04/03/2014 a un ao de la muerte

Con la renta petrolera, Chvez redistribuy el ingreso y logr una Venezuela ms igualitaria

La gestión de Hugo Chávez al frente del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, desde 1999 hasta principios de 2013, significó un avance notable en las distintas variables que hacen a la economía del país, especialmente en aquellas referidas al bienestar de su población y a la redistribución del ingreso.

Leandro Seln

Por Leandro Seln


A partir de la enorme disponibilidad de recursos hidrocarburíferos, con la mayor cuenca petrolera de Latinoamérica y una de las principales a nivel mundial, Chávez supo redirigir las divisas que históricamente generó este sector, de los bolsillos de un puñado de acaudaladas familias vernáculas a la generación de obras que posibilitaron un claro mejoramiento en la calidad de vida de los venezolanos, en especial, de los sectores más postergados.

No hay que perder de vista que apenas asumió, Chávez debió enfrentar una de las mayores crisis que recuerde la región, la misma que derivó en el quiebre de la Argentina en diciembre de 2001.

En esos años que fueron desde 1999 hasta 2003, el chavismo tuvo que trabajar duro para evitar que la crisis hundiera aún más a una Venezuela que ostentaba niveles de pobreza e indigencia que alcanzaban a más de la mitad de la población y amenazaban con multiplicarse en ese contexto.

Al iniciarse 1999, cuando Chávez asumió, 30% de la población era pobre, y otro 21,7% indigente.

Trece años más tarde, el “Comandante” dejó a su Venezuela con 18,3% de pobreza y apenas 7,1% de indigencia; es decir que redujo a menos de la mitad los guarismos existentes al iniciar su primer mandato.

El desempleo también se redujo a menos de la mitad: de 16 a 7,4%; con un salario mínimo que, de los 188 dólares que equivalía en 1998, pasó a 476 en 2012, creciendo 121%



En los años que gobernó, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 330%, o sea que se multiplicó por casi cuatro veces y media.

A lo largo de este tiempo, el crecimiento promedio anual fue de 3%, incluyendo la crisis de fines de los ’90, que llevó a la economía venezolana -al igual que el resto de la región- a una drástica contracción.

El desempleo también se redujo a menos de la mitad: de 16 a 7,4%; con un salario mínimo que, de los 188 dólares que equivalía en 1998, pasó a 476 en 2012, creciendo 121%.

También en este período, la cantidad de jubilados incluidos en el sistema previsional pasó de 387 mil en 1998 a más de un millón y medio en 2012, triplicando el número de venezolanos que en edad de jubilarse pudieron acceder a ese beneficio.
Esto hizo que el poder adquisitivo promedio de la población creciera 318% en trece años, o sea, se cuadruplicara.

En este marco, la desigualdad se contrajo fuertemente en Venezuela, y prueba de ello es que el Coeficiente de Gini, medido por el Banco Mundial, y que determina que cuanto más cerca de 0 más igualitario es un país, pasó de 0,48 en 1998 a 0,39 en 2012, ubicándose junto a la Argentina y Uruguay entre los más bajos de la región.

Las divisas generadas por la actividad petrolera fueron la principal fuente de financiamiento de la Revolución Bolivariana encabezada por Chávez.

Cuando el Comandante llegó al poder, las empresas que explotaban el principal recurso natural venezolano reportaban al Estado regalías petroleras entre 1 y 3% de lo que embolsaban para sí.

Con Chávez al frente del Poder Ejecutivo, la explotación del petróleo empezó a dejarle a las arcas públicas un tercio de la ganancia de quienes la realizaban.

Así fue que el gobierno chavista elevó la inversión social de 36,2% de los ingresos públicos en 1998 al 60,7% durante su gestión.

Esto hizo que en materia de educación, por ejemplo, se elevara el presupuesto de 3,9% en 1998 a 7%, con Chávez en la presidencia.

En el caso de la inversión en universidades, pasaron de destinarse 300 millones de dólares en 1998 a 2.600 millones en 2011.

Y en materia de salud, mientras los gobiernos anteriores construyeron 5.081 clínicas a lo largo de 40 años, en los 13 que Chávez estuvo al frente de la Presidencia, se levantaron más de dos veces y media: 13.721 centros de atención.