13/01/2014 Antoni Vicens

“El pase desmiente la novela familiar del neurótico”

En Lenta, precipitadamente. Una experiencia psicoanalítica, el psicoanalista y docente español Antoni Vicens recapitula o recrea el pase, testimonio de su propio análisis cuya lógica y procedimiento teorizó Jacques Lacan para quebrar esa experiencia en el punto que podía convertirse en infinita y dificultar su transmisión.

Por Pablo E. Chacón

El libro, publicado por la editorial de la Universidad General de San Martín (UNSAM) en la serie Tyché, es una muestra de cómo un analista puede hablar de los momentos clave de su experiencia del inconsciente, y del fin de la misma.
 
Vicens vive en Barcelona, es miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). En la actualidad es presidente de la ELP y titular de Filosofía en la Universidad Autónoma de Barcelona.
 
Esta es la conversación que tuvo con Télam desde la ciudad donde reside.
 
T : ¿Cuál es la diferencia entre el testimonio del pase y la novela familiar del neurótico?
V : (Jacques) Lacan definió bien el pase, y la concreción de su procedimiento está en los distintos reglamentos. El resto lo van decidiendo los nuevos analistas de la Escuela tal como son nominados. El pase desmiente la novela familiar del neurótico. Si en ésta el neurótico se construye una familia que le sea más familiar que la propia, en el pase aparece lo unheimlich de aquella familia -del tipo que sea- en la que se constituyeron sus primeros objetos de deseo y de amor. La novela familiar implica un desacuerdo con la propia familia; en el pase se obtiene un así la quise: no hay Otro del Otro.
 
T : Hay momentos que el libro se lee como una novela. Pero nunca como una educación de las pasiones. ¿Cómo logró ese efecto?
V : Las pasiones no se educan; lo que uno aprende es a aceptarlas como guía de la existencia, de la creación, del circuito de los dones.
T : ¿Qué diferencia estructural hay entre el pase y una suerte de revelación mística?
V : La revelación mística comporta una declaración de lo inefable y de lo infinito. El pase se hace con explicaciones. Aun sabiendo que nunca se llega al final, el testimonio del pase se hace dentro de los límites de la existencia como finita. Es lo que Lacan denominó en los primeros tiempos de su enseñanza como la subjetivación de la propia muerte. Aunque sí tienen en común algún tipo de amor en la ausencia del Otro.
 
T : La pregunta anterior la relaciono con algunas páginas de Carlos Castaneda o de René Daumal. Por momentos pareciera el discurso de alguien lastrado de las escorias del yo de las que hablaban uno y otro.
V : No conozco lo suficiente esas referencias que cita para poder responderle.
 
T : ¿Cuánto tiempo de análisis es necesario antes de pedir el pase? Como estas cosas no se cuentan cronológicamente, supongo que es una pregunta conjetural. Pero usted dirá.
V : Los pasantes suelen decir que el análisis mismo les llevó al momento de dar testimonio, y que era ese momento y no otro.
 
T : Quien haya hecho el pase, ¿se transformará necesariamente en psicoanalista?
V : No conozco ningún caso en que no haya sido así. Y sucede a menudo que el pasante es alguien que tiene ya una experiencia como psicoanalista. El objetivo fundamental del pase es obtener un saber sobre el paso de psicoanalizante a psicoanalista. Del saber que obtengamos sobre ese paso depende el porvenir del psicoanálisis.