24.01.2014 13:13
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"Administrar el tipo de cambio es un buen comienzo para la economía"

El dirigente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Mauro González, afirmó que "si la cotización del dólar se establece en 8 pesos y el Gobierno empieza a administrarlo, es un buen comienzo para la economía".

"Sería como volver a empezar desde 2003, cuando (el ex presidente) Néstor Kirchner empezó a administrar la divisa", dijo González en declaraciones a Télam.

González descartó un impacto fuerte en las reservas monetarias internacionales, que "son aún de una magnitud considerable, mucho más elevadas que en otros períodos".

"Se pretende que la gente hoy esté pendiente de las reservas, como en otra época del riesgo país, pero esa es una cuestión más bien vinculada al tratamiento mediático", evaluó el dirigente, también titular del Centro Estratégico para el Crecimiento y el Desarrollo Argentino (Cecreda).

González confió en que, tras la variación cercana al 15% en el tipo de cambio en las últimas semanas, los exportadores liquiden divisas y refuercen las tenencias del Banco Central.

"El ajuste cambiario reciente -consideró- es muy inferior a los aumentos bruscos de otras oportunidades, y por otra parte, coincide con el nivel que pedían algunas economías regionales".

"Para marzo se espera una gran liquidación de divisas, en parte ligada a la cosecha, con lo cual habría una posición más sólida del BCRA y la situación debería estabilizarse", anticipó.

Al margen del tema cambiario, el titular de Cecreda enumeró un conjunto de datos macroeconómicos favorables y respaldó la oferta de pago al Club de Paris, "con lo cual el país quedaría desendeudado y se podría acceder a créditos internacionales con una tasa razonable".

Mencionó luego "indicadores positivos" como la suba cercana a 4% del Producto Bruto Interno en 2013; una Inversión Bruta Interna Fija que podría superar el 23% del PBI; un nivel de empleo en torno del 43% y una tasa de desocupación aproximada del 7%.

Gonzáles consideró relevante, por último, "bajar las expectativas inflacionarias, ya que no hay subas de costos reales, más allá de la relativa incidencia de la devaluación en los productos e insumos importados".