanos”, muy buenos arreglos corales.
“Chico Invisible” abre rápido, con el groove al frente, las guitarras entrando y saliendo, y en su poesía Kurz convierte a Julito en el “Jeremy” argentino, pero la canción no recuerda a Pearl Jam, sino que el Bordo le da su propia matriz sonora.
“Lejos” abre bien americana, rockera, con bonitos acordes de la armónica, la base entrando con golpes suaves, precisos, y lo que parecía un medio tempo tradicional, se escapa por un camino más elaborado y trabajado, bien a tono con el nuevo disco.
“En mi locura” comienza con la acústica, con Ale Kurz cantando casi sobre el micrófono en un clima de gran intimidad, embellecida con hermosos arreglos de cuerdas, y al promediar ingresa el resto del grupo, con un piano, y la batería golpeada suavemente, como con escobillas, dándole cierto vuelo psicodélico.
“Hermanos” es una elegía a los proyectos en equipo, entre amigos, a la solidaridad colectiva, a la historia de El Bordo, con un gran trabajo instrumental, en especial de Spivak desde el bajo y Kurz cantándola con pasión, sin elevar la voz, para cerrar un disco de grandes canciones, arriesgado, y que quiere quedarse entre los mejores del 2014.

ITHEM, “REAL”

Tercer Disco de esta banda del oeste, que deja atrás sus vínculos con el Ñü Metal y se mete de lleno en el rock alternativo, con un disco producido por Alejandro Vázquez y Pablo Gejman, que mantiene la fuerza del grupo.
Formado en Ramos Mejía a mediados del año 2000, Ithem está formado por Diego Trassens en voz, Chino Cantero en bajo y voz, Ale Moré en guitarras y Ariel Martín en batería, y en su carrera han participado de diversos festivales y telonearon a Alice in Chains.
El disco abre a alta velocidad y con mucho poder con la guitarrera “Volver a empezar”, mientras que en “Gritar” la base despliega un groove más firme. En “Inmensidad”, las guitarras despliegan un gran trabajo para poderosa balada a medio tiempo, cargada de un clima angustiante, del cual Ithem saca provecho.
La banda vuelve a mostrar su versatilidad y sus sutilezas en “perdóname”, donde otra vez las guitarras juegan con los efectos, creando un clima volátil que luego se torna épico a base de un buen groove y distorsión.
El disco concluye entre temas bien power como “Un extraño más”, “Son dolor” y canciones más lentas como “Tiempo”.

FERIA DE LOS PAJAROS, “LA HERMANDAD”

Segundo trabajo de esta banda del sur del conurbano bonaerense que cultiva un psychobilly, en donde se mezclan el punk, la new wave, el glam rock, con influencias de David Bowie, Iggy Pop, New York Dolls, Television, T.Rex, Misfits y los Cramps, con mucha riqueza estilística en su canciones.
El grupo, que trabaja en forma independiente y autogestionada mantiene la línea trazada en su EP anterior que se puede escuchar en feriadelospajaros.bandcamp.com, con la destacada voz de Flavio Colina, que por momentos puede adoptar tonos gruesos y gordos como si se tratara de un cantante romántico, sobre el gran trabajo alternativo de las guitarras.
Ese espíritu abierto, con un buen gusto para mezclar todos los estilos se percibe desde el inicio en “Montaña Azul”, donde el power rock a lo Iggy Pop de la época de “Blah Bla Blah”, se mezcla con segundos de calmas y momentos de furia hardcore.
“Pobreza como algo malo” arranca con unos acordes de teclados muy a lo The Cure, Colina le pone voz casi de crooner, mientras la base a cargo de la baterista Sid Arzona acompaña desde los coros en una canción de pop alternativo con una interesante parte en inglés.
“Subtítulos” arrastra con fuerza de un hard rock alternativo, una canción en la que la Feria se pone en el lugar de una mujer despechada, que concluye con la banda rotando en torno a un acorde y el vocalista repitiendo una palabra hasta la psicosis.
“Dibujo en mi cuaderno un policía”, arranca con aires new wave, Colina envuelve todo con sus graves, va tirando frases sobre una falsa seguridad ciudadana y después pierde la cordura, igual que el resto de la banda, en plena crisis de esquizofrenia urbana, como la que sufre cualquier habitante de una urbe gigantesca como Buenos Aires.
A lo largo del disco se destaca el gran trabajo instrumental de la banda, desde una base dura por momentos, juguetona en otros –conformada por Bank Robber en bajo y Sid Arzona en batería, y las guitarras de John Silveira y Javi Er- buscando los acordes diferentes, trayendo también a escena a los Pixies y a Sonic Youth.
El disco cierra con un rarísimo instrumental que le da aires de cabaret francés con un pianito sonando y una garganta silbando la melodía. Feria de los Pájaros presentará este muy buen álbum el 7 de Junio en el Emergente Bar, ubicado en Gallo 333, de la Capital Federal.