19/01/2014 libro

Michel Nieva y una grotesca caricatura del relato gauchesco

En ¿Sueñan los gauchoides con ñandúes eléctricos?, el escritor argentino Michel Nieva compone una serie de cuentos unidos por un mismo tema: el retorno grotesco de lo reprimido, instalando situaciones que, con violencia y humor, establecen un extraño diálogo entre la literatura gauchesca y la ciencia ficción.

Por Juan Rapacioli

Definido por el escritor Luis Gusmán como “Un dibujo animado de gótico terror”, el libro, publicado por la editorial Santiago Arcos, le hace un guiño a la célebre novela de Philip K. Dick, “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” (1968), que además fue la inspiración del cineasta Ridley Scott para realizar el clásico de ciencia ficción “Blade Runner”, en 1982.
 
“Philip K. Dick me vuela la cabeza por cómo toma tópicos estereotipados de la ciencia ficción -los androides, las drogas o las megacorporaciones-, pero como soportes para proponer problemas tradicionales de la metafísica y la filosofía”, explica Nieva en diálogo con Télam.
 
Y continúa: “En ese sentido, las drogas que consume el protagonista de los cuentos -que lo alteran al punto de saber que está siendo leído-, vendrían a plantear el problema de la metatextualidad”.
 
- Télam: ¿Cuál fue el punto de partida del libro?
- Nieva: Fue fundamental el ensayo de Josefina Ludmer “El género gauchesco”, donde se postula que el Estado se apropió del cuerpo del gaucho para someterlo al servicio militar, mientras que los intelectuales hicieron un uso literario de la voz, generando una disociación entre las partes del gaucho.
 
Esa me pareció una idea muy potente porque se puede extender en el tiempo con otras figuras, como el “cabecita negra” o el “desaparecido”. Me interesaba pensar qué pasaba con ese cuerpo.
 
Así aparece el "gauchoide", que sería el retorno grotesco de lo reprimido, algo que es menos que un humano y justamente se lo elimina porque no se lo considera humano. Porque el gaucho se constituyó como la figura arquetípica de lo argentino, pero para construir esa figura fue necesario matar al gaucho de verdad.
 
- T: Hay una frase de Borges que se refiere al tema: “Aniquilado el gaucho, Buenos Aires se dedicó a canonizar al gaucho”.
- N: Sí, pero Borges toma la épica del gaucho, como si fuera una especie de héroe griego, a mí me interesaba más bien esta idea grotesca: el cuerpo reprimido que vuelve de una manera deforme.
 
En El canon occidental, Harold Bloom dice que Shakespeare es el creador del humano, y en uno de sus ensayos, Juan Terranova lo contrapone y dice que Philip K. Dick es el creador de lo inhumano. Me interesaba pensar sobre esos cuerpos que se mataron porque no se consideraban humanos.
 
- T: ¿Y qué otras influencias fueron parte de la construcción de los relatos?
- N: Me interesa lo que dice Elsa Drucaroff sobre la obra de Carlos Gamerro: que la historia argentina de por sí es grotesca, y su literatura vendría a suponer una escritura delirante dentro de un delirio mayor. También estuvo presente El Fiord, de Osvaldo Lamborghini.
 
La primera vez que lo leí, pensé que se había inspirado en el “Nunca más”; después me fijé en las fechas y me di cuenta que eso era insostenible porque era anterior; entonces se me ocurrió una idea medio delirante de que ese libro estuviera influenciado por la obra de Lamborghini. A partir de ahí se me ocurrió retomar algunos testimonios para escribir los cuentos.
 
- T: ¿Cómo llegaste a “Sarmiento Zombi”, uno de los cuentos más delirantes?
- N: Para eso, el “Facundo” fue una referencia ineludible. Ese libro es completamente desmesurado y, en cierto punto, cervantino. Sarmiento escribe un tratado sobre los arquetipos de la pampa sin haber ido nunca a la pampa.
 
Más adelante, en Argirópolis, propone un proyecto político que consiste en eliminar la mitad de Argentina y fundar un nuevo país que tenga la capital en la Isla Martín García, con el argumento de que como la capital se parecía a Venecia, eso nos iba a ayudar a ser un país a la europea. Un proyecto sustentado en un delirio absoluto, y sobre ese delirio está construida la base de la Nación.
 
- T: ¿Y qué estás escribiendo ahora? 
N: Ahora me voy con un anotador a repetir el viaje que hizo (Lucio Victorio) Mansilla en 1870 por San Luis, Córdoba y La Pampa cuando escribió "Una excursión a los indios ranqueles".
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