17/05/2014 salud

Promueven una dieta rica en grasas para la epilepsia que no responde a frmacos

Llamada cetogénica, es una terapia médica nutricional clave para niños con ea enfermedad refractaria que no responde a fármacos anticonvulsivos, a quienes mejora la calidad de vida por la disminución sensible de las convulsiones, afirmó la neuropediatra María Vacarezza.



"La dieta es alta en grasa, de donde proviene el 90% del aporte de las calorías, y el 10% restante se calcula en base a las proteínas que necesita el niño para crecer, con una mínima cantidad de hidratos de carbono", informó a Télam Vacarezza, del Servicio de Neuropediatría del Hospital Italiano.

En una entrevista en el centro de Neurología Infantil Buenos Aires, en Almagro, Vacarezza contó que la dieta, "básicamente, se
utiliza en la epilepsia refractaria de niños y adultos que no tienen ninguna respuesta a los fármacos".

En el Centro, médicos y nutricionistas entrenan durante una semana a las familias de los pacientes para que cocinen recetas cuya particularidad es tener como ingredientes crema, mayonesa, carne, aceites, manteca, huevo y leche especial cetogénica -con 90% de grasa-, y apenas algo de frutas y verduras.
 
La dieta cetogénica es un tratamiento que se utiliza desde 1920, de cuando datan las primeras descripciones en la estadounidense Clínica Mayo; tuvo un auge alrededor de 1940 y luego, con el advenimiento del uso de anticonvulsivos, se dejó de utilizar.

"Es un tratamiento que en no muchos centros se hace y que en Argentina está en pleno crecimiento", relató Vacarezza.

La difusión de la dieta fue tema del 3er. Simposio Internacional de Epilepsias Refractarias hecho en Buenos Aires con la presencia de equipos médicos de 15 centros, entre ellos los hospitales Juan Garrahan, Sor María Ludovica de La Plata, Italiano de Buenos Aires y el Grupo Asistencial el Árbol de Santa Fe, que tratan 500 niños.

Vacarezza consideró que "lamentablemente se llega tardíamente al tratamiento, y a uno le gustaría que no se perdieran cinco años probando medicación porque, sobre todo en los niños, son años con convulsiones múltiples que deterioran la calidad de vida".

La epilepsia es una enfermedad en la cual el cerebro, por una lesión o una enfermedad de base, hace una descarga anormal que condiciona la aparición de crisis epilépticas reiteradas.

Todas las medicaciones antiepilépticas actúan sobre la química del cerebro, y la posibilidad de éxito de un nuevo fármaco para un paciente refractario es de 5%, mientras que la dieta cetogénica puede lograr un 60% de efectividad.
"Tratamos de consumir crema, manteca o aceite en crudo, no en frituras, y suele haber buena tolerancia, previo estudios para ver si el metabolismo del cuerpo es capaz de recibir esa cantidad y porque la base de la dieta es que el organismo empiece usar la grasa como fuente de energía", detalló la neuróloga infantil.

Hay alimentos que están prohibidos por la cantidad de hidratos, como cereales, azúcar, papa, batata, choclo, pastas o galletitas.

Habitualmente, el cerebro utiliza la glucosa como fuente de energía, con una dieta común que tiene 60% de hidratos de carbono que se metabolizan como azúcares; con la dieta cetogénica, el cerebro deja de usar la glucosa y pasa a quemar la grasa, con un producto de esa degradación que se llama cetona.

Para iniciar la dieta, el paciente permanece internado cinco días y se va de alta con la dieta cetogénica ya incorporada.

Las pistas del hallazgo datan del 400 de nuestra era, cuando médicos griegos de la escuela de Hipócrates observaron que el
ayuno "curaba" la epilepsia, aunque cuando el paciente volvía a comer, retornaban las convulsiones.

Fue en 1920 cuando los médicos se plantearon un modo de engañar al organismo para que pareciera que estaba en ayuno, por lo que, sin disponibilidad de azúcar, quemara grasas que se transforman en cuerpos cetónicos.

En 1921, el endocrinólogo Rusell Wilder obtuvo los beneficios del ayuno en una terapia dietética que podía mantenerse
indefinidamente.
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