16.01.2014 13:00
Diego Sánchez
Diego Sánchez
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Nuevos medios

Queremos responder

¿Puede un foro de preguntas y respuestas incubar un nuevo tipo de medio de comunicación? La comunidad conocida como IAmA cobró relevancia en los últimos meses cuando figuras como Jerry Seinfeld o Barack Obama lo utilizaron para conectarse con el público. Entre el narcisismo trash, la horizontalidad y la experiencia como nuevo canal de interacción, surgen sitios donde parece gestarse hoy el futuro de la comunicación a medida que los “nuevos medios” se vuelven inevitablemente “tradicionales”.



Los “nuevos medios” llegaron con sed de venganza. ¿Se acuerdan? Nos mean y la prensa dice que llueve era el graffiti que sintetizaba la otra crisis de representatividad allá en el verano infernal de 2001, un eco que perduró como ruido blanco en la larga batalla de todos estos años. Más allá de coyunturas políticas, el vuelco hacia los blogs, las redes sociales y otras formas de comunicación made in siglo XXI significó en todo el mundo una respuesta a esta querella. Los “nuevos medios” vinieron a derribar ese muro que separaba “emisores activos” de “consumidores pasivos”. Ahora todos podemos decir que llueve.

Nuevos medios + “democratización de la palabra” + redefinición de la condición de noticiabilidad + #findelperiodismo forma un algoritmo posible para esta era. Se modifican jerarquías y modos de producción; la “noticia” está en Twitter antes que en el diario; no hay consumidores pasivos sino integrantes de una conversación rizomática. Todos tenemos algo para decir. El que tiene un hijo, un gato o un plato vistoso lo sube a Facebook; al que se le ocurrió un “pensamiento” tuitea; el que tiene un cuerpo lo publica en Instagram. Somos todos emisores, dueños de medios. No se confundan: lo que narro es el hermoso riff de la democracia.

Días atrás un nuevo viejo medio -la versión web de la decimonónica revista bostoniana The Atlantic- publicó un interesante análisis sobre lo que llamó “una nueva clase de medio”. Hablaba de IAmA, una subcomunidad dentro del agregador de noticias Reddit, un sitio muy popular donde los usuarios comparten links y comentan. La muerte del editor, devenido en millones de usuarios dispersos, es otra variable del mismo algoritmo.
“El artículo de The Atlantic llama a IAmA una 'rareza' de Internet que 'importa las normas aspiracionales de honestidad y autenticidad propias de un foro pseudoanónimo de la web a entrevistas de interés masivo'. Así se lo ve a Obama: como un forista más."

IAmA es un sub-reddit que actúa como un foro de preguntas y respuestas. El nombre surge de la presentación que hacen de si mismos los usuarios: IAmA es una contracción de “I Am A”, o sea, “Yo soy un”. La otra palabra clave es AMA, acrónimo de “Ask Me Anything” o “Preguntame lo que sea”. Es sencillo: los usuarios se presentan y abren la ronda de preguntas: “Soy Mason Tvert. Legalicé la marihuana en Colorado y ahora trabajo para hacerlo en todo el país / Yo soy la niñera de una familia rica en China / Yo soy un joven de 24 años con colostomía. Preguntame lo que sea”.

IAmA saltó a la superficie por los motivos de siempre: es tal su popularidad en Estados Unidos que figuras como Barack Obama o el comediante Jerry Seinfeld se prestaron a participar. Hoy es un espacio de legitimación para artistas y políticos. “Soy Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos. AMA”. La foto publicada en Reddit es sintomática de una época: el presidente del mundo libre aparece sentado con la camisa arremangada, la corbata floja y los hombros caídos, tipeando displicente sobre una Mac enchufada. No hay glamour: de fondo se ve un cablecanal y una lámpara de pie que parece comprada en Easy.

El artículo de The Atlantic llama a IAmA una “rareza” que “importa las normas aspiracionales de honestidad y autenticidad propias de un foro pseudoanónimo de la web a entrevistas de interés masivo”. Así se lo ve a Obama: como un forista más. El análisis también dice esto: IAmA pareciera ser el primer “nuevo medio” genuino. Mientras otras redes sociales sientan sus raíces en formas de interacción que preexistían a internet -formas tradicionales de la comunicación oral llevadas a nuevos soportes y formatos, una suerte de actualización tecnológica del intercambio humano-, IAmA arrastra una lógica en apariencia novedosa: ni chateo, ni informo, ni muestro lo que yo quiero; respondo lo que ustedes quieren saber, en una especie de entrevista desjerarquizada, sin línea, mediada por flujos caóticos de subjetividad. 

IAmA es un hijo perfecto de la internet moderna: está hecho de horizontalidad, narcisismo trash e información on demand. Sin quemar etapas, lo que parece tener de “nueva clase de medio” es su disrupción con esas formas habituales de comunicar -aún en la mal llamada era 2.0. “Escribo en Techcrunch y acabo de llegar de la CES. Preguntenme lo que quieran”, publicó un periodista, quebrando la unidireccionalidad de la crónica periodística ya sea en papel o web. No parece lo mismo ser Obama y tuitear para comunicar por encima de la barrera de los medios hegemónicos, que sentarse a responder preguntas en una comunidad descentralizada. Es la agenda pública a la carta. En cualquier caso, IAmA está compilando algunas de las mejores historias de internet, lo cual no es poco. Tal vez no falte tanto para llegar a la instancia en que los, a esta altura, “nuevos medios tradicionales” dejen su terreno a formatos todavía más novedosos de comunicar, exhibirse e interactuar. Preguntenle si llueve.