20/02/2014 Leonardo Huebe

Triloga americana

La Trilogía americana de Philip Roth está compuesta por las novelas Pastoral americana, Me casé con un comunista y La mancha humana. Hace un tiempo Galaxia Gutenberg, para su colección Círculo de Lectores, editó las tres novelas en un sólo libro, a las que Alfaguara ya había publicado anteriormente de forma individual.

Por Leonardo Huebe

La lectura de los tres textos como si fuera una unidad, nos revela un universo tan espléndido como inquietante, sensación que, quizá, en algún momento,  les haya sucedido a los lectores de aquella otra trilogía, la U. S. A., de John Dos Passos, no por el estilo de la escritura, sino por la precisa pormenorización de los detalles generales e individuales que logran explicar una época histórica, un  humor social y las múltiples reacciones humanas que provocan la esperanza, la desesperación, la felicidad, la incertidumbre, el sosiego o el miedo de una nación que se cree invulnerable y que por eso, quizá, sea la más endeble de todas. 

 
Philip Roth nació en 1933 en Newark, New Jersey. Su origen judío lo hizo profundizar desde la adolescencia en las relaciones sociales, en las pirámides de poder y respeto que generan la religión y la política en los hombres. A los veintisiete años ganó el prestigioso National Book Award for Fiction  con la nouvelle Adiós Columbus y cinco cuentos.
 
Escribió varias novelas, pero fue en 1969 que con El mal de Portnoy, monólogo en el que Alexander (Portnoy)  le describe a su analista como su moral y su ética entran en conflicto con sus perversiones sexuales, que logró notoriedad.
 
Fue durante la década del setenta que Roth crea a su Alter ego: Nathan Zuckerman. Y es allí, con esa creación, que el escritor logra concordar sus  experiencias de vida con la escritura, la historia y la sociología para hacer una de las más sólidas obras literarias del siglo veinte. Desde La visita al maestro hasta Sale el espectro, la ficción de Roth-Zuckerman nos narra los detalles ocultos tras la sordidez  del Sueño americano.
 
“Lo que yo quiero es poseer a mis lectores mientras leen mi libro -si puedo, poseerlos de una manera que otros escritores no hacen-. Finalmente, les dejo regresar, tal y como estaban, a un mundo donde toda la gente trabaja para cambiarlos, persuadirlos, seducirlos y controlarlos”.
 
 
 
Pastoral americana 
En la obra de Roth esta novela lo lleva a un nuevo estadio. Aquí ficción y realidad histórica pierden el límite, la ironía le deja su lugar a la crudeza, lo que hay que contar es tan importante como la forma.
 
En esta novela lo que narra, a través de lo que cuenta Zuckerman, es el desmoronamiento de un sueño americano individual: el del sueco Seymour Levov, atleta popular en su adolescencia, heredero del negocio de su padre, casado con una Miss con la que concibe una hija quien en 1968 se une a un grupo que repudia la guerra en Vietnam, quien es imputada de ser una de las responsables de detonar una bomba en la que muere una persona.
 
Es a partir de este hecho que el mundo gentil de Levov se desmorona, con su hija acusada de un atentado público y de estar prófuga  de la justicia. Aparece aquí el conflicto generacional de la Norteamérica que salió entusiasmada y fortalecida moralmente con la victoria de la Segunda Guerra  con la que, veinte o treinta años después, pone en duda todos esos valores ficticios de sus padres con los que lograron construir un imperio.
 
 
Me casé con un comunista (De qué habla Roth cuando habla de Roth)
 En 1990 Roth se casa en segundas nupcias con una actriz inglesa, Claire Bloom, compañera de Charles Chaplin en Candilejas, de la que se divorcia en 1994. En 1996 ella publica unas memorias (Abandonando una casa de muñecas) en las que destroza al escritor, en la que lo trata, cuando lo hace con cariño, de cruel y manipulador.
 
Son esas memorias de Bloom en las que basa Roth la segunda novela de la trilogía: Me casé con un comunista.  En la ficción este es el título de un libro escrito en 1951 por Eve Frame, una actriz radiofónica en sus comienzos y luego de las primeras películas del cine mudo, en el que acusa a su esposo, el locutor Ira Ringold, de rojo.
 
A partir de lo que le provoca las acusaciones realizadas hacia su persona, Roth logra mostrar, desde los recuerdos de Zuckerman, por supuesto, los abusos, falsedades y perjurios de esa época oscura de la humanidad liderada por el senador estadounidense Joseph McCarthy. 

 
La mancha humana
Coleman Silk, ex decano de la facultad y ex profesor de Lenguas Clásicas  de la Universidad de Athena, en Nueva Inglaterra,  trata de convencer al novelista Zuckerman de que una frase dicha sin pensar se convirtió en el motivo de su expulsión tras la acusación de racismo de un alumno afroamericano por describir una situación comprometida como “negro humo”.
 
Situada en 1998, la historia de Silk transcurre paralela con el escándalo del presidente Bill Clinton y la becaria Monica Lewinsky. 
 
En esta novela Roth muestra toda la hipocresía de la sociedad norteamericana a finales del siglo veinte, de la doble, o múltiple, vida del bueno de Silk, de la inestabilidad que provoca en sus decisiones a los hombres esas manchas del pasado, tan humanas.