13/02/2014 Pacto estratégico

Destino Brasil

Clarín se subió a un gigante regional de Internet. La semana pasada, el grupo conducido por Héctor Magnetto firmó un acuerdo de intercambio de textos y videos con la principal empresa de contenidos y servicios de Internet de Brasil, UOL, que le permitirá extender ampliamente su esfera de influencia en el país vecino.

Martiniano Nemirovsci

Por Martiniano Nemirovsci



El pacto, publicado el viernes en el portal brasileño pero silenciado en Argentina, implica que ambos medios intercambiarán contenidos sobre Deportes, Turismo, Economía y Política. Los artículos de Clarín se publicarán en portugués en la plataforma de su nuevo socio.

Como cualquier empresa con un fin comercial, es lógico que Clarín selle pactos para fortalecer sus negocios. Eso no despeja un interrogante inevitable: ¿por qué contenidos? “El gran diario argentino” entendió hace años que el negocio grande, el que le importa, no estaba allí.

Por eso dejó de ser sólo un diario a mediados de los 70, en un proceso que comenzó con la adquisición de parte de la estratégica Papel Prensa y siguió en los '80, con la compra de Radio Mitre y -Reforma del Estado y desregulación antimonopólica de Carlos Menem mediante- Canal 13, para avanzar luego sobre otras ramas de la industria cultural. 

"Como cualquier empresa con un fin comercial, es lógico que Clarín selle pactos para fortalecer sus negocios. Eso no despeja un interrogante inevitable: ¿por qué contenidos? “El gran diario argentino” entendió hace años que el negocio grande, el que le importa, estaba allí."


Constituido como grupo multimedia, a principios de los 90 se metió en el servicio de televisión por cable al comprar la empresa Video Cable Privado (luego Multicanal), y su rápida expansión hacia el interior del país le permitió convertirse pronto en el principal operador nacional. Años después compraría a su competidor, Cablevisión. Antes, en 1994, se había metido en el mercado de la telefonía móvil, con la compra de CTI, y pocos años después ingresó al rubro de la televisión satelital, de la mano de DirecTV. Ya instalado como prestador de servicios de conexión a Internet, desarrolló en la web una estrategia orientada a los servicios y la publicidad, con sitios dedicados a la compraventa de inmuebles, de autos, bolsa de trabajo y avisos personales entre otros.

La nueva alianza es una hecha entre grandes. Fundada en 1996, UOL es más que el portal que “ofrece el más extenso contenido disponible en lengua portuguesa”. También brinda acceso a Internet a unos 2,5 millones de hogares y es una de las principales empresas del poderoso Grupo Folha, que imprime el diario Folha de San Pablo, uno de los tres más importantes de Brasil y con una línea marcadamente opositora al gobierno de Dilma Rouseff.

En la web, UOL es mucho más grande que Clarín. En 2010, con una cantidad notablemente más baja de internautas que la actual, UOL aseguraba contar con 27,8 millones de visitantes únicos y más de 4.326 millones de páginas vistas por mes. Hoy en día, según el ranking que elabora la consultora web Alexa, UOL ocupa la 5º posición entre los sitios con más tráfico del país vecino (sólo superado por Facebook, Google Brasil, Google y YouTube), y la 108 en el mundo. Para hacerse una idea más clara: el sitio web con más tráfico en nuestro país es Google Argentina, que en el ranking mundial ocupa la posición 112, es decir que UOL tiene más tráfico que ese sitio al que todos los que usamos Internet en Argentina entramos cada día. La web de Clarín, por su parte, está décima en el ranking nacional y 645 en el mundo. Es evidente que para Clarín, la alianza con UOL va a significar un salto cuantitativo en su nivel de audiencia brasileña.

Un público potencial inmenso, el de un país que cuenta con más de 80 millones de conexiones de banda ancha (unos 60 mediante conexiones móviles y alrededor de 20 millones mediante conexiones fijas) y cuyo gubernamental Plan Nacional de Banda Ancha Gobierno prevé rondar las 90 millones de conexiones para julio de este año.

Sin intención de hacer futurología, es difícil no creer que subido a la masividad de su nuevo socio, la línea editorial del grupo se colará en la opinión pública del principal país de la región. Desde acá sí, las consecuencias buscadas por el pacto caen en el terreno de la hipótesis. ¿Busca Clarín exportar el desgaste (su batalla) para debilitar la imagen del Gobierno desde afuera? ¿Sumar participantes al “como nos ven” del Wall Street Journal y The New York Times, que se nutren de las noticias que el propio Clarín genera? ¿Machacar para generar un ruido más fuerte? ¿O es una simple alianza comercial? Hoy estas preguntas no tienen respuesta, pero invitan a prestar atención.