02/05/2014 teatro San Martn

Manso y Krum asumen "Electra" desde la barbarie de la posguerra

Leonor Manso, protagonista junto a Paola Krum de "El luto le sienta bien a Electra", pieza del norteamericano Eugene O`Neill que se estrena el próximo jueves en el Teatro San Martín, resaltó que "la potencia de la obra está en mostrar una sociedad de posguerra en la que sobrevino la barbarie".

Por Solange Levinton



"Esta puesta muestra cómo la guerra arrasa por completo con los valores humanos, cómo devasta la cultura y, ya sin ella, ceden las represiones que nos permiten vivir en sociedad", sentenció Leonor Manso en diálogo con Télam sobre la propuesta que dirige el georgiano Robert Sturua, una pieza del norteamericano Eugene O`Neill que se estrena el próximo jueves en el Teatro San Martín.

Escrita en 1931 y originalmente ambientada en la posguerra de Secesión de los Estados Unidos (1865), esta obra basada en "La Orestíada" de Esquilo donde aparece el mito que luego toma el psicoanálisis para sus teorías, pone el foco en Electra, ahora llamada Lavinia Mannon (Krum).

Amores, desamores desgarrados, ambiciones, el incesto y la inexistencia de la culpa como herramienta reparadora, convierten esta saga familiar que le valió a O`Neill un Premio Nobel, en una siempre vigente forma de catarsis trágica.

"El luto le sienta bien a Electra" comienza con el regreso de un patriarca a su inmensa mansión después de la guerra: su familia y el universo con el que se encuentra son totalmente diferentes a los que había dejado al marcharse.

"La obra está basada en la tragedia griega, en la que Agamenón se va por muchos años al combate y regresa con Cassandra, su amante. Un poco por venganza y otro tanto por el odio que subyace a la relación, mi personaje, Cristina, decide matar a su esposo", explicó Manso.

Y, a partir de ese cruento desenlace comienza el tortuoso proceso de venganza planeado por Electra y que se convertiría en la piedra bautismal de las más primarias teorías de Sigmund Freud y Carl Jung: palabras más, palabras menos, matar a su madre para quedarse con el padre.

Es que, a pesar de sus infinitas reversiones, Electra, esa niña enamorada de su padre y enfrentada a una madre tiránica que sólo busca el placer, logró sobrevivir a lo largo de los siglos hasta llegar a la tragicómica mano de O`Neill.

"Se trata de una familia muy particular, absolutamente endogámica: todos los amores y desamores suceden ahí", reflexionó Paola Krum en diálogo con esta agencia.

Sin embargo, explicó que "si bien en la versión de O`Neill se cuela mucho lo psicológico, Sturua decide quitar esos elementos porque en la actualidad es un tema redundante al imaginario colectivo y no hace falta explicitarlo".

"Además -terció Manso- el director es un hombre del absurdo y al quitarle la solemnidad a un texto tan intenso, lo convierte en juego, en teatralidad de la más plena".

En esa línea, ¿Cómo propone Sturua la composición de esos personajes?

Manso: Cristina es lo femenino. Es una mujer que lucha por su deseo. Está casada con un hombre que rechaza totalmente y no encuentra mejor solución que matarlo. Eso la define: el deseo para ella es lo más importante.

Krum: Lavinia, en cambio, es la que sostiene lo trágico. A diferencia de Cristina que lucha por su placer con mucha vitalidad, el sino fatal de mi personaje es la venganza. Su amor es el odio. Está enamorada de su padre y terriblemente celosa de su madre.  Además es carente de sexualidad femenina, muy recia.

¿Cómo se construye el vínculo entre estas dos mujeres?

Krum: Por oposición, como es el vínculo entre muchas madres e hijas. Y la obra es la lucha de ellas dos que están opuestas desde el principio. Hay escenas terribles que cuando las quisimos encarar fue algo muy difícil porque se trata de escenas nunca dichas: nunca una madre le dice a su hija "Nunca te quise, vos naciste de mi repulsión".

Manso: Asumir ese vínculo sin ninguna culpa es absolutamente catártico. Ellas se dicen cosas como "Yo con tu padre nunca he sido feliz porque a ese hombre lo odiaba; ya la primera noche fue una noche de repulsión. Yo traté de quererte pero, para mí, sos mi noche de bodas".

¿Cuál es la fortaleza del texto para soportar tantas reversiones?

Manso: La cultura es represión. Los niños dicen "mamá yo me quiero casar con vos" y lo mismo la nena con el padre.

Después, la cultura te lleva a reprimirlo por el bien de la humanidad. Lo mismo con el "no matar", que no rige en esta obra. La puesta va en contra de todos los marcos de regulación. Y ese es su fuerte.

"El luto le sienta a Electra" se presentará de miércoles a sábados a las 20.30 y los domingos a las 19.30 en la sala Casacuberta del San Martín (Corrientes 1530, CABA).