06/01/2014 verano

El bosque Peralta Ramos regala otra Mar del Plata fascinante

Arboles de diferentes especies, el canto de los pájaros, construcciones típicas, lugares donde degustar exquisiteces, una feria artesanal y una plaza bien verde con juegos son algunas de las atracciones del Bosque Peralta Ramos, una reserva natural en plena ciudad de Mar del Plata, que constituye una alternativa de paseo a la playa.


Ubicada en el sur de la localidad balnearia -cerca de las playas de Punta Mogotes y el Alfar- existen dos accesos principales a este espacio encantado: unos se encuentra sobre la Avenida Mario Bravo en la intersección con Vergara, y el otro sobre la diagonal Estados Unidos que comienza en el Faro y termina en el bosque.

Al traspasar estas fronteras -y haciendo apenas 100 metros- queda atrás el ruido y se abren 450 hectáreas semiurbanizadas donde el principal sonido que se escucha a toda hora es el canto de los pájaros y el color que predomina es el verde de las cientos de especies vegetales que incluyen pinos, nogales, robles, araucarias hasta más pequeños como magnolias o jazmines, entre muchas otras.

Pero lo más particular que tiene este bosque -creado por el hombre a mediados del siglo pasado- es que su población convive en armonía con la naturaleza y, aunque la urbanización crece a diario, la opción por vivir en este reducto verde siempre está ligada a tener otro estilo de vida.

"Existen muchas parejas jóvenes con niños pequeños que eligen venir aquí porque quieren un espacio diferente donde sus hijos crezcan y eso es maravilloso para quienes estamos hace tantos años porque pensamos que la generación que va a venir va crecer en armonía y no se le va a ocurrir estar cortando flores o talando árboles", contó a Télam Sonia de Francisco, dueña de la casa de té La Cabaña del Bosque.

Sonia y su local son una referencia de la reserva: "Abrimos nuestra casa al público hace unos 28 años porque la estábamos usando poco, veníamos sólo los fines de semana, y amábamos este espacio entonces pensamos en compartirlo", relató.

Emplazada cerca de la entrada de la reserva, la cabaña se encuentra en un terreno custodiado por numerosos árboles, entre los que se hallan algunas mesas y sillas de madera donde se degustan exquisiteces.

Se trata de una construcción de más de 50 años realizada por Coco Morán, médico marplatense ligado a la cultura, quien junto a Sonia además de abrir la Cabaña del Bosque fundaron un espacio emblemático de la identidad local como fue La Cuadrada, ubicada en el centro de la ciudad. 

Sobre aquellos orígenes de la casa de té en la reserva, la mujer recordó que "el bosque era todavía más tranquilo, hoy tuvimos que poner, por ejemplo, carteles que indican que la velocidad máxima es de 30 kilómetros y lomadas cuando hasta hace un tiempo a nadie se le hubiera ocurrido superar esa velocidad".

El crecimiento de la población se puede cuantificar: mientras que Sonia apuntó que durante muchos años se estimó que en el bosque vivían 800 personas, según Graciela Lazovit -de la Sociedad de Fomento del Bosque Peralta Ramos-, hoy se calcula que residen alrededor de 2.000 familias.

"En verano la cantidad de habitantes crece, como en toda la ciudad, debido a que muchas de las casas que tenemos son de personas que durante el año residen afuera y vienen a pasar la temporada estival aquí", detalla Graciela.

Siguiendo por la calle del acceso por Mario Bravo, a unos 700 metros sobre la mano derecha se encuentra la feria artesanal, un ámbito donde no sólo se venden productos elaborados manualmente sino que se hallan mesas y bancos que invitan a matear.

En este espacio se presentan además shows de música en vivo y teatro, tanto para niños como para adultos, y al costado se halla la sociedad de fomento del barrio, donde se pueden realizar talleres durante todo el año.

Frente a la feria se encuentra la plaza, provista de juegos convencionales pero también de las posibilidades lúdicas que brinda el bosque como "esconderse entre los árboles", "buscar al lobo" o "escuchar al búho".

"Durante 40 años trabajé en la construcción y ahora decidimos con mi familia intentar un emprendimiento en el bosque, porque siempre nos gustó este lugar", comentó Osvaldo Rey, quien preparó unas cabañas para alquilar detrás de su casa.

La oferta hotelera, que se encuentra más cercana a la zona de la entrada por el Faro, creció en los últimos 10 años convirtiendo a la reserva en un destino en sí: hay desde cabañas aisladas hasta pequeños complejos con piscina y hosterías y hostales de hasta cuatro estrellas con los precios oscilan entre los 400 pesos por noche hasta los 1400 diarios.